martes, 3 de abril de 2018

El segundo autogolpe


A pesar de los intentos de  cubrir el acto de juramentación del nuevo gabinete de Vizcarra con un velo  de transparencia y limpieza, lo que más destacaba  por las pantallas era un desfile frívolo de un  grupo  cerrado y alejado de lo que exige el pueblo y se respira en las calles.
El oprobioso continuismo,  nos han estrujado en el rostro de los peruanos,  lo que venga después seguramente  estará teñido de represión y violencia porque los rostros del reciente gabinete así nos aseguran.
Estamos a pocas horas del cinco de abril una fecha que hoy como nunca antes tiene enorme vigencia porque nos recuerda  que la corrupción, la tiranía y la injusticia continúan en el país ahora con nuevas formas y fondos.
La constitución 1993 fue hecha por y para una dictadura  y hoy somos testigos de cómo lo han venido utilizando  atentando contra los principios democráticos y los intereses de las grandes mayorías.
Ese cinco de abril de 1992 se rompió con el Estado de derecho y se dio inicio a la tiranía fujimorista que ha dominado la vida de nuestro país milenario todos estos años, teniendo del cuello a esta neonata democracia que más temprano que tarde tenía que ser engullida.
Después de ver el desarrollo de los acontecimientos podemos extraer que PPK nunca fue una verdadera oposición a Keiko Fujimori, el viejito bonachón jamás tuvo la intención de oponerse al fujimorismo y su ideología tirana, expoliadora y de inequidad  y lo demostró dejando todo expedito para que el legislativo dominado por fujimoristas den las normas precisas para absorber  al ejecutivo.
Con la juramentación de este nuevo gabinete nos han demostrado que toda esta murga no ha sido una transición democrática sino más bien el nacimiento de  una nueva forma de tiranía y ya lo venían denunciando varios analistas políticos;  ha sido una especie de segundo  autogolpe en el que el fujimorismo ha sido otra vez el mayor beneficiado.
Ese cinco de abril de 1992 Alberto Fujimori inauguró un régimen tirano “sui generis” en el mundo  que hasta el mismo Boris Yeltsin en Rusia lo quiso imitar  y, hoy en el Perú,  con la forma como se han sucedido los hechos ha ocurrido algo parecido; el fujimorismo, amparándose en  una constitución promulgada en la época de aquella dictadura parió una ley electoral que ha hecho posible un congreso fujimorista y hoy tienen un presidente y gabinete que hace y dice como otro fujimorista más.
La democracia se sustenta sobre tres pilares, tres poderes del estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) cada uno autónomo del otro; y desde el momento que el legislativo influye de la forma como hoy lo está haciendo sobre el ejecutivo, son muestras claras que la democracia a fenecido y en su lugar ha irrumpido un régimen dictatorial, atípico, sí; madurado dentro del cuerpo de una democracia, sí; y al final se hizo de él como ese alienígena de las películas de ficción.
Hoy el nuevo presidente que ha sucedido a PPK y su nuevo gabinete han elegido el continuismo y una hoja de ruta  de un gobierno fujimorista, dando la espalda a lo que el pueblo decidió en las urnas en las ultimas elecciones generales.
La democracia como la conocemos ha muerto y lo que hoy vemos es un régimen distinto pero al final arbitrario;  quizás comparado con el PRI mejicano de hace algunos años, no lo sabemos. Lo que venga después es un  predecible guión, uno al cual nos tiene acostumbrado  este tipo de primitivas autocracias bananeras.
Solo de esta forma el fujimorismo podía haber regresado  al poder  porque eligiendo el camino de  las urnas hubiera significado otra nueva derrota.  

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