miércoles, 30 de agosto de 2017

Urgen cambios para proteger a los tenistas

No es un hecho circunstancial lo que está ocurriendo en el presente US Open. Lamentablemente es una tónica repetida en este deporte. Cinco de los mejores jugadores de los últimos años no están compitiendo por lesión. Son Andy Murray, Novak Djokovic, Milos Raonic, Kei Nishikori y Stanislas Wawrinka. Sin lugar a dudas, el torneo sería mejor con ellos.

El año pasado fueron Roger Federer y Rafael quienes tuvieron que concluir la temporada antes de hora.

Si bien es cierto que la permanencia de los jugadores en el circuito se ha alargado, no menos cierto es que estos van sufriendo parones en sus carreras debido a las lesiones. Algunos ex número uno recientes no pudieron ni tan siquiera superarlas: Lleyton Hewitt, Gustavo Kuerten, y Marat Safin tuvieron que abandonar sus carreras antes de lo previsto.

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Es una realidad sangrante.

Y no solo a los grandes afecta el asunto. Incluso los jóvenes tenistas que intentan entrar en el circuito profesional se enfrentan a lesiones continuas que les retrasan su entrada o se lo impiden directamente.

Realidad sangrante, antes de empezar.

A mi entender, se han dado una serie de circunstancias que han actuado en detrimento, no solo de la salud de los tenistas, sino también de la belleza de este deporte.

La evolución física de los jugadores, cada vez más altos y fuertes, la evolución de los materiales, raquetas, cordajes y pelotas y un circuito jugado mayoritariamente en pistas duras hacen que la manera más clara, y casi única, de ganar los puntos y, por consiguiente, los partidos, sea imprimir una gran velocidad a cada golpe.

Es una inercia que no ha dejado de ir a más en los últimos años y siempre en detrimento de otras características del juego, como la habilidad y la estrategia, que a mí me parecen más admirables y, desde luego, más saludables.

El Dr. Ángel Ruiz Cotorro, el traumatólogo de la Federación Española de Tenis y una eminencia en el conocimiento de las lesiones que este deporte provoca, lo viene vaticinando desde no hace poco tiempo. Esta velocidad y exigencia ya desde muy jóvenes no solo condiciona el juego actual sino también la salud de los jugadores al acabar sus carreras.

Urgen análisis de los hechos y urgen cambios. Los dirigentes de la ITF (responsables del tenis base) y los de la ATP (responsables del circuito profesional) deberían pretender que los deportistas de la disciplina que ellos promueven sean no solo un ejemplo de lucha y de superación, sino también de salud. Porque el deporte siempre ha sido esto, desde que los griegos enaltecieron el culto al cuerpo sano, como complemento a una mente sana. Y los máximos exponentes deberían ser el mejor ejemplo y no juguetes rotos que van a pagar las consecuencias el resto de su vida.

Las reglas de un deporte deberían someterse a revisión y cambio por el bien del espectáculo, en algunas ocasiones, y por la salud de los deportistas, siempre. En el tenis no se ha tomado ninguna decisión al respecto ni por lo uno ni por lo otro.

Urgen cambios o urgen muchos más médicos. La decisión que tomen los dirigentes o la ausencia de ella, definirá no solo las características del juego, sino también la calidad de vida de los jugadores.

Los éxitos presentes no deberían nunca hipotecar la salud futura de los deportistas.


