sábado, 27 de abril de 2019

El primer portaaviones peruano



Por esos azares del destino, el único foco industrial verdaderamente importante en este país  se salvó de ser rematado y desmantelado como tantas otras estratégicas empresas públicas durante  la dictadura de Alberto Fujimori Fujimori.
Esta vez la providencia jugó a nuestro favor, porque después de salvarse de ser regalado a algún grupo privado con malas mañas, que lo hubiera desaparecido para dar paso a otro foráneo, el Servicio Industrial de la Marina (SIMA-PERÚ) con el correr de los años ha logrado desarrollar un nivel  tecnológico  y  competitivo dentro de la industria naval,  que lo colocan en una posición competitiva con otras de su tipo en el mundo.
La última botadura del BAP Pisco, un impresionante buque de asalto anfibio, completamente fabricado en nuestro país, nos demuestra  que la industria y la tecnología naval peruana están en condiciones de construir  buques aun de mayor manga y eslora.
El mar peruano, a pesar de la depredación por extraños, aún sigue siendo uno de los más ricos del mundo,  y sus costas permanecen aún extensas, y como estas dos, hay  muchas más razones como para que nuestro país ya posea un Portaaviones, pero uno construido en nuestros propios astilleros y con tecnología nacional, claro está, realizando previamente ciertos convenios con países expertos en el tema, que los hay.
Hace poco tiempo, esos corruptos, los constreñidos, los pusilánimes, los negociadores de mercachifles, esos que venden gato por liebre, y que siempre los hay por aquí y hasta en la misma China, estos desmedrados de patriotismo o vendedores de humo, estaban sugiriendo comprar chatarra (una costumbre tan común en Latinoamérica) como el portaaviones ligero español Príncipe de Asturias (R11)  dado de baja en el año 2013, y creo a estas alturas desguazado. 
Comprar un buque usado, está demostrado que sería nefasto para el Perú, porque no ayudaría al crecimiento de nuestra industria nacional y, sobre todo, no daría esos numerosos  empleos que acostumbra dar la  construcción de este tipo de naves.
Cuando los españoles navegaron por primera vez las costas del Tahuantinsuyo, las huestes de Pizarro confundieron algunas embarcaciones incas con europeas, demostrando los antiguos peruanos los avances que en materia de navegación habían logrado.
Hoy se desconoce que las élites del señorío Chincha  fueron grandes comerciantes y esto les llevó a utilizar el mar como principal vía de comunicación y a construir  embarcaciones para llevar sus productos; dichas naves necesitaron constantes mejoras  que, con el tiempo y el esfuerzo, los llevó a alcanzar distancias cada vez más lejanas como  la misma Centroamérica.
Los Chincha, fueron los fenicios del antiguo Perú, que al  fusionarse con los incas, les heredaron esos conocimientos en navegación,  y estos, lo desarrollaron aún más, llevando al Inca Túpac Yupanqui a organizar una expedición a la Polinesia en el siglo XV.
Durante la época colonial, los barcos del Callao llegaron a fondear constantemente en Manila, y durante la República, si el Perú no hubiera caído en el caudillismo y su caos, seguramente las Galápagos y las Marquesas serían parte de nuestra influencia en el Pacifico sur.
La Guerra del Pacifico significó la destrucción de aquella  Armada que con gran  esfuerzo organizó el almirante Martín Guise. Tuvimos que esperar hasta la década de los setenta del siglo XX para ver recuperada a nuestra flota naval; luego, siguió un periodo de estancamiento, hasta que en la segunda década de este nuevo siglo se comenzó a ver de nuevo cierta actividad.
Cómo ya hemos visto, la construcción naviera en el Perú es una actividad tradicional, y siguiendo con esta tradición, nuestra armada debería contar con un  Portaaviones de alrededor de 11,000 toneladas de desplazamiento, este sería el tipo de buque insignia que estaría a la altura de la grandeza de nuestra historia naval, pero este debe ser construido en los astilleros del SIMA - PERÚ,  los mejores en esta parte del Pacífico.
Y si hacemos algo de memoria, en la anterior dictadura de Alberto Fujimori, según la Pontificia  Universidad Católica del Perú, se desaparecieron mas de 6 mil millones de dólares; y PPK, en 1969 entregó  2,000 mil millones de soles de dinero peruano a la IPC; entonces, antes que esto vuelva a ocurrir, por qué,  con una cifra mucho menor que las anteriores, no hacemos realidad el primer portaaviones  peruano.  

