sábado, 25 de mayo de 2019

Golpe a Chile



Lo estaban haciendo muy bien, es que tienen una historia plagada de victorias  y gobernantes certeros y lucidos, que la enseñanza de esa historia, tenía que ser obligatoria para cualquier ser humano que quiere hacer crecer su autoestima, y  construir un estado unido, porque contienen sucesos junto con personajes que harían a cualquier joven imbuirse de patriotismo y amor propio, es decir, hacer crecer ese sentido de pertenencia hacia su país, sí, ese nacionalismo que reniega la decadencia mercenaria y la doctrina puta de Mario Vargas Llosa.
Si hablamos de lo más cercano a Estado nación que tenemos en estos extensos  territorios en litigio llamado Latinoamérica, Chile, ha sido y es el referente. En épocas decimonónicas, mientras aquí, se construían ferrocarriles siguiendo el mandato de los inversionistas británicos, en ese entonces,  los vecinos del sur boliviano, tendían sus rieles de acuerdo a la visión e intereses de su propio país al  interconectar sus futuros núcleos de cohesión. Ahora esa historia chilena no podrá ser conocida por  sus  propios estudiantes.
Hace algunas horas esta noticia pasó casi desapercibida en los medios chilenos, como ocurre siempre con este tipo de atentados, tan silenciosos como la caída de aquellas bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki.
Ayer, el Consejo Nacional de Educación  de Chile aprobó  la modificación de su currículum, esto significa  que a partir de 2020, se implementará la paulatina eliminación de  la asignatura de Historia dentro de su currícula porque ya no será obligatoria.
Esta noticia es preocupante porque sabemos que, como las AFP, y tantos otros males que  han infectado al Perú, nuestros gobernantes locales, tienen la disminuida costumbre de imitar  a los chilenos para  luego implementarlo en estas tierras,  imponiéndonos a los peruanos. Estos experimentos con el tiempo terminan siendo perjudiciales para la mayoría de compatriotas.  
Es obvio predecir que aplicar estas malsanas reformas educativas sólo crearán generaciones  de humanos que desconocerán todos aquellos hechos históricos cuyo aprendizaje les hubieran servido para formarles desde jóvenes ese sentido de pertenencia tan necesarios y  que les servirían para identificarse como parte integrante de su país, en su lugar, unos tecnócratas, que en realidad son mercenarios de pacotilla, están reemplazándolo  con el burdo  y caduco argumento "globalizador", que al final solo significa instruir a los pobladores de los “patios traseros” como supuestos “tolerantes” y “globalizados” acabando como estólidos conniventes con el dominio exterior no solo económico sino sobre todo cultural.
El chileno tiene pocas herramientas culturales como para hacerle frente, al final, será engullido, pero, lo preocupante, y es el objetivo central de este escrito, es que seguimos nosotros, los peruanos, descendientes de una cultura milenaria y aún desconocida en buena parte de nuestros compatriotas, quizás,  no tarde en aparecer algún burócrata mercenario que intente afirmar que la asignatura de Historia que aquí se denomina Ciencias Sociales no sea obligatoria, esto sería, en definitiva, como una segunda invasión genocida sobre nuestra cultura, sería en suma, una abierta declaración de guerra al mundo andino y los millones de seres humanos que aún creen que la globalización también significa el respeto hacia otras culturas y no la imposición de una sola.
Porque las grandes potencias en acenso son países nacionalistas y crecen gracias a su capitalismo estatal y se defienden con sus ejércitos patriotas como Roma en los inicios de su poderío, mientras tanto,  los que ahora están en decadencia son los estados dominados por sus oligarcas, y son  amenazantes con sus ejércitos plagados de mercenarios, como también en su momento lo hizo Cartago.
Y solo la memoria histórica, solamente esa historia que en Chile hoy la están destruyendo y que en el Perú está en proceso de desaparición,  nos dirá quién saldrá ganador en este enfrentamiento. Esa es la importancia de esta historia que unos hijos de puta  nos quieren quitar a los latinoamericanos. La guerra está declarada hacia la memoria, hacia la historia del ser humano y que desde Heródoto su obligatoriedad de estudio se ha respetado. Se trata de una guerra de sobrevivencia cultural, una guerra sin sangre pero aniquiladora de mentes.


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