TONI NADAL

Uruguay-Argentina: el superclásico más antiguo de América

La noticia no salió en diarios ni portales. El 16 de agosto pasado, 13 días antes del partido esencial que Uruguay yArgentina jugarán este jueves en el estadio Centenario de Montevideo por las Eliminatorias para el Mundial de Rusia 2018, murió Harry Harley, un hombre de 91 años cuya biografía futbolera se limitaba a la condición de espectador, pero no la de un espectador cualquiera: 87 años atrás vio, desde el cemento fresco de un Centenario recién estrenado, la final del primer Mundial, el de Uruguay 1930, cuando la selección de su país venció 4-2 a Argentina. Ya en 2014, a sus 90 años, había fallecido el también uruguayo Raúl Barbero, otro testigo directo de aquel Mundial. Harley y Barbero posiblemente hayan sido los últimos espectadores vivos que presenciaron la edición más famosa de las 187 que lleva el clásico más antiguo del continente y el partido entre selecciones más jugado del mundo. El fútbol de América le debe un monumento al duelo del Río de la Plata, calificado por el escritor argentino Juan Sasturain como “la final de barrio más grande del mundo”, una rivalidad alimentada a base de finales, violencia y clásicos cruciales.                       
Los antecesores de Lionel Messi y Luis Suárez se admiran y se recelan desde el 20 de julio de 1902, dos años antes de que fuera fundada la FIFA. Todavía el fútbol era amateur pero una multitud pareció entender que algo grande se estaba gestando: la piedra fundacional del clásico se jugó en Montevideo y los jugadores argentinos fueron acompañados por mil hinchas en su cruce del Río de la Plata a bordo del buque Eolo. “El primer match internacional de football del continente sudamericano es un acontecimiento sportivo que merece señalarse”, escribió el desaparecido El Diario, en una época en que la prensa gráfica acaparaba toda la atención: todavía no habías radios (ni, por supuesto, televisión). Se puso en juego la Copa de Campeonato del Río de la Plata pero el estadio del club Albion, en 19 de abril y Adolfo Berro (un barrio montevideano actualmente llamado El Prado), tenía sus particularidades. Según reconstruyó el historiador Oscar Barnade, el capitán argentino, Juan Anderson, ganó el sorteo y eligió jugar el primer tiempo contra la cuesta: la cancha tenía un importante desnivel. El partido se demoró cinco minutos para que los equipos formaran delante de lo que era una novedad: un fotógrafo en el campo de juego. Finalmente Argentina, que vistió de celeste, goleó 6-0 a Uruguay, que jugó de azul.                               
Desde entonces los partidos se replicaron como un eco: a medida que el fútbol se convertía en un fenómeno popular (y con un Brasil que todavía no aceptaba jugadores negros y estaba lejos del gran nivel), Argentina y Uruguay se enfrentaron 103 veces entre 1902 y 1930. Algunos clásicos fueron anecdóticos, como el de 1908, cuando Argentina vistió por primera vez la camiseta de rayas verticales blancas y celestes que utiliza desde entonces. Otros, un preámbulo de la tragedia: para la final de la primera Copa América, jugada en 1916 en Buenos Aires, el entusiasmo del público fue tan grande que desbordó el estadio de GEBA e invadió la cancha. El partido debió ser postergado y los hinchas, enojados, incendiaron las tribunas de madera. Pero las excelentes relaciones iniciales (con agasajos en los comités de recepción y lunchs para los jugadores en los entretiempos de los partidos) dejaron lugar a las primeras rencillas y la Asociación Argentina de Football rompió relaciones en 1917 con su par uruguaya después de que tres jugadores fueran agredidos en un partido jugado en Montevideo.                                                                                                                 Con el fútbol europeo recién gateando, y todavía suturando por la Primera Guerra Mundial, argentinos y uruguayos se creían los mejores del mundo. Y tal vez lo eran. Los Mundiales no habían sido inventados y los Juegos Olímpicosconstituían el único torneo global. Uruguay se consagró campeón en París 1924 (Argentina no concurrió) y al volver a presentarse en Buenos Aires despertó tanto interés que dos periodistas, Atilio Casime y HoracioMartínez Seeber, se subieron a una tarima en el vestuario y por primera vez en Argentina un partido fue relatado por radio.                             
Aquel clásico comenzó el 28 de septiembre pero había tanto público (incluso 10 mil hinchas quedaron en la calle) que las invasiones al campo de juego eran constantes. Como además volaban piedras y botellas, los futbolistas estaban aterrorizados y sólo pudieron completarse cuatro minutos. Cuando se reanudó, el 2 de octubre, el duelo dejó otras tres huellas que continúan vivas 93 años después: tal como habían hecho en París después de la final, los uruguayos caminaron alrededor del campo de juego para saludar al público argentino (esta vez, antes del partido), un festejo que pasó a ser conocido como “la vuelta olímpica”; para evitar nuevos desbordes se utilizó por primera vez un alambrado que separara a las tribunas del campo, que también fue denominado durante muchos años “alambrado olímpico”; y el argentino Cesáreo Onzari convirtió un gol directo desde una esquina que entonces fue llamado como “el gol a los olímpicos” y que después se redujo al “gol olímpico”, un nombre que perdura hasta hoy. Aquel partido trascendió de tal manera que la camiseta que Onzari utilizó ese día fue comprada hace pocos años por un coleccionista argentino, Hernán Giralt. La reliquia está guardada, hoy, en un lugar secreto de Buenos Aires.                        
En la efervescencia de la rivalidad, al mes siguiente, el 2 de noviembre de 1924, un clásico jugado en Montevideo volvió a convertirse en un mojón, aunque en este caso de una triste historia argentina: asesinar por fútbol. El partido se había jugado por la tarde (y terminado 0 a 0) pero ya por la noche, en la Ciudad Vieja, los fanáticos argentinos que habían acompañado a los jugadores comenzaron a cantar durante la cena “¿Dónde está el team olímpico?”. Algunos uruguayos que pasaban por el lugar reaccionaron con gritos de la época (“Vayan a tomar agua salada a Buenos Aires” o “Pedro Petrone es el mejor del mundo”, en referencia al crack de la época) y lo que hoy parece un juego de niños terminó en tragedia: estalló una pelea, de la que también participaron algunos futbolistas visitantes, que terminó cuando un hincha argentino desenfundó un arma y de un disparo mató a un uruguayo, Pedro Demby.  En esa versión rioplatense de quienes se aman también se odian, y viceversa, en los Juegos Olímpicos siguientes, los de Ámsterdam 1928 (en los que sí participaron los argentinos), el capitán uruguayo, José Nasazzi, priorizó al Río de la Plata: “Queremos llegar a la final con nuestros hermanos argentinos para mostrarles a los europeos que en América se juega un fútbol inteligente y habilidoso”. Ganaron los uruguayos 2 a 1, un partido protestado por los argentinos por un supuesto off side en la jugada del gol definitorio, aunque nada significativo en relación a los problemas que surgirían antes, durante y después de la final del primer Mundial, dos años más tarde, el 30 de julio de 1930, en Montevideo.                                                                                                    

