lunes, 22 de enero de 2018

La visita papal y sus desperdicios

Está claro esto, muchas veces una imagen vale más que mil palabras y en estos tiempos no es una buena carta de presentación decir que uno es religioso.
La embestida fue poderosa, un frente agresivo pocas veces visto. Fue  una campaña al estilo norcoreano, saudí o iraní. Unos medios de comunicación, irracionales, perversos e infames, los peores enemigos de una población y  democracia que respeta la diversidad en todos los sentidos. Quién iba a dudar, son, definitivamente, uno de los grandes lastres que nos impide el desarrollo de nuestro país y de muchos en el hemisferio, son sus principales medios de comunicación que (en muestro caso) siguen sucios, decadentes e irrespetuosos desde que nos heredaron así la última dictadura.
Nunca sentí tanto alivio cuando vi su avión alejarse de tierras peruanas. Ahora volvemos a la realidad, una así que con sus altas y bajas, sigue siendo nuestra y hay que asumirlo.
Esta comarca  ya no es la misma, a pesar que hay un millón (somos 30 millones) que se empecinan a vivir alejados de la verdad, del raciocinio y aislados,  casi reducidos a un estado de conocimientos de un poblador de la Edad Media.
Son cándidos colaboradores de verdugos y celadores de tiranías y del ultraje ilícito. Son ciegos a lo que la evidencia y la coherencia les  ponen al frente.  Son ingenuos y quizás  necesarios pero al final un lastre.
Les interesa un comino el resto, depredan, maltratan y al final rezando y persignándose se exculpan de todo lo malo que hicieron.
Venden a ellos y a sus más débiles por no sé qué cosa, pero quedan limpios solo con la absolución de sus pecados.
Han dañado un país y a miles de personas pero con un credo les son suficientes porque  el resto y sus consecuencias no interesa. Ellos han orado por nosotros y por nuestros hijos, ya con esto están redimidos, ahora tienen el derecho a pisotear ya que la vida eterna del cielo se lo han ganado.
No existe  mañana  ni pasado mañana, solo importa el día, llorar y rezar.   
Esas toneladas de basura y desperdicios  dejados en esa base aérea de Las Palmas son el reflejo de ese peruano iletrado que le importa poco o casi nada la limpieza pública, pueden tener dinero o no, pero, son parecidos en ignorancia y grado de temor y superstición.
Seguro que en ese lugar volaron las hadas y brincaron por ahí los duendes,  junto con los santos y resucitados.
No saben que al dejar una bolsa de plástico están maltratando el planeta que de por sí ya está muy destruido.
Miles de toneladas de plástico, estarán ahí cientos de años como también estará su descendencia, mientras tanto en ese evento se hablaba de cuidar esta aldea global.
Ayer se fue el papa Francisco pero nos deja estos residuos que siguen en nuestras calles impidiéndonos el desarrollo, en Europa Occidental son minoría y pasan casi desapercibidos, pero, aquí, en nuestro país, estos últimos días han sido los protagonistas.  
Mientras tanto les complace convivir con  la peor educación (privada y pública) de Sudamérica y con los políticos más corruptos de esta parte del mundo y, con un presidente que cuando una niña de rasgos indígenas se le acerca para preguntarle cuándo podrá tener agua potable, él le responde de forma burlona señalándole ese vasto océano  de intragable agua salada y le da a entender que ahí tiene todo ese líquido elemento para tomárselo  y así de una vez por todas lo deje de joder.

domingo, 14 de enero de 2018

El Papa y la visita "non grata"