sábado, 20 de abril de 2019

La mordida del perro simpático



Qué apetecible debe ser el Perú para los que se lo llevan a montones. Los atrae como la miel a la mosca, o mejor dicho, como el veneno atrae  a las moscas. Es una seducción tan enfermiza que los empuja a volver como los culpables regresan al escenario de sus crímenes.
En el pasado cayeron en la tentación  Almagro y Pizarro, que no lograron disfrutar de todo el botín inca sino que comenzaron una disputa que los llevaría a matarse entre ellos.
Varios han caído en esta peligrosa provocación, desde conquistadores, políticos, dictadores y traficantes de influencias; recientemente ha sido PPK,  otro de los que se aventuraron en estas expediciones por estos territorios aparentemente dóciles.
En la segunda mitad del siglo XX, mientras el mundo era testigo de las  protestas de mayo de 1968 en Paris y en México el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz con sus  matanzas de la plaza de Tlatelolco finalizaba ese importante periodo progresista y desarrollista  que algunos denominaron el “milagro mexicano”; aquí en el Perú, no hubieron protestas de este tipo y no porque la gente no estuviera descontenta, sino, porque era muy conservadora y religiosa, y ese tipo de pedidos no calaba en esas almas pías y desinformadas, así que, no se enteraban de estos acontecimientos o simplemente no les llamaba la atención, pero, eso no significaba que las aguas de la política no estuvieran muy movidas.
Bueno, pero no nos desviemos del tema, aquí lo que se trata es hacer un recuento de cómo fue la travesía de PPK por estas territorios peruanos.
Ese año de 1969 PPK salió huyendo del país por la puerta falsa, escondido, no como hace tres días ese misterioso personaje en el asiento de atrás de la camioneta de Alan García, sino que, fugó del Perú por la frontera con Ecuador dentro de la maletera de un Volkswagen. La justicia peruana de esos años buscaba a PPK  por  ser uno de los responsables de que se haya remesado a la IPC S/2.000 millones del erario público, una exorbitante cantidad de dinero de aquella época.
Obviamente, PPK no se quedó zaceado con todo esta orgíaorgía de dinero, sino que, regresó al Perú para seguir haciendo sus negocios, ahora con el   beneplácito del gobierno de Fernando Belaunde Terry  del cual fue uno de sus ministros. 
Durante el gobierno de Alan y la dictadura de Fujimori no se supo mucho de él, pero fue en el gobierno de Alejandro Toledo que regresa a Lima para ser de nuevo protagonista.
Estamos hablando de que este personaje dominó o tuvo enorme influencia en el Perú en materia económica y transacciones comerciales durante los últimos casi sesenta años.
Parece que sus exitosos negocios en este país, en todos estos años, lo hubieran sacado de la realidad, tanto que, lo hacía ver a esta comarca como un feudo al que  debería gobernar formalmente dejando los papeles secundarios para ser la cabeza visible presidiendo un gobierno, y se confió, y como tantos otros,  es atraido por ese embrujante  canto de sirena, y así, postuló a las últimas Elecciones Generales. 
Fue elegido presidente del país que tanta dicha y dividendos le había regalado, pero él solo lo veía como una tierra conquistada, como Walker miraba a Nicaragua en 1856, y la boca de PPK lo traicionó, no juramentando por plata como ese congresista ya fenecido,  sino, llamando al Perú como un simple “Perro Simpático”.
Es paradójico, saber que la justicia y la democracia de ese país que despectivamente denominó “perro simpático” hoy esté a punto de tenerlo entre rejas.
Definitivamente, estamos pasando por un periodo muy importante en nuestra historia quizás sea de transición  y de lucha de poderes, así como se encuentra el resto del mundo. El tiempo nos dirá a dónde nos llevarán  estos vientos, tal vez a seguir el mismo camino de antes  o esta vez quizás será una ruta algo distinta.     

