sábado, 14 de julio de 2018

El penal de Cueva y Croacia



Mañana se juega la  final del mundial de futbol Rusia 2018 y hay dos hechos que confirman lo que escribimos. Muchas veces parecerá que predicamos en el desierto, pero a pesar de ello, los elementos estudiados nos dan importantes muestras para remachar nuestras hipótesis.
Primero este mundial nos ha confirmado que esa Rusia post disolución de la URSS forma parte del pasado. Hoy el gigante eslavo tiene sus objetivos claros y año tras año se nota su progreso y sobre todo la mejora del bienestar  de su población  a pesar de las sanciones internacionales y la obligada carrera armamentística que están viviendo las potencias. Y dentro de esos avances encontramos la autoestima de su gente. Alegres, tolerantes y con mejores atuendos y rostros, los rusos quieren a su país y se sienten pertenecientes a una nación real y palpable.
La segunda premisa está en que esos once jugadores que salen al gramado, sin lugar a dudas, representan el estado psicológico, emocional y moral de sus respectivos países, no están desligados porque no son ajenos a la sociedad en el que viven y del tipo de gobiernos que los dirigen ni tampoco de sus elites que los organizan.
A pesar que el territorio de Croacia es más pequeño que la región Arequipa, y que de sus cuatro millones de habitantes han logrado extraer once jugadores que los han  llevado a disputar la final con Francia. En cambio aquí con 31 millones de habitantes no se ha podido hacer lo mismo.
En Zagreb tienen el mismo interés por el futbol, que en Lima,  claro que, con sus típicas frialdades, pero, en ambos países, tanto en Croacia como en Perú, el futbol es el deporte rey. Pero, allá  el croata y los que manejan su estado se siente croatas no italianos ni turcos ni austriacos ni alemanes, a pesar, de que esos imperios en su momento invadieron su territorio.
Hablan el idioma croata y no el alemán ni el italiano ni el serbio a pesar que esas potencias intentaron obligarles a hablar esos idiomas extranjeros socavando a su habla nacional.
Aquí en el Perú el idioma quechua nuestro idioma nacional,  esta proscrito por las élites formadas en el Markham y en las Casuarinas y el Regatas y otros centros formativos que destruyen diariamente el sentido de pertenencia de los futuros ciudadanos que tarde o temprano tendrán “algo” de influencia política o económica. Nunca desarrollarán ese sentido de pertenencia producto de la identidad personal directamente relacionada con esa identidad nacional. Estarán desligados de esos conocimientos y valores nacionales y por ello estarán en desventaja si los comparamos con otras élites extranjeras, porque carecerán de esa fortaleza y lucidez  que te da el sentirte parte de un grupo numeroso y no de uno pequeño al que nadie sigue ni cree.
Si así está la elite en el Perú peor está su pueblo.  Ese penal de Cueva frente a Dinamarca lo describe todo. Y es la misma vulnerabilidad que también sufrió en 1988 esa selección de vóley en las olimpiadas de Seúl cuando se enfrentó al equipo de la URSS. Tenían dos set ganados, solo les faltaba el tercero y lo perdieron ese y  los dos siguientes, lo cual les costó  el  partido y la medalla de oro.
Es la eterna paramnesia  peruana.
Cueva, una vez que provocó la falta, seguro, levanta el balón y lo lleva entre los brazos para colocarlo  en el punto de penal. Hasta ahí llega su seguridad, porque mientras se va alejando de la pelota para “tomar vuelo”, la distancia se hace más grande entre él, el esférico y el arco; esas décimas de segundo hacen su efecto porque su subconsciente lo traiciona, es  su mayor enemigo, de un momento a otro no cree en sus posibilidades ni en sus capacidades, lo irracional lo inunda, de pronto se siente endeble.
Era un cholo sin identidad, porque sentirse cholo es una identidad falaz, porque asumirse cholo es limitarse a ser y aceptar adjetivos, terminología y un juego impuesto por medios residuales. Distinto hubiera sido sentirse quechua, porque Cueva lo es, pero no lo sabe o no lo entiende o todo esto lo ve con prejuicios, como esos millones de peruanos que hoy están buscando la respuesta del porqué de la corrupción, el caos, las torpezas y esas derrotas que siempre nos han acompañado en nuestra historia.
Cueva lleva un apellido  español  que no lo representa que no es de su nación y desde ahí este muchacho y su país carecen de una identidad clara, desde ahí ambos están ya disminuidos. En cambio esos croatas identificados con sus propios apellidos nacionales Modrić y  Mandžukić se sienten unidos y fuertes.
Las élites peruanas deben dar la libertad de que la mayoría de peruanos adquieran su verdadera identidad  y lo puedan ejercer porque esto fortalecerá al estado y la nación peruana.
En el futbol la técnica y la fuerza siempre estarán presentes en esos equipos protagonistas, junto al aspecto emocional,  la autoestima y sobre todo esa autoestima colectiva y de esa no solamente carecen históricamente los equipos deportivos  peruanos si no también  el país entero.  

