domingo, 18 de febrero de 2018

El gabinete de la mediocridad

Júzguelo usted por entero.
La información más utilizada sobre el fenotipo para la población nacional corresponde a la «CIA» en su documento: «The world factbook», donde consignan los grupos (raciales) para el Perú de la siguiente manera: Indígenas 45%, mestizos 37%, caucásicos 15%, otros 3%.
Observando los rostros de cada uno de los profesionales que integran el actual gabinete del presidente Pedro Pablo Kuczynski se nota que pertenecen al grupo de los denominados caucásicos o sea  a ese 15% de la población del Perú.  Salvo una que otra excepción,  esta,  casi  homogeneidad “blanca” en un gabinete peruano  no se veía desde los tiempos de la República Aristocrática a comienzos del pasado siglo XX.
Esto quiere decir que dentro de todo ese universo de profesionales, intelectuales y demás gente que con sus estudios y experiencia pudiera aportar positivamente para el desarrollo de nuestro país y que seguramente lo conforman personas de diferentes colores y rostros, para la visión de los que nos gobiernan, de todo ese ejercito de gente diversa y valiosa parece que solo merecen ser convocados aquellos que tengan características faciales de ese reducido15%.  De los treinta millones de peruanos que somos, necesitan únicamente  4,5 millones.  
Sería una deprimente realidad que PPK  gobierne con esa visión sesgada y anacrónica y que nos retrocedería cien años en el pasado. Un grave lastre.  
Seguramente ahí encontraremos las razones de las flaquezas de este régimen y el origen de las torpezas e inhibiciones porque simplemente no estarían los mejores.   
A Pedro Pablo Kuczynski  parece que le ha quedado enorme  el cargo que te obliga la banda presidencial. Su poca lucidez política le estaría pasando factura  a él y a sus asesores que no logran simular las principales vulnerabilidades de un régimen aquiescente con la idea de un país en  proceso de “mexicanización”.  Con el perdón a los mexicanos.
Como si fuera una improvisada gestión que posee la filosofía y la  visión que dejó en Centroamérica el filibustero Walker subestimándonos  como a una pusilánime  republiqueta  bananera poblada por barbaros fáciles de burlar y tenernos cinco años en “piloto automático”.
A estas alturas es necesario hacer un réquiem anticipado a este nefasto  interregno.
Para la próxima vez, necesitamos presidentes con mente más abierta que  gobierne sin estereotipos ni prejuicios, uno que se aleje de la ambición ciega de un trapero y  que posea  notorios  valores democráticos de tolerancia e inclusión y no lo que estamos viendo con el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski,  que deja tristemente una  atmosfera  racista y excluyente.  

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