La tensión era tan grande que el árbitro, el belga John Langenus, habría pedido un seguro de vida a cambio de dirigir. Antes de la final hubo dos sorteos: uno para elegir el lado del campo de juego y el otro para elegir con qué pelota se jugaría (cada selección quería utilizar una diferente). Treinta mil argentinos intentaron viajar a Montevideo pero no todos pudieron llegar: fue una madrugada con niebla y muchos barcos no atravesaron el Río de la Plata. Para la selección argentina ese partido fue una pesadilla, incluso a pesar de haber ganado 2-1 la primera parte: en el entretiempo, una de sus figuras, Luis Monti, no quería volver a la cancha. Lo habían amenazado en la semana, se justificaba. Al final salió a jugar, pero fue un holograma y Uruguay ganó 4 a 2. "Nos ganaron por ser más guapos y más vivos”, diría, ya en 2000, Francisco Varallo, el último jugador en morir de aquella final.                          
“No hay que jugar más contra los uruguayos”, reaccionaron algunos diarios argentinos de la época. Cientos de hinchas se movilizaron a la embajada uruguaya en Buenos Aires y la policía disparó al aire para dispersarlos. Las relaciones futbolistas entre los dos países quedaron tan heridas que el clásico no se volvió a jugar durante dos años y medio. Incluso en la Copa América de 1935, en Perú, cuando uruguayos y argentinos volvieron a llegar a la final, los organizadores prohibieron que jugaran con sus colores habituales: Uruguay, que vistió camiseta roja, derrotó 3-2 a los argentinos, que usaron una blanca.                                                                                               

