domingo, 3 de diciembre de 2017

Argentina sumergida

Como si estuviéramos hablando de las peores épocas de la ex URSS  cuando ocurrió lo del Kursk, de un país sumido en una perpetua crisis  económica y social,  un estancamiento y envejecimiento prematuro de la población. La Argentina en estos días, ha hecho noticia con la desaparición de su submarino ARA San Juan.  
Las causas de la tragedia se manejan con un total hermetismo, a pesar de ello emerge  claramente  el estado en el que se encuentra en este momento el país sudamericano, un territorio con grandes expectativas que no puede levantarse  desde su debacle hace ya buenas décadas.
A comienzos del siglo XX era uno de los países más ricos del mundo, el granero del mundo, pero con unas elites supeditadas a la moda de los que consideraban  sus  mentores, no desarrollaron en ellas creatividad ni valor alguno como para caminar solos,  así que se mantuvieron aferradas a las piernas y de sus conductores.  Su decadencia tenía que venir por inercia.  Fue así como en la década de los setenta con solo menos del 15% de la población por debajo de la línea de pobreza coincidentemente dentro su territorio aparecieron una caterva de grupos  extremistas tanto de derecha como de izquierda que poco a poco fueron minando el territorio de violencia y resentimiento y dieron las escusas suficientes para que un grupo de militares (en realidad mercenarios) completaran la tarea de devastar a la Argentina.
Lo lograron, y muy eficientemente,  porque para 1983 la pobreza se elevó a cerca del 40% de la población, la industria quedó destruida y la población dividida, desesperanzada, arrojados a la superstición de los ignorantes.  Lo que hoy ha quedado es un país virtual que existe  solo en el mapa mundi, porque en realidad es tierra de nadie.
Todo se cae a pedazos como una casa de cartón de sus villas miseria, ni siquiera el fútbol hoy les da ese ansiolítico como en el pasado para olvidarse de todo esto ya que no pueden campeonar a pesar de tener a Iguain solo frente al arco y teniendo al mejor jugador del mundo entre sus filas.
Mauricio Macri como lo augurábamos no ha sido la solución para  los problemas más álgidos de los argentinos más bien su gobierno se está tiñendo de un hollín fascista y transgresor de los derechos humanos cuando niega los crímenes de lesa humanidad o cuando eclosiona el caso de Santiago Maldonado desaparecido como en el apogeo del denominado Periodo de la Reorganización Militar.
Un país sin brújula a merced  de cualquiera que muestre sus músculos. No vemos en el futuro cercano algún cambio a toda esta deprimente realidad, ni por asomo.
Esperemos que su selección de futbol alcance levantar la Copa del Mundo en Rusia, porque seguro que esto significaría para su milonga un respiro  por un par de décadas más, una  tierra maldecida por la historia desde que abandonaron la cultura autóctona del gaucho.  

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