Aquella visita de 1985 que Juan Pablo II hizo a la ciudad de Arequipa sí que fue accidentada. Mi madre (una terca creyente) me llevó a empellones a esa multitudinaria misa que el  pontífice iba a realizar en lo que hoy es el área de Sociales de la Universidad nacional de San Agustín.
A sugerencia de ella (tiranía diría yo)  nos apostamos a un costado de aquella avenida para esperar el paso del denominado Papamóvil. Las calles estaban tan repletas que parecía que estábamos en medio del corso de la amistad del 15 de agosto, la diferencia estaba  en los rostros de las personas que pululaban por ahí,  no se veían felices sino más bien eran caras fanáticas con ojos desorbitados e irracionales similares a esos concurrentes de las iglesias evangelistas que dan saltos y agitan las manos para luego caer al piso revolcándose entre espasmo y alaridos. 
Estuvimos ahí varios minutos esperando entre toda esa gente, hasta que por fin pasó, estaba muy cerca. La multitud comenzó a saludarlo e intentaban tocarlo, pero la seguridad y la velocidad del bólido lo impedían. Era un viejito colorado dentro de esa fría vitrina, tan alejado de lo vivo y humano como esas estatuas de yeso de la catedral.  
Aún recuerdo ese día porque no solo me atropelló esa descocada muchedumbre sino que entre todo ese desorden (y eso fue lo más penoso) me sustrajeron del bolsillo trasero de mi pantalón el billete que mi madre me había dado de propina quizás para convencerme que la acompañara a esa liturgia masiva. Algún anónimo hijo de puta  me había robado mi preciada propina.  
Cómo han pasado los tiempos y cómo han cambiado las personas, y lo digo por lo que está ocurriendo  en nuestro país en vísperas de la venida del mandatario del país del Vaticano y que  en el Perú por situaciones de coyuntura, política educativa y social,  un sector de la población lo sigue viendo como un ser casi divino.
El Perú es muy distinto al de 1985, es que ahora existen las redes sociales y en ellas se respira quizás algo de libertad como para criticar los temas religiosos y dentro de ello la enorme influencia que tiene la iglesia católica sobre los peruanos y que nos deja a los niveles del país musulmán más fundamentalista, por ejemplo Irán. Nos parecemos mucho al país persa, porque según la arremetida de los medios nos vemos como una tierra  sometida a líderes religiosos obtusos e integristas y una población mayoritariamente devota y fanática, siendo lo segundo completamente distinto a lo que se ve en la realidad. Más bien, nuestro pueblo es tolerante y poco fanático, pero los medios más importantes de la comarca nos quieren mostrar todo lo contrario, quizás se deba porque sus propietarios pertenecen a esos exclusivos y elitistas círculos católicos, no lo sabemos.
Contrariamente, la población peruana ya no es tan devota como en los años ochenta, a pesar de la obligatoriedad de la enseñanza de la religión católica y que ese conglomerado domina el 50 % de la educación peruana y con todo el poder que demuestran, un gran sector de la población se mantiene al margen y eso los convierte en seres  realmente excepcionales y respetables, gente digna e ilustrada,  comprensiva y buena que poco a poco va desarrollando una sociedad laica y democrática.
Nosotros si en algo creemos es en la libertad de pensamiento y estamos seguros que en el Perú de hoy este derecho cuesta hacerlo respetar, falta mucho por hacer en este sentido, ya que existe (sobre todo en los medios de comunicación) un total irrespeto  a los que no somos seguidores de religiones o de aquellos grupos que no creen en papas ni en la iglesia católica y que en este momento forman un número muy  importante dentro de la población peruana, porcentaje que parece que estaría prohibido darlo a conocer por esos grandes medios peruvianos gran parte de ellos conservadores o temerosos de hablar sobre el tema.
La televisión y toda la prensa peruana en estos días han cerrado  filas en un mismo menú  cuyo plato principal es esta publicitada visita del papa Francisco.
A pesar de lo que digan, salgo a la calle y la verdad es que aquí en Arequipa todo el mundo sigue su vida habitual y esta visita papal pasa casi desapercibida, solo el diario “El Pueblo” conservador y fujimorista lo menciona.   
Son otros tiempos, es la época del conocimiento, pero en nuestro país ese conocimiento uno debe buscarlo dentro de las catacumbas y clandestinamente  en los Facebook, twitter o whatsapp, porque en los grandes medios y en la educación publica nunca encontraremos imparcialidad, de eso estamos seguros.
Otra vez estos mismos medios tan desprestigiados y bien llamados cuando se debe televisión basura, muestran  una completa mentira al hacer creer que seguimos viviendo en un país mayoritariamente religioso y católico porque si uno observa  conversa  en la calle veremos que esto no es así, una completa ficción  como la cruda  fantasía que venden con su programa emblemático “Esto es Guerra”.
Soy honesto me agrada el actual pontífice sobre todo cuando dicen que habla bien de los ateos y también porque es jesuita, que después de conocer de cerca la infamia y oscurantismo de los franciscanos, los jesuitas hasta donde he logrado hurgar son personas que destacan por ser cultos.    
Este efímero ansiolítico no creemos que apaciguarán las aguas de esa consigna que se va multiplicando  en las calles, cuando el pueblo grita: ¡PPK go home!       