Los uruguayos ganaron los duelos más importantes pero los argentinos les llevan 31 triunfos de diferencia. Parte de aquella deuda en los Mundiales la saldaron en los octavos de final de México 86, cuando la “albiceleste” ganó 1 a 0 en lo que Diego Maradona calificó como el mejor partido de su carrera (incluso por encima de su actuación siguiente en ese Mundial, el histórico triunfo ante Inglaterra).                 
Con el cambio de siglo, y en tiempos en que muchas estrellas de ambos países son compañeros en clubes europeos, en noviembre de 2001 Uruguay y Argentina empataron 1-1 en Montevideo por la última fecha de las Eliminatorias para el Mundial 2002, en un resultado que según el uruguayo Juan Ramón Carrasco, ex futbolista y actual entrenador, estuvo acordado. “Si no arreglaban ese empate con la Argentina, Uruguay se quedaba sin ir al Mundial por tercera vez consecutiva. Acá (en Uruguay) todo el mundo lo sabe, que arreglaron para empatar porque Argentina ya estaba clasificada", dijo Carrasco en 2004, una denuncia que, aunque nunca se confirmó, sintetiza el espíritu dual del clásico más viejo de América: uruguayos y argentinos se ladran y se abrazan, se admiran y se recelan desde el comienzo de los tiempos.     
No por nada la frase más famosa de Diego Simeone como futbolista de la selección argentina, “vamos a ir a jugar con el cuchillo entre los dientes”, fue pronunciada por el actual técnico del Atlético de Madrid en enero de 1997, en la previa de un duelo rioplatense en el Centenario por las Eliminatorias a Francia 98. En el monumento que se merecen los Uruguay-Argentina, es una máxima que, tallada en mármol, le sentaría muy bien.


El País

lunes, 21 de agosto de 2017

Los mercenarios del caos

Mientras cientos de miles de estudiantes del pueblo siguen perdiendo horas irrecuperables de  labores académicas, aprovechando este caos aparecen como pestilentes setas de fango estancado aquellos personajes  acostumbrados a vivir del rio revuelto y de la murga.
Emergen a manera de esos ídolos de adolescentes, como si unas manos hábiles y pendejas los hubieran puesto en ese lugar protagonista.
A una de las más discutidas  ministras del gabinete de PPK le tocó negociar con los huelguistas que, a pesar de todo, son justos sus reclamos  ya que  perciben uno de los sueldos  más exiguos de Latinoamérica.
Pero este paro de maestros ya ha sido demasiado. Mientras toda la sociedad deseaba escuchar que se había llegado a una solución para terminar con esta huelga, sale la ministra rodeada de gente que no sabe diferenciar a San Martín de Bolívar y, con un falso careto conciliador intentaba  en vano  llamar a la cordura a los maestros pidiéndoles que regresen a sus aulas;  mientras tanto, en la plaza San Martín, un Pedro Castillo con ínfulas triunfalistas agarra el micrófono  y se muestra como lo que es.
En su perorata no se escucha palabras que hablen de lo que realmente necesitan los miles de profesores. En su lugar demuestra ese lenguaje de agitador de plazuela y de mercenario del caos, un sinfín de bla, bla, blas, y luego los “cartoncitos” y el “frio” pero de lo otro nada, es que con este tipo de individuos nunca se puede llegar a algo constructivo, son vacíos, sin ideas salvo para mantener la encona y el enfrentamiento.
Nos lo han mostrado de cerca, son pérfidos  y ultras, los peores enemigos del mundo andino porque solo sirven para depredar, arrasar y dividir.
Viven de su dialéctica y tecnicismos como la gélida y apática escritura de ese trasnochado  catedrático de la UnSA  pintándose de “patrias rojas”, sutepistas, maoista o cualquier rojo,  tan peligrosos e inútiles  como los bichos  de alcantarilla  y que esa universidad  y  la pasada gestión de Juan Manuel Guillen Benavides en Arequipa nos han descrito sus perfiles didácticamente.
Pero, para lo que si son buenos estos,  son para hacer de esbirros de la anarquía y crear la escusa precisa para que una bota con un puntapié acabe con el tablero como decían los sobrevivientes de la pasada dictadura argentina.
En estas épocas democráticas seguirán apareciendo liderando marchas y dando la idea y motivando para trancar las calles y quemar llantas. Son fáciles de identificar porque dentro de sus cálculos y discurso siempre estará la violencia envuelta en caos,  para eso fueron creados  y para eso se les paga. Ya no pueden esconderse porque los tiempos nos han dado las herramientas necesarias para identificarlos y señalarlos, es que ya no estamos en los setentas ni ochentas.
Y hoy lo hacen con el magisterio. Un pedido justo lo convierten en la mejor ocasión para tambalear a esta democracia y hacernos regresar al pasado inestable de una tiranía de un gobierno militar que convoque a nuevas elecciones para una paramnesia tan peruviana que solo acabara cuando los valores de miles de años de evolución y desarrollo se plasmen en esta cuna de la civilización.  

