lunes, 23 de enero de 2017

La Yihad conservadora contra Kuckzynski

Desde que tengo memoria la comarca está dominada por conservadores  y estos “Hermanos devotos”   además de fanáticos  son arrogantes  ya  que tienen enorme influencia en las principales instituciones del Estado; sobre todo en la  educación, por esta razón los peruanos desde  pequeños  aprenden comportamientos y pensamientos que les servirá de mucho para que en el futuro sean unos conspicuos conservadores  ya que les implantaran alarmas que se activarán  ante cualquier señal de pensamiento racional,  avance social,   modernidad  y  tolerancia, creando para el respetuoso, foráneo o cosmopolita  una atmósfera espesa y antidemocrática  de  república fundamentalista católica. Y esto se notó  hace unos días cuando la justicia peruana  libró de toda culpa a unos miembros del denominado Sodalicio  de las terribles denuncias de abuso a menores.
En las pasadas elecciones para presidente,  apenas las encuestas dieron como seguro ganador  a PPK (Pedro Pablo Kuckzynski)  unos monjes bien resguardados  tocaron las puertas de su domicilio, dijeron que iban a saludarle;  pero también seguramente aprovecharon  para sutilmente  (como solo ellos lo saben hacer) advertirle ante  cualquier mínimo intento  de reforma social.
En estos meses  PPK  ha sido moderado en su actuar  y  en su última entrevista al conservador diario Correo  ese pasado  lenguaje moderno y liberal que acompañaba  con una  flauta  hoy ha sido reemplazado por uno más aprensivo y escueto que ante la pregunta difícil y provocadora  un firme y rotundo NO dejaba claro que el entorno ultra conservador  ya no estaba  para más juegos ni saltitos. Los conservadores lo  tienen del cogote  y sus pasquines no le dan respiro cuando comentan que su aprobación está en picada y levantan la voz  -sin medir sus consecuencias-  para amenazar  sobre una posible vacancia,  alimentando  el  clima de inestabilidad política que intoxica a esta neonata democracia que difícilmente  sobrevive  por estas enormes piedras puestas en el camino. Y si con la primera arremetida PPK continuaba con esa sonrisa sarcástica,  esta fue borrada totalmente  cuando lo llevaron  a la casa del cardenal  Cipriani para reunirse con la devota Keiko Fujimori. Esta escena tenía que ser vista a nivel nacional, PPK  acosado y rodeado de conservadores  y,  arrodillado  jurando que este medioevo no será tocado ni removido  un solo milímetro.
El mazazo lo inició la  salida del ministro de educación Jaime Saavedra  que más parece fue hecho por los fujimoristas con el único fin de hacer notar sus músculos defendiendo siempre la misma causa  ultra conservadora.
Vivimos como la República Popular China sin lugar a dudas, ellos mantienen el liberalismo solo en la economía jamás en otros campos. Aquí en el Perú, ese liberalismo económico nunca traspasará las fronteras de lo social y educativo   porque PPK y Keiko de rodillas así lo han asegurado.
La democracia y el respeto a los derechos fundamentales de las personas  incomoda  a ese conservadurismo medieval  cargado de enorme fundamentalismo  religioso y  sus ayatolas se obstinan en hacernos  ver frente al mundo democrático y civilizado como una especie de anacrónico Irán al peculiar estilo peruano.

miércoles, 18 de enero de 2017

Donald Trump y ese nacionalismo

Este viernes juramenta Donald Trump  el nuevo presidente de los Estados Unidos de Norteamérica y el mundo espera ese momento  en una completa  incertidumbre,  casi comiéndose las uñas. Aquí las repetidoras como el Comercio, RPP, Canal N, La Republica, etc. (en realidad todo el puesto de revistas), se alarman,  como sí  realmente  habrá  algún cambio  significativo en ese  trato que siempre ha existido entre la  superpotencia y sus  vecinos que están al sur del Rio Bravo. Más bien, esta especie de paranoia  ha  servido para  desear  –paradójicamente-   lo que antes era satanizado y visto  de reojo, como el TPP por ejemplo,  que ahora  lo promocionan  como si fuese la única salida  para nuestro desarrollo  cuando hace algunos meses, antes del triunfo del magnate,  –entre otros aspectos-  se lo criticaba por ser muy restrictiva en cuestión de la propiedad intelectual.
Otro de los miedos al nuevo habitante de la Casa Blanca es que haría una administración proteccionista  y de escasa apertura  con el exterior.  Hace unos días una de sus conocidas trasnacionales,  para no buscarse problemas con el nuevo gobierno,  había decidido cancelar un millonario proyecto en un país bananero de mano de obra barata y gobierno corrupto,  para establecer  esa planta industrial ahora en los EEUU y así dar empleo  a más de sus  connacionales.   
En América Latina lo ven casi como el demonio encarnado,  sobre todo cuando lo comparan con Obama (ahora más santo que el mismo Martin Luther King),  sin saber que,  ambos son  cara de la misma moneda.  Y es que esta aversión  ha aumentado  desde que en la reciente  campaña  electoral  el ex protagonista de realitys prometió (y ahora lo ha confirmado) que  construiría  un muro en la frontera con México. Después de ver la decadencia de la sociedad mejicana, sus élites corruptas, sus Thalías  y mari mercedes, sus chavos del ocho, sus analfabetos y fanáticos religiosos que llenan sus enormes templos, su violencia callejera, esa telebasura que llega de Televisa y que aquí América TV  lo difunde desde hace varios años con total impunidad. Después de ver todo esto, no le discutimos a Trump el rechazo que tiene a todo lo negativo  que viene de ese país.
Y lo que nadie habla de toda esta milonga es que en el mundo no veíamos  desde la década de los años treinta del siglo pasado el resurgimiento  de los nacionalismos encabezados por notorios caudillos como en su época lo hizo Mussolini y Hitler. Lo paradójico es que hoy ese renacimiento  se va dar en la  cuna de la democracia y las libertades.   
Por la importancia del esta nación y su influencia en el mundo, seguro que este tipo de régimen no será un caso aislado, todo lo contrario, debe ser el inició de la eclosión de otros regímenes con el mismo corte en otras partes del orbe. No olvidemos  el reciente  Brexit  en Inglaterra y el ascenso de Le Pen en Francia.
¿Y cómo vamos por casa?  Es que no podemos ser ajenos a esta corriente. Cómo no creer en el nacionalismo, pero  no ese “bamba” y risible  que encabezó  Ollanta Humala y sus perdedores, ni tampoco ese nacionalismo que siempre se han apropiado los izquierdistas. Sino estamos hablando de ese nacionalismo positivo  que te hace amar a tu nación, a tu bandera. Que te da sentido de pertenencia y esa  confianza que te insta a   crear industrias y riqueza para que progrese tu pueblo, como es en Rusia,  Reino Unido o en los mismos Estados Unidos. Ese nacionalismo que  rescate esos valores milenarios que están en ese muro Inca, en ese Qhapaq Ñan, en la perfección que se rescata de ese tapiz huari y de esa cultura milenaria que existe desde Caral.

