miércoles, 21 de marzo de 2018

Martín Vizcarra entre la espada y la pared


Esta noche llueve y hace frío y  con el correr de las horas los síntomas de un fuerte resfrío va recrudeciendo.
No se esperaba más, un fresco PPK  abandonó Palacio,  más preocupado en el celular que llevaba  en la mano que la tensa situación a la que había llevado al país; seguro esperaría aquella llamada que le  confirmaría su vuelo directo a Miami.  
Se frustró una vez más su aventura sudaca  porque el destino lo regresó al lugar de donde vino  y otra vez por la puerta falsa como en 1968.  Y a pesar que lo hizo bien expoliando y manteniendo del pescuezo al  trabajador,  aun así,  solo lo despidieron cuatro gatos; no estuvo Vexler, Giuffra ni Maruja  ni los que hace unos días lo defendían a capa y espada.
Creemos que Pedro Pablo Kuczynski  se irá tranquilo a su cómodo retiro en Manhattan, lo envidiamos, de hecho.
En los últimos meses como mandatario se hizo muy evidente su desprecio al Perú y a los peruanos dejándonos a merced del fujimorismo. Es que cuando te gusta “los verdes”  como caramelo,  algunos  llegarían hasta hacer lo que en su tierra le llaman coloquialmente: “sucks his cock”.  
En el 2000 Alberto Fujimori renunció vía fax,  en cambio, hoy  PPK sin dejar sus gustos clásicos  lo hizo mediante el servicio postal  dando inicio a esta dramática novela  que  recién lentamente se está comenzado a escribir.
Es tan gris el futuro cercano para nuestro país que el sucesor de PPK Martin Vizcarra está en condición de no habido, nadie da razón de él, y lo entendemos, es que cuando estuvo por aquí nunca dio la talla mínima como para verlo siquiera como un  estadista; es comprensible su desaparición, aunque quizás sus mentores y felpudos le estarán asesorando en su nuevo papel de presidente provisorio de la República.  
Martin Vizcarra llega desde el Canadá las antípodas de Lima porque hasta ese helado país tuvieron que exiliarlo después de ser acusado de lobista, “regalando” millones de nuevos soles de las arcas del estado a una empresa extranjera; estas jugarretas le costaron el cargo de ministro de transportes.
Como político no  tiene grandes virtudes y lo demostró en esa cartera de transportes; más bien, si en algo ha destacado fue en su lenguaraz demagogia simplona.
Trato de ser positivo, pero este señor no reúne las condiciones mínimas que nos aseguren la pervivencia y la estabilidad del sistema democrático y que por lo menos haga que su defenestrado  régimen llegue hasta el año 2021. Pero es lo que hay,  y es el que constitucionalmente debe reemplazar por la urgencia  al renunciante PPK.  
Una vez ya fue echado del gobierno pero por esas circunstancias que te dan estos vaivenes políticos es la persona que debe suceder al único gobernante que llamó  a  este gran país  “perro simpático”.
Mientras para la mayoría de peruanos es un periodo nada halagüeño, en la otra orilla celebran eufóricos y triunfalistas  los fujimoristas y el grupo liderado por el tirano triunvirato formado por Mulder, Quesquén y Del castillo,  porque con la caída de Pedro Pablo Kuczynski  después de 18 años  tienen la histórica oportunidad de someter al ejecutivo.
Ante esta patética realidad (para los peruanos que respetamos el estado de derecho y la voluntad popular) Martín Vizcarra, según lo que nos dice la infalible historia,  tendrá dos caminos: el primero: pasar a las historia como un hombre autónomo, digno de respeto, probo y democrático como lo hizo en su momento Valentín Paniagua, saviendo de sus debilidades y virtudes y  utilizando todos  los medios posibles para convocar a nuevas elecciones;  el otro camino es el de los mediocres y torpes monigotes  que les gusta ser manipulados al antojo de hábiles e infames politicastros como sucedió  en Manchuria  cuando los militaristas japoneses tuvieron como pelele y marioneta de trapo a ese buen hombre llamado Puyi.  

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