miércoles, 3 de enero de 2018

PPK go home

La democracia debe mantenerse a toda costa.  Es el único sistema viable que nos puede conducir al desarrollo. 
Vivir bajo el Estado de derecho al amparo de la constitución y la normatividad de las leyes  significa dejar el caos, la corrupción impune de las dictaduras y los gobiernos de factos.
A tientas abandonamos la barbarie del tercermundismo cuando construimos esta democracia  año tras año gobierno tras gobierno dialogando en la búsqueda de ese consenso para encontrar aquellas soluciones de nuestros principales problemas  que arrastramos históricamente.
Pero es una pena y resulta paradójico decirlo que esta democracia que a duras penas subsiste desde la última dictadura queda exánime  con el  gobierno de Pedro Pablo Kuczynsk.
A pesar que el indulto a Fujimori le dio cierto respiro ante la amenaza de vacancia por las denuncias del caso Odebrecht, su situación se ha complicado más, porque ha encendido la mecha del estallido social con las multitudinarias protestas que se están organizando en las principales ciudades de muestro país.  
En realidad nadie lo quiere y se ha quedado solo en Palacio de gobierno como los hermanos Gutiérrez en 1872.  La gota que derramó el vaso fue este resabio de burla y traición  que ha encendido a la población haciendo que su presencia tenga a muestra  democracia con los días contados.
Si bien es cierto que  Toledo, García y  Humala no gozaron de una aprobación mayoritaria de la población, estos gobernantes nunca provocaron el rechazo y la agitación que hoy estamos viendo en el Perú.
Si a Pedro Pablo Kuczynski le interesa la estabilidad y el desarrollo de este país debería de dar un paso al costado, dejando el camino expedito para que se convoque a nuevas elecciones ya que en la actual coyuntura su régimen no garantiza la sostenibilidad de  esta democracia que ha costado tanto a los peruanos. Un adelanto de las elecciones significaría en el plazo inmediato contar con un gobierno que tranquilice al país, las circunstancias  son  distintas,  pero una actitud digna  de desprendimiento como en su momento lo tuvo Nixon en los Estados Unidos,  lograron aquietar las aguas dando sustento y estabilidad a su sistema democrático  además de fortalecer sus instituciones.  
Nos preocupa la sobrevivencia de esta democracia ante tanta protesta, porque se ha visto tantas veces en nuestra  agitada historia que por la falta de gobernabilidad y representatividad de un gobernante no faltará alguien que con aparente “buen corazón” de un golpe de estado para “pacificar” el país y acabe con este supuesto interregno,  regresándonos con este acto al desprestigio del caos tercermundista.  Yerran tantas veces no solo aquí sino también en el resto de Latinoamérica.
Desde aquí esperamos que Pedro Pablo Kuczynski demuestre que es una persona que realmente cree en el sistema democrático  moderno al cual contribuyeron en su formación Rousseau, Jefferson y tantos otros, y no caiga en  el tinglado de un simple ágrafo y bárbaro mercader que actúa según su negocio y su interés al rodearse como Odría  del fantasma de Esparza Zañartu, aumentando así el repudio de la población.
En este momento el indulto a Fujimori ha pasado a segundo plano,  aquí lo que importa es que este sistema democrático sobreviva lo cual nunca se conseguirá si se mantiene la connivencia con estas maneras disolutas de  politicastros  que se aprovechan de una población desesperada, traicionando sus esperanzas y minando de esta forma  la confianza por esta democracia que con estas malas artes lesionan  su  sostenibilidad.

Tren al sur

“No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes”. Esta debería ser la frase para resumir la historia ferrocarrilera en el Perú. Los ferr...