martes, 15 de agosto de 2017

América Latina, donde abortar sigue siendo un drama

La despenalización parcial en Chile supone un corto avance en una región con más de dos millones de abortos ilegales al año.

El aborto sigue siendo uno de los grandes asuntos tabú en América Latina. La interrupción del embarazo está tipificada como un crimen en casi todas las legislaciones nacionales y su reciente despenalización en Chile en tres supuestos (riesgo de vida de la mujer, inviabilidad fetal y violación) no ha reabierto el debate en otros países. Pero el abismo entre la ley y la realidad sigue dramáticamente presente. En la zona del mundo con mayor porcentaje de embarazos no planificados, según la ONU (un 56%), cada año cientos de miles de mujeres abortan de forma clandestina y las complicaciones derivadas de estas intervenciones suponen una de las principales causas de mortalidad materna, situada en conjunto en 67 fallecimientos por cada 100.000 nacidos vivos, según la Cepal.
El número de abortos ilegales anuales solo puede estimarse a partir de datos extraoficiales, ante la ausencia de estadísticas estatales, pero superan con claridad los dos millones, cifra que suman ya solo los casos en Brasil (no menos de un millón), Argentina (500.000), Colombia (400.000) y Chile (160.000).
Latinoamérica copa el listado mundial de países donde rige una prohibición absoluta de abortar en cualquier caso, en la que figuran Nicaragua, Honduras, El Salvador y República Dominicana, además de Haití y tres pequeños Estados europeos (Malta, Andorra y el Vaticano). En el extremo opuesto se hallan aquellos en que es legal: Uruguay, Cuba, Puerto Rico y la capital de México. Las demás naciones prohíben interrumpir la gestación, con una despenalización parcial. Las tres excepciones más generalizadas son los supuestos ahora aprobados en Chile: si el embarazo pone en riesgo la vida o la salud de la mujer, si es fruto de una violación y si el feto es inviable. Sin embargo, son frecuentes los obstáculos burocráticos que llevan a superar los plazos legales que todas las normativas fijan —número de semanas de gestación— e impiden que las mujeres ejerzan su derecho a un aborto legal. Un caso paradigmático es Colombia, donde esas barreras van de la negación de la prestación a la rotación de la embarazada por centros de salud, la exigencia del pronunciamiento de juntas médicas o la objeción de conciencia de los médicos. Lo mismo ocurre en lugares de México, Brasil y Argentina.

