domingo, 22 de julio de 2018

Quechuización y democracia



Estos días de marchas están siendo aprovechados por aquellos grupos que históricamente han apoyado los golpes de estado en el Perú.
Esta campaña en el que están atareados estos grupos consiste en hacer creer a la población que vivimos en un caos, como si estuviésemos en medio de las calles de Alepo – Siria, obligando a algunos compatriotas a entrar en desesperación  y en esos desvaríos insinuar  a los  uniformados  “poner un supuesto orden a la casa”.
No es para tanto.
Estos problemas de corrupción, en este país  siempre han existido, solo que hoy, gracias a las redes sociales, se difunden masivamente viéndose como recientes y numerosos.
Y uno se pregunta: ¿Estos problemas de corrupción dentro del estado,  tienen solución?
Claro que sí, pero,  democráticamente y dentro del estado de derecho, y en esta coyuntura, la solución sería convocar a nuevas Elecciones Generales. Y  después, una vez juramentado el nuevo mandatario con esa legitima representatividad, se podrían realizar aquellas consultas a la población que harían  posible alguna reforma constitucional o mejoras dentro de una o varias  instituciones del estado.
Un golpe de estado en este momento, significaría regresar a la barbarie tercermundista.
Otro aspecto que siempre nos preocupa es la autoestima de la población, debilitada por su escasa identidad personal y étnica, y esto se refleja en su auto concepto y su consecuente dignidad personal.
En estos días se han publicado los resultados de unos  estudios genéticos realizados a los peruanos en los cuales se ha confirmado que los denominados “mestizos” peruvianos  tienen en su ADN un 60 por ciento de contenido indígena.
Esto es una buena noticia porque son evidencias que se necesitaban para que ese compatriota entienda que está ligado indefectiblemente con la etnia quechua que es la mayoritaria  en estos territorios, y que, sumado a esto,  solo alejando de él los prejuicios de este proceso de aculturación de conductas degradadas y decadentes, harán posible que este peruano se fortalezca emocionalmente y eso redundará en su entorno y sobre todo en su carácter, que anteriormente fue moldeado por ese frió, esa nieve que ahora los asusta.
Hace miles de años ese frio, esa nieve, moldearon su fuerza y su personalidad  caracterizado de valores humanos de orden, disciplina, laboriosidad, austeridad,  honestidad que hicieron a los incas, a los quechuas, a los antiguos peruanos, construir obras como Machu picchu o el  Qhapaq ñan.
Como otros pueblos que han convivido con la nieve, como los prusianos, los eslavos, los han, y tantos otros, la cohesión de sus pobladores fue el abrigo necesario para superar esas gélidas temperaturas.
El Cusco fue capital de un Estado poderoso y eficiente que aun el proyecto hasta ahora fallido creado en 1821 con sus casi doscientos años no ha podido superar.
Toda esa organización eficiente inca terminó y los forasteros pusieron a Lima capital de su colonia. Desde ese momento esa urbe tropical, de arenal, nublada y tóxica, ha mirado complaciente e inerte como expolian sus territorios y como se corrompen sus autoridades y los que deberían defenderlos. Desde ese momento el calor sofocante, ocioso, malsano, ha acompañado nuestras derrotas y toda esta podredumbre que se ventilan en las redes.
Nunca estos territorios y su clase política saldrán de esta degradación mientras no vuelvan a sus antiguos valores milenarios.

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