jueves, 18 de abril de 2019

El Beato de la corrupción



Este país no deja de sorprendernos, ahora con la muerte del personaje Alan García, que junto con Abimael Guzmán y Alberto Fujimori, formó parte de esta especie de trilogía del mal, causantes directos del recrudecimiento de los principales problemas que arrastramos los peruanos hace buen tiempo.
Bueno, a estas horas después de los comunicados oficiales, y todo ese conocido ajetreo de los medios que ya de por sí han perdido total credibilidad, solo quedan preguntas sin contestar y respuestas vagas e incoherentes.
Pero, lo que sí es real, es que este personaje político creado a comienzos de los ochenta por los mismos medios que hoy lo están enterrando ha cumplido su ciclo. Así que ya no tendremos las peroratas desequilibradas apoyando el fanatismo ágrafo religioso, la corrupción como modus operandi, y el racismo incoherente y bobo.
Una solitaria amputa flor, y hasta creo de plástico, tirada ayer en la tarde en la puerta de su domicilio, reflejaba ese rechazo mayoritario de la población peruana hacia este personaje que siempre confundió a  sus compatriotas con párvulos a los que se podía timar y patear. Tenía orígenes andinos, del Cusco, y, paradójicamente, fue un encarnizado difamador de personajes del incanato, fue un visceral racista que no se quedó solo en insultos, en conversaciones o burlas, sino, que lo puso en práctica con los nativos que masacró en la zona de Bagua.
Los últimos años sus problemas mentales le pasaron factura a tal punto que comenzó a patear y llamar imbécil hasta a su sombra.
Su final fue tan medroso como tantos otros personajes despreciados por la población que cuando están acorralados eligen siempre el suicido antes de ser expuestos al juicio de los que burlaron y maltrataron con total impunidad, anteriormente ya lo hicieron Hitler y tantos otros sanguinarios delincuentes.
Su triunfo casi  “milagroso” en las Elecciones Generales del 2006 lo volvieron mucho más supersticioso tanto que se convirtió en un fundamentalista religioso, ese fanatismo, le llevó a cometer flagrantes errores, como aquella vez, ebrio de fervor, habló en público sobre  sus amigos brasileños que le dieron el dinero para construir su Cristo del Pacífico, torpeza que a la larga le perseguiría hasta sus últimos minutos de vida.
Alan García no quiso darle gusto a esos millones de peruanos que querían verlo entre rejas, es que para su desmesurado ego la corrupción no era uno de los más grandes problemas del país, para él, era una forma de vida, era su mayor convicción; tanto que, hasta después de muerto sigue obstaculizando las investigaciones sobre esta enorme red  que alcanzaría hasta jueces, periodistas, políticos, testaferros, concubinas, discípulos, es decir, una enorme población que seguramente al escuchar su fallecimiento estarán respirado más tranquilos.
Alan al final se inmoló por toda esa corrupción que aún sigue vivita y coleando, y todos los miles de corruptos que aún están ocupando un cargo importante y depredando nuestros recursos y difundiendo todo este cochambre con su impune accionar.
Ellos, justamente, los que viven bajo el mandato de la corrupción lo beatificarán como uno de sus principales patronos  que  nunca  pagó sus culpas ante la justicia.
Alan García refleja un país  y una generación de sinvergüenzas que se han venido manejando por la coima por lo ilícito y que hicieron fortuna gracias, no a un trabajo honesto, sino, de beneficiarse de este entorno con instituciones débiles, justicia corrupta, oligarcas corruptos, periodistas corruptos, curas corruptos, y una población ignorante, que al final por su enorme número siguen manteniendo este subdesarrollo y tercermundismo.
Su desaparición debería significar para los peruanos el inicio del fin de toda esta corruptela o al menos el compromiso para acabar con esta forma de hacer política, esta corrupción generalizada, que al final solo trae subdesarrollo y para sus protagonistas infiernos permanentes y finales trágicos.
El siglo XXI para el Perú debería comenzar hoy, estos hechos debería significar el nacimiento de un país distinto uno que busque la prosperidad en democracia en base al trabajo limpio, creativo e inteligente.
Ya no se debería seguir con esta corrupción que viene desde el mismo nacimiento de la República y que ha continuado hasta nuestros días y en el que han destacado este tipo de personajes que hunden a todo el país junto con su biografía.