viernes, 13 de julio de 2018

¡Nuevas Elecciones Generales…por favor!



La señora K, los audios del juez Hinostroza  y la consecuente renuncia del ministro de justicia Salvador Heresi, son una seguidilla de malas noticias que nos dicen que este régimen improvisado puesto y sostenido por un congreso con mayoría fujimorista no da más.
Por más que lo remienden por todos lados va de tumbo en tumbo, y en esa caótica situación se atreven a afirmar que realizarán reformas en los poderes del estado cuando a todas luces vemos que no están en la capacidad de llevar a cabo  alguna mejora que sea sustentable en el tiempo porque simplemente carecen de representatividad.
Estamos conscientes de que el poder político ahora lo detenta el fujimorismo, con malas artes pero es la realidad, son los que verdaderamente gobiernan hoy por hoy.
El actual presidente Martín Vizcarra por más buena intención que tenga  –que lo dudamos-  no está en la capacidad, ni él ni su equipo, para cambiar esta deprimente  situación, porque como ya lo explicamos antes carecen de lo principal.
Obviamente los protagonistas de esta murga tienen sus visas y sus pasajes y la bolsa de viaje suficiente como para agarrar las maletas y huir de todo este mogollón cuando sea necesario, dejándonos el “muerto”  a nosotros el pueblo.
Por eso tenemos el derecho de dar nuestra opinión.
La democracia,  sí,  aquella que nació con grandes expectativas después de los “Vladivideos”, ese país limpio que se pensaba construir después de tanta mugre “ponja” hoy  ha fracasado porque en estos momentos adolece de los mismos problemas que dejó esa dictadura, ahora sus métodos son de uso común y  no se tiene vergüenza de aplicarlos.
La libertad de prensa que aún parece que existe es el delgado hilo que nos harían suponer que seguimos viviendo en una democracia, con la particularidad, que visto desde el sofá,  el poder lo detentan las maneras fujimorista.
Desde esta humilde ventana vemos que la única solución es convocar a nuevas Elecciones Generales lo más pronto posible.  Es lo que debió suceder después de la renuncia de PPK y es lo que hubiera ocurrido si las élites de esta comarca tendrían la civilización y las formas democráticas que poseen esos mismos grupos en otras latitudes, pero aquí son testarudos porque amamantaron otra leche que nos están llevando a estos extremos.
Les falta lucidez y sensatez, que también les fue escaso durante  la bonanza falaz del guano,  de la harina de pescado y en estos años que ya pasaron del denominado “boom” minero.
Tengo sentido de pertenencia con estos territorios porque mis genes estuvieron aquí desde hace miles de años y creo que la democracia como forma de gobierno debe mantenerse.
El actual presidente de la república tiene la tarea de buscar esos mecanismos democráticos para convocar a nuevas Elecciones Generales si es que le interesa el país y su tranquilidad, y sobre todo, si entiende de la importancia de mantener esta democracia,  tomada –estamos seguros- momentáneamente,  por los fujimoristas. Y si no lo hace,  quedaría flotando en la atmosfera la suposición de que él, Cipriani  y los fujimoristas cavilaron  para sacar del poder a PPK.   

