jueves, 12 de julio de 2018

Los "Héroes de la Democracia" y el Valle de los caídos


Entre los mundiales de fútbol que hemos visto, el de Rusia es uno de los mejor organizados. En esta final entre Croacia y Francia, ha quedado claro una vez más, que lo científico y planificado ha triunfado sobre las  cábalas  de Gareca y las inseguridades  de Cueva y la selección brasileña junto a la torpe tiranía de caudillos tercermundistas como Messi y sus típicas argollas sudacas.  Atrás quedaron las persignaciones y supersticiones de los argentinos y brasileños, ahí se notó más que nunca esta supremacía europea sobre este obstinado “macondo” y sobrepasa lo futbolístico cuando comparamos sus élites con el tipo de élites que operan en estas regiones tropicales.
Mientras la pelota rodaba en el Luzhniki aquí las formas se fueron por el retrete. Estamos como ese México anterior a AMLO. Aquí los asesinos y rateros andan libres y muestran sus despiadados y arrogantes perfiles, son numerosos y gran parte de ellos ahora están ocupados en sus distintas campañas electorales buscando ocupar algún cargo edil.
El actual régimen pan fujimorista se obstina en no convocar a Elecciones Generales.  A estas alturas ya no se le puede apartar de ese tufo usurpador, obviamente, este gobierno se siente seguro porque se pone detrás de los poderosos oligarcas locales que dominan la CONFIEP cuya cabeza visible –y lo afirma públicamente- es un seguidor de la  ex candidata a la presidencia Keiko Fujimori.
Este segundo aniego fujimorista sin olvidar sus costumbres disfruta su regreso al poder, llenándose de medallas y agasajos, pero no contentos con ello,  comprometen también al pueblo y hasta a las mismas instituciones del Estado. Se colman de caprichos siempre con ese característico mal gusto propio de los más sombríos tiranos, el último de ellos a sido mandarse a construir un monumento para sus héroes, dicen ellos de la democracia, y según la poca prensa independiente que queda oculta casi  entre  catacumbas aducen que destacan dentro de los homenajeados distinguidos seguidores de los métodos creados para la Batalla de Argel, guión que siguieron bien  Milošević y esos cuarteles en los Andes ayacuchanos en la década de los ochenta,  que todo lo solucionaban con la desaparición del campesino, las fosas comunes y los juicios con jueces sin rostros.
Como en el apogeo del franquismo totalitario hoy a solo tres años del bicentenario, este Perú del 2018 que intenta mostrar una democracia progresista se ensombrece cuando unos grupos ultra conservadores intentan  construir un mausoleo sobre un tranquilo parque y sus escasos  árboles.  Quieren un lugar muy especial  para poder realizar su culto a la confrontación y el genocidio, como lo hizo alguna vez ese dictador Francisco Franco en España convirtiéndola en la “Camboya europea”,  no tuvo mejor idea que perennizarla con un gigantesco monumento llamado “el Valle de los caídos” y lo coronó con una enorme cruz de más de 100 metros de altura. Dicha edificación se hizo con la vida de centenares de  presos políticos en ese campo de  concentración cuya inauguración, por alguna razón, nos recuerda los puntapiés  y el  carcajeo delirante de Alan García cuando “rompió la botella”  de  su “Cristo del pacífico”.
Los Antieméticos  no hacen efecto porque con este tipo de noticias este lugar se vuelve insoportable y nauseabundo.
La única solución que vemos es que si a alguien le interesa esta democracia tomada momentáneamente por el fujimorismo, le aconseje al presidente moqueguano  convocar lo más pronto posible a Elecciones Generales, porque no existe otra salida, no se puede obligar a todo una pueblo aceptar  un régimen fujimorista y conservador que ellos mismos rechazaron en la urnas.

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