domingo, 14 de abril de 2019

Los candidatos de los medios “basura”


Lima, sí, esa cloaca de casi 9 millones de habitantes ha llegado a un nivel de degradación que es un peligro para un  lucido arequipeño acercarse a pocos metros de alguno de sus pobladores.
Es el mayor lugar de quechua hablantes y son a la vez los mayores y más viscerales opositores a que el  idioma nacional e histórico de los peruanos sea enseñado en sus escuelas.
La gran mayoría de ellos podrán tener la piel clara o más oscura pero se homogenizan cuando buscamos y encontramos en sus rostros rasgos indígenas, lo cual, les sigue pareciendo un insulto. Patéticos.
Adoran ser como blancos, se sienten tan disminuidos que siguen con esos prejuicios y torpezas de sentirse pertenecientes a una supuesta “raza inferior” así que la única lotería para acabar con su desdicha  será  buscar la manera de verse lo más “blanco” posible o por lo menos parecerse algo, aunque esto signifique pasar por el quirófano y arriesgar su propia vida en un improvisado mesón sanguinolento de esas clínicas privadas de cirugía plástica.
Perecía que el hecho de tener internet les ayudaría a leer algo más de lo acostumbrado, pero, no ha sido así, porque la red solo lo utilizan para seguir en el Facebook al pelotero de turno o al santo o la virgen de la semana. Se han vuelto más idiotas que antes, y una muestra de ello, es que siguen fielmente lo que dice la prensa basura y toda esa letrina que bota la “caja boba” como cuando en la última elección municipal se dejaron influir para votar al candidato Muñoz que ahora se está llevando con sus contratos sobrevaluados una enorme tajada  de esta juerga descomunal de corrupción que se sigue manteniendo.
Esos prejuicios y estereotipos de que todo lo blanco y “gringo” es mejor, no se les ha quitado con esta era de la información, todo lo contrario, siguen con estas primitivas conductas y pensamientos de los pasados  siglos XIX y XX.
Ahora el último de estos personajes que  hacen famoso y colocan como candidato protagonista esa prensa basura ha sido al ex pelotero George Forsyth, un mediocre ex portero, un cero a la izquierda en el estudio, un inútil en las canchas, pero eso sí, tuvo y tiene la suerte de tener un papa político y ex congresista.
Lo único que ha hecho es supuestamente limpiar el emporio de Gamarra de la ciudad de Lima, cuando lo real es que todo ese desorden lo a reubicado a otras calles circundantes o a los distritos aledaños. Pero esto nadie lo nota.
Esta erradicación de ambulantes o  iniciativas parecidas en una ciudad como Lima o de cualquiera en el Perú es solo un burdo maquillaje al problema, porque estos comerciantes ambulantes  son solo la expresión de una sociedad que tiene la particularidad de ser descendientes de una cultura milenaria como la peruana o la persa, por ejemplo, en donde este tipo de mercadillos son parte de nuestras culturas.
Lima no es Santiago ni Buenos Aires, menos una urbe mediterránea del sur de Europa, Lima es una ciudad andina, chola,  india mayormente, no es occidental, y si quisiéramos buscar alguna ciudad parecida a ella tendríamos –aunque les duela a muchos- que buscarlo en  medio oriente o en el sudeste asiático porque la supuesta Ciudad de los Reyes está  más cerca a una urbe Indú que a Montevideo.
Así que este tipo de iniciativas de supuesto orden occidental en una sociedad milenaria y andina como la nuestra será como querer que Bangalore tenga el rostro de Bristol, y eso es una completa locura.
Aquí lo que ocurre es que los oligarcas que mantienen esta juerga están desesperados porque se acerca el 2021 y como por el momento están colaborando con esta democracia y aunque esto les cueste mucho, saben que han sido descubiertos por la gente que no quiere seguir manteniendo esta inequidad, el subempleo, el robo de las AFP, y tanto expolio que está ocurriendo en este momento; así que, seguirán jugando con el público y, como así también lo hicieron con Muñoz,  les buscaran ese tipo de candidato o aquella agrupación  política que se acomoden a sus intereses,  y así, con mayor seguridad, puedan continuar con toda esta murga decadente.  Ahora muestran a Del solar, Belaunde,  Forsyth o Guzmán, y, este  mediocre listado seguirá creciendo intentando reemplazar a sus mercenarios apristas y fujimoristas que hoy están más desprestigiados que los asesinos en serie.