jueves, 12 de julio de 2018

Los "Héroes de la Democracia" y el Valle de los caídos


Entre los mundiales de fútbol que hemos visto, el de Rusia es uno de los mejor organizados. En esta final entre Croacia y Francia, ha quedado claro una vez más, que lo científico y planificado ha triunfado sobre las  cábalas  de Gareca y las inseguridades  de Cueva y la selección brasileña junto a la torpe tiranía de caudillos tercermundistas como Messi y sus típicas argollas sudacas.  Atrás quedaron las persignaciones y supersticiones de los argentinos y brasileños, ahí se notó más que nunca esta supremacía europea sobre este obstinado “macondo” y sobrepasa lo futbolístico cuando comparamos sus élites con el tipo de élites que operan en estas regiones tropicales.
Mientras la pelota rodaba en el Luzhniki aquí las formas se fueron por el retrete. Estamos como ese México anterior a AMLO. Aquí los asesinos y rateros andan libres y muestran sus despiadados y arrogantes perfiles, son numerosos y gran parte de ellos ahora están ocupados en sus distintas campañas electorales buscando ocupar algún cargo edil.
El actual régimen pan fujimorista se obstina en no convocar a Elecciones Generales.  A estas alturas ya no se le puede apartar de ese tufo usurpador, obviamente, este gobierno se siente seguro porque se pone detrás de los poderosos oligarcas locales que dominan la CONFIEP cuya cabeza visible –y lo afirma públicamente- es un seguidor de la  ex candidata a la presidencia Keiko Fujimori.
Este segundo aniego fujimorista sin olvidar sus costumbres disfruta su regreso al poder, llenándose de medallas y agasajos, pero no contentos con ello,  comprometen también al pueblo y hasta a las mismas instituciones del Estado. Se colman de caprichos siempre con ese característico mal gusto propio de los más sombríos tiranos, el último de ellos a sido mandarse a construir un monumento para sus héroes, dicen ellos de la democracia, y según la poca prensa independiente que queda oculta casi  entre  catacumbas aducen que destacan dentro de los homenajeados distinguidos seguidores de los métodos creados para la Batalla de Argel, guión que siguieron bien  Milošević y esos cuarteles en los Andes ayacuchanos en la década de los ochenta,  que todo lo solucionaban con la desaparición del campesino, las fosas comunes y los juicios con jueces sin rostros.
Como en el apogeo del franquismo totalitario hoy a solo tres años del bicentenario, este Perú del 2018 que intenta mostrar una democracia progresista se ensombrece cuando unos grupos ultra conservadores intentan  construir un mausoleo sobre un tranquilo parque y sus escasos  árboles.  Quieren un lugar muy especial  para poder realizar su culto a la confrontación y el genocidio, como lo hizo alguna vez ese dictador Francisco Franco en España convirtiéndola en la “Camboya europea”,  no tuvo mejor idea que perennizarla con un gigantesco monumento llamado “el Valle de los caídos” y lo coronó con una enorme cruz de más de 100 metros de altura. Dicha edificación se hizo con la vida de centenares de  presos políticos en ese campo de  concentración cuya inauguración, por alguna razón, nos recuerda los puntapiés  y el  carcajeo delirante de Alan García cuando “rompió la botella”  de  su “Cristo del pacífico”.
Los Antieméticos  no hacen efecto porque con este tipo de noticias este lugar se vuelve insoportable y nauseabundo.
La única solución que vemos es que si a alguien le interesa esta democracia tomada momentáneamente por el fujimorismo, le aconseje al presidente moqueguano  convocar lo más pronto posible a Elecciones Generales, porque no existe otra salida, no se puede obligar a todo una pueblo aceptar  un régimen fujimorista y conservador que ellos mismos rechazaron en la urnas.