En la campaña argentina

La situación empeora en los países donde el aborto solo está permitido si el embarazo supone un riesgo para la vida de la madre, como Paraguay, uno de los Estados más católicos del continente. En 2015, el caso de Mainumby, una niña de diez años que quedó encinta al ser violada por su padrastro, desató una campaña internacional para que pudiese abortar. Fue en vano. La Justicia paraguaya rechazó esa posibilidad y la pequeña se convirtió en madre con 11 años.
En los países centroamericanos citados, ni siquiera es una opción cuando la mujer puede morir o ha sido violada. El castigo son elevadas penas de cárcel. En 2012, un juzgado salvadoreño condenó a 40 años por homicidio agravado a María Teresa Rivera, que tuvo un aborto en la 21ª semana de gestación. Su suegra la encontró casi inconsciente con una gran hemorragia. El hospital donde fue trasladada la denunció. Su caso fue muy criticado por organismos de derechos humanos y en 2016 un tribunal anuló el fallo.
También en Argentina, la presión de los movimientos de mujeres resultó clave para lograr la puesta en libertad de Belén,una joven que pasó casi tres años encarcelada tras sufrir un aborto espontáneo en Tucumán, una de las más provincias más conservadoras del país. Aunque Argentina ha sido pionera en la región en otras conquistas sociales, como el matrimonio homosexual, los sucesivos proyectos de legalización presentados en su Parlamento los últimos años han sido rechazados. El aborto entró la semana pasada en la campaña de las legislativas de octubre por la tajante oposición de dos relevantes candidatos.
Todas estas prohibiciones y trabas no disuaden a las latinoamericanas. En la mayoría de naciones existe un mercado negro de abortivos y redes de clínicas clandestinas. Al temor a la justicia se suma el de la condena social y la estigmatización. El avance de Chile es solo un pequeño paso en un camino lleno de obstáculos. 
Diario El País

Estos serán los cinco ejércitos más potentes del mundo en 2030

El analista militar estadounidense Robert Farley ofrece sus vaticinios sobre cuáles serán los ejércitos más poderosos del mundo dentro de algo más de dos décadas.
El pasado noviembre, el Parlamento Europeo aprobó una resolución en la que pide dedicar el 2 % del PIB de la UE a funciones de defensa, además de la puesta en marcha de un cuartel general operativo y el establecimiento de fuerzas multinacionales.
¿Cómo será el posibile equilibrio de las tropas terrestres del mundo en 2030, si este plan del viajo continente sale adelante, terminan las guerras contra el terrorismo y el Ejército de Rusia recobra su poderío? El analista militar estadounidense Robert Farley ofrece sus vaticinios en función de tres elementos principales:
  1. Acceso del Ejército a los recursos nacionales, incluida una base tecnológica innovadora.
  2. Apoyo de las autoridades políticas y suficiente independencia para la organización nacional.
  3. Opción de desarrollar aprendizaje experimental o de innovar en las condiciones del mundo real.
En función de estos factores, esa configuración se parecerá mucho a la que tenemos hoy en día, aunque vivirá algunos cambios importantes, publica la revista 'The National Interest'. Por su parte, la cadena rusa Vesti ha incluido algunos datos numéricos.

India

El Ejército de India será uno de los más fuertes del mundo. En los últimos años, sus fuerzas de tierra han adquirido experiencia en combate —especialmente en Cachemira, aunque también en otras operaciones más pequeñas— y, en particular, está preparado para afrontar una guerra contra Pakistán.
Hace variasdécadas, el equipamiento bélico indio era inferior al de los líderes mundiales, pero hoy en día el país compra equipos a Rusia, Europa, Israel y Estados Unidos y ha desarrollado una fuerte industria militar propia, con lo cual tiene acceso a las tecnologías más modernas del mundo.