Y si en la tierra del Tío Sam  que es un país joven lo han entendido al elegir  a Trump con mayor razón en nuestra comarca  que posee una existencia milenaria.

sábado, 14 de enero de 2017

El cristo de Odebrecht


A través de la historia muchos gobernantes han querido perennizar lo mejor o peor de sus épocas construyendo colosales monumentos que representen de alguna forma sus ideales, sus valores y también, porque no, sus vicios y decadencias.
Este, ya es un tema trillado, pero tenemos que escribirlo, porque lo amerita  los sucesos acaecidos.  A pesar que observamos todas estas iniciativas para  combatir ese flagelo llamado corrupción, es triste decirlo, que cuando este pus es heredado por generaciones, resulta difícil de extirpar;  principalmente para los que  tienen  el poder de decisión en sus manos y que  no entienden  la palabra suficiente, para qué  cargar con todo dejando depredada la institución junto al país entero.
Es que para nadie es un secreto que el  cochambre  se  ha vuelto  una pandemia que ha infestado todos los rincones. Y los que más se benefician hasta poseen sus propios ritos para excomulgarse de toda culpa, porque al final tod¿o se perdona con total impunidad. Así tienen licencia para corromper y ser corrompidos  desde ese anónimo pendejito hasta el pez gordo de saco y corbata que orondo vocifera que la plata llega sola deslizándose sin problemas ante semejante aceitada, para luego, de rodillas, ante un crucifijo,  jurar  por esa misma plata,  quedando así  todo oleado, sacramentado y, claro, perdonado.
No habremos heredado  la disciplina japonesa ni la puntualidad británica, pero,  eso sí,  con perseverancia  en esta comarca  la corrupción se ha mantenido desde aquellos truculentos manejos de los virreyes, los empréstitos y consignatarios decimonónicos, hasta Leguía, García y Fujimori.  Desde mi anatema  lo dribleo como Maradona pero algunas veces (muchas diría yo) termino perdiendo por goleada. Y no es que me haga el santo, pero sé que es la principal traba para el desarrollo de nuestro país y de cualquier otro.  
Brasil, como el resto de América latina es una continua decepción. Cuando parecía que de Sudamérica iba a surgir al fin una potencia de alcance global que haga por lo manos respetar en algo al hemisferio, esos cándidos sueños se diluyeron como se hunde hoy Odebrecht  su mayor baluarte  y  más grande trasnacional,  desprestigiada desde su propio suelo con  lo que es tan común en este trópico, denunciado por corrupción, cuyo escándalo ha logrado saltar el infierno verde para salpicar  también a nuestro país.
Casi finalizando su gobierno el ex presidente Alan García como emulando a los grandes  gobernantes de la historia (y esto es puro sarcasmo)  no tuvo mejor forma de despedir su ultra conservador régimen inaugurando una enorme estatua. Ese colosal  monumento, no era como el de Nueva York  representando la libertad iluminando al mundo con la razón y la democracia;  ni tampoco sería esa Madre Patria  de Volgogrado que  recuerda  la sacrificada  victoria rusa  sobre el nazismo y el genocidio judío. No. Aquí ese tipo de inspiraciones son impensables;  porque aquí tenemos que conformarnos con musas deslucidas y rudimentarias,  a lo mucho que podemos aspirar es a una figura religiosa, y bautizada por el propio García con el nombre del Cristo del Pacífico y,  por propias palabras del mismo  Alan García, hecha gracias  a donaciones suyas y de unos generosos inversionistas brasileños.
Quien diría que Alan García al querer congraciarse  con ese elector religioso dejó el monumento exacto  que representa  las derrotas, la  ignorancia, los  tiempos perdidos, los  fracasos, y sobre todo,  a su principal causante,  la madre de todos los vicios y de nuestro atraso, la corrupción.