jueves, 2 de agosto de 2018

Limosnas de referéndum



Este accidental gobierno de  Vizcarra intenta pero no puede quitarse ese  mote precario y usurpador.
Su último mensaje fueron dos horas desperdiciadas, aunque no esperábamos algo  distinto de su consabida hoja de ruta  continuista;  pero el hecho de que tenga el título profesional de ingeniero me daba alguna esperanza de  que dentro de su perorata podía haber alguna  ampliación de la vetusta y colapsada carretera panamericana o algo así. Pero nada, solo se limitó a asumir  tareas municipales y de villorrio.  
Seguro que desde  ese “Versalles” nublado y mohoso debe ser difícil tener una visión clara de lo que ocurre en el resto de este extenso país, solo la distancia entre Lima y Arequipa es casi la misma que hay entre Paris y Madrid y esa lenta burocracia limeña alargan aún más sus contradicciones.
El actual presidente,  desde su oppidum se obstina en no  dejar un buen recuerdo para la historia de los peruanos como lo hizo Paniagua en el 2000, el ajado líder acciopopulista a pesar de ser aconsejado por sus partidarios para quedarse en el poder, no lo hizo, pesó más en él su compromiso para cumplir con una limpia transición democrática convocando a nuevas elecciones.
Este gobierno se enterca en no incomodar  a ese legislativo  apro-fujimorista, no percibió la tardía reacción de PPK esa noche, era un  desconocido PPK, un enardecido caudillo eclosionó con un acalorado discurso en contra de los que lo sacaron, pero ya era tarde, si hubiera tomado esos bríos unas semanas antes lo tendríamos todavía como mandatario  y con la mayor aprobación de su historia, pero no lo hizo y la novela tomó el rumbo que todos hemos visto.
Vizcarra no percibe que la democracia esta en juego o quizás no le interesa y cree más en los consejos de los que hablaremos en el siguiente capítulo.
Mal juicio de su entorno, es que seguro esos asesores, si es que tienen algún grado de autonomía,  son los típicos extraídos de esas élites tercermundistas caracterizados por ser prejuiciosos, estereotipados y supersticiosos y en esas condiciones elegirán siempre el peor camino para el país. Son los piolas los vivos o como decía esa mierdecilla en ese colegio de refugiados se creen los pendejos.
La ciudadanía exige mejoras cambios, reformas y quizás demandan consultas pero de aspectos trascendentales para el estado y la ciudadanía como tratar el tema de una reforma constitucional, por ejemplo; pero no,  porque Vizcarra y su libreto si permite alguna consulta o un referéndum esta será para tratar  temas  intrascendentes o de temporada.
Minucias de referéndum, una limosna para un pueblo que quiere seguir en democracia y en ella intentar resolver sus principales problemas pero con personas que tengan representatividad y no puestos en esos cargos por grupos autoritario y que anteponen  los intereses particulares  sobre los beneficios que traería estas reformas para todo el país.

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