Datos de 2016

  • Presupuesto militar: 51.000 millones de dólares
  • Número total de efectivos: 1.408.551
  • Tanques en servicio: 6.464
  • Aviones en servicio: 1.905
  • Submarinos: 15
  • Francia

    En el futuro, Francia mantendrá el primer puesto como por tener el Ejército más poderoso de Europa porque sigue comprometido con la idea de ser una de las fuerzas decisivas. Su industria militar es una de las más poderosas del mundo, debido a que cubre las necesidades internas del país y exporta armamento.
    Además, las Fuerzas Armadas francesas están equipadas con modernos equipos de mando y comunicaciones y componen la columna vertebral de las fuerzas multilaterales de la Unión Europea.
    El Ejército francés tiene mucha experiencia de combate; en particular, participó en operaciones militares en Afganistán y en el norte de África.

    Datos de 2016

    • Presupuesto militar: 62.300 millones de dólares
    • Número total de efectivos: 205.000
    • Tanques en servicio: 623
    • Aviones en servicio: 1.264
    • Submarinos: 10
  • Rusia

    El Ejército ruso ha vivido una transformación significativa desde que teminó la guerra fría. En la última década, la mejor situación económica ha permitido a Rusia invertir muchos más recursos en el desarrollo de sus Fuerzas Armadas y de nuevas armas convencionales.
    En estos momentos, los rusos juegan un papel importante en el escenario mundial. En particular, sus tropas han adquirido mucha experiencia a raíz de sus operaciones en Chechenia y Siria.

    Datos de 2016

    Según las estimaciones del Instituto Internacional de Estocolmo de Investigación para la Paz (Sipri, por sus siglas en inglés):
    • Presupuesto militar: 84.500 millones de dólares
    • Efectivos: 766.033
    • Tanques en servicio: 15.398, aunque poco más de 2.300 están operados por tropas, mientras que el resto, casi todo modelos más antiguos, están almacenados
    • Aviones en servicio: 3.429
    • Submarinos: 55
  • Estados Unidos

    El Ejército de EE.UU. es el más prestigioso desde 1991 —cuando derrotó a las tropas de Irak—, acumula enorme experiencia gracias a sus operaciones en Oriente Medio y Afganistán y tiene el mayor número de drones de reconocimiento, que están conectados con los sistemas de control de fuego e incrementan su capacidad y precisión.
    En el futuro, también será uno de los líderes en el mundo y tendrá acceso máximo a las últimas innovaciones, gracias a su sistema de innovación militar y las enormes asignaciones de presupuesto. Sin embargo, parte del equipamiento bélico que emplen sus tropas de tierra fue desarrollado durante la guerra fría y ha quedado algo obsoleto.

    Datos de 2016

    • Presupuesto militar: 601.000 millones de dólares
    • Número total de efectivos: 1.400.000
    • Número total de tanques en servicio: 8.848
    • Número total de aviones en servicio: 13.892
    • Número total de submarinos: 72
  • China

    En los años 70, China poseía uno de los ejércitos más numerosos, aunque anticuado. Sin embargo, la 'erupción' económica que el gigante asiático experimentó a partir de la década de los 90 permitió que recibiera más financiación y, con ese dinero, comenzó su modernización: disminuyó en número, pero se convirtió en una organización militar moderna.
    Esa reforma incluyó la actualización masiva de equipo bélico, entrenamiento realista y pasos hacia la profesionalización de las tropas. Así, aunque el Ejército de China no dispone de las mismas posibilidades que EE.UU., controla más recursos que cualquier otro del mundo, ya que cada año año aumenta su presupuesto en un 12 %.
    El punto débil de las Fuerzas Armadas de China es la experiencia en combate, puesto que sus tropas no han desarrollado operaciones militares desde la guerra sinovietnamita de 1979, un conflicto en el que fracasaron totalmente.