sábado, 6 de abril de 2019

Pérez Reverte y el apellido del imbécil



Está claro entonces, algo positivo tenía que salir con la polémica desatada por la carta de AMLO exigiendo un justo perdón a los herederos de los que hace 500 años mataron a 60 millones de seres humanos.
Y quién mejor para darnos luces sobre este problema que las palabras de uno de los españoles actualmente de mayor solvencia y seriedad intelectual, Arturo Pérez Reverte, que a raíz de esa misiva,  el escritor respondió, textualmente: “Que se disculpe él, que tiene apellidos españoles y vive allí. Si este individuo se cree de verdad lo que dice, es un imbécil. Si no se lo cree, es un sinvergüenza.”
Si interpretamos las palabras del autor de la serie “El capitán Alatriste”, tiene justa razón.
¿Cómo en estos temas puedes criticar a España o defender a tus nativos americanos, cuando llevas un apellido español?
Y es cierto, no puedes estar en desacuerdo, completamente, con esa carnicería, si sigues llevando esos apellidos de origen español.
Muchos de los que criticaron a AMLO en México y Perú, tenían apellidos de origen español lo cual les hacían identificarse más con los conquistadores españoles que con los indígenas y a pesar que muchos de ellos tienen  dentro de su ADN un gran contenido amerindio. Lo que debería ser la indignación de un continente se reduce a pocos porque pocos han desarrollado una identidad coherente con el suelo que pisan y en donde –dicho sea de paso- han nacido.
Esos apellidos de origen hispano son un lastre cuando se quiere formar una nación en México como en el Perú. Esos apellidos hispanos manteniéndolos como signo de identificación en  los Andes y dentro de  la población mestiza, nativa o andina,  es como seguir manteniendo esas antiguas cadenas o esas marcas en la piel que le hacían a sus antepasados  los indios, hechas con el hierro fundido del español.  
A través de la historia de Latinoamérica y, del Perú sobre todo, esas iniciativas que han intentado crear una identidad nacional o poner la primera piedra para nuestro desarrollo soberano han tenido grandes probabilidades de caer en un completo fracaso cuando él que lo hacía llevaba ese apellido español, o han existido los  aculturizados, como Humala, que a pesar de tener apellidos aborígenes detestan cualquier vínculo con sus ancestros y su cultura y se han comportado como verdaderos lacayos.
Un tártaro con apellido ruso, el negro con apellido inglés o francés, el kurdo con apellido turco y el quechua con apellido español, siempre serán serán seres humano débiles y proclives de traicionar a su verdadera nación. En el Perú el 75 % de la población debería tener un apellido de origen quechua como hace más de 100 años, pero esto no ocurre por una campaña sistemática que obliga  a nuestros compatriotas a  cambiarse el apellido a uno occidental (español mayormente), asiático y hasta se ha visto el caso de ponerse uno hindú. Pero no hay mal que dure cien años (o quizás doscientos), de eso estamos seguros.
La pena, el desequilibrio, el estrés o como le llames, como peste endémica han cubierto al Perú, y el dinero como ansiolítico  no lo está calmando. Esta pandemia ataca más a los aculturizados, a los débiles, a los que no pueden fortalecer su autoestima asumiendo su verdadera identidad étnica, son enormes grupos de indefensas crías que están por todos lados. Y son a los que el occidental mira por sobre el hombro y los consideran unos “imbéciles” porque esto a pesar de estar tan claro, se niegan a aceptarlo.

El juego apro-fujimorista

Más de treinta días   lleva ya este culebrón, en el que se juega la estabilidad democrática del país entero para los siguientes dos año...