    Datos de 2016

    • Presupuesto militar: 216.000 millones de dólares
    • Efectivos: 2.333.000
    • Tanques en servicio: 9.150
    • Aviones en servicio: 2.860
    • Submarinos:67
    • Arsenal nuclear: cerca de 400 unidades

Fuente RT

martes, 1 de agosto de 2017

Nicolás Maduro y el tamal fujimorista


Le pedí un par de tamales, recalcándole que fueran los tradicionales arequipeños  y no esos rojizos de sabor muy distinto  que acostumbran servir algunos de procedencia limeña  o del norte del país, lección aprendida y nunca olvidada desde que aquella vez probé aquellos “tamales” en Trujillo pensando que eran como los de acá, fueron tan incomibles que terminaron en el basurero más cercano. Al ver la cara que puso la mujer, era evidente  que no sabía de lo que estaba hablando. Al preguntarle de donde era, me respondió de Venezuela.   
Según lo que afirmaba,  se vino con  sus dos hijos adolescentes porque en su patria para conseguir comida tenías que viajar a otra ciudad por varios kilómetros, había dinero pero no alimentos, historia muy conocida por aquí.  Su destino iba ser Panamá, pero al final el  clima templado inclinó la balanza para quedarse en  Arequipa, claro que, el frio seco de junio les dio una incómoda bienvenida.
Para venir aquí hay que estar muy  desesperado me dije, es lógico, si veo los índices de desempleo, los bajos sueldos y la deprimente  estabilidad laboral. Pero creo que vendiendo arepas se tiene para sobrevivir en este enorme mercadillo.  
Qué serán de aquellas familias que en la década de los setentas y ochentas abandonaron el Perú con rumbo a Venezuela, particularmente de aquella señora Betty,  una guapa iqueña que se fue a Maracay  junto al marido y sus dos hijas, vendieron todo incluido el LADA recién adquirido.
Una cosa es hacer de pistolero en las calles de Caracas y otra gobernar un país. Nicolás Maduro en estos años ha demostrado que no posee la habilidad suficiente como para sacar a Venezuela del hoyo,  teniendo en sus manos semejante infraestructura, una población instruida, grandes núcleos urbanos, solo Maracaibo es tres veces Arequipa, Valencia dos, y otras tres ciudades igualan en población a la segunda ciudad del Perú. Sin contar esos llanos poblados de bovinos, ese petróleo y sus minas  de hierro y, aquella central hidroeléctrica en el Orinoco, la segunda de Sudamérica, y que, seguro uno perecido, se podría haber construido en la cuenca del Marañón  con los más de 4 mil millones de dólares “desaparecidos” en el régimen del padre de Keiko Fujimori.     
Los más torpes dictadores en la historia de Latinoamérica siempre han elegido perpetuarse en el poder, Fujimori lo hizo en 1993 y hoy lo imita su discípulo  Nicolás Maduro, reemplazando a un congreso opositor mediante una constituyente pelele para así abrirse camino a un siguiente periodo de gobierno.  Son los mismos métodos aplicados por dos tiranos, el caribeño  izquierdista y el otro lo fue de extrema derecha.
Fujimori nos dejó la “cultura” de la corrupción y la falta de estabilidad laboral dentro de otros males y,  Maduro, hasta ahora, no sabemos qué ocurrirá con su régimen, ya que el problema venezolano no solo es un tema sudamericano  sino que  como  Siria en el medio oriente, en su territorio se juega mucho, sobre todo el movimiento en este tablero mundial de reacomodo de piezas  e  influencias,  en donde,  juegan un papel muy importante las grandes potencias beligerantes. Por un lado los EEUU y en la otra esquina Rusia y China.
Las últimas compras militares del régimen de Maduro a Rusia y los préstamos económicos  de China nos dan a entender sobre qué pilares se arrima el muevo régimen chavista. Algún venezolano lo auguró  a comienzos del siglo XX cuando descubrieron sus grandes reservas de petróleo, que esa riqueza iba ser el origen de todos sus problemas.