sábado, 4 de marzo de 2017

Antonio Pavón y los caníbales de España

España debió mantener ese matrimonio que se había formado con Portugal en el siglo XVI formando un gran estado que equilibre al Reino Unido y Francia en ese continente. Proyectos como este en la historia española han  caído siempre en saco roto  al  tropezar con unos implacables enemigos que paradójicamente siempre han sido los propios españoles. Esa élite, clase política y clérigos,  valiéndose de un pueblo extremadamente  cerril y complaciente han depredado cualquier intento de modernización. Precisamente, a un par de esos ejemplares hoy desgraciadamente los tenemos entre nosotros haciendo lo que mejor saben hacer, ese oficio de camioneros de telebasura que colabora en cebar con ese tercermundismo mental a muchos compatriotas.
Estos  últimos años la patria de Telefónica   está despidiendo un mal olor por sus continuos retrocesos  que lo están alejando de esa civilizada Europa  para parecerse  más a alguna de esas tiranías del Magreb.  Y esto lo decimos  a propósito de la forma de cómo se coronó a su último monarca Fernando VI. Fue investido como  clandestinamente,  encerrado en un palacio blindado hasta los dientes, atemorizado por unos jóvenes  que afuera protestaban con sus cabezas rotas, muchos de ellos fueron detenidos, pintando así la  investidura de un antiguo régimen que hacía agua y que recordaba  la que tuvo María Antonieta en Versalles.
La actual monarquía  no permite lavar  el rostro de España  y su terca política lo está llevando inclusive a su propia desmembración con los intentos secesionistas de Cataluña. Y cuando alguien intenta buscar justicia para las víctimas del franquismo como el juez Baltazar Garzón,  estos son perseguidos dejando a España junto con Camboya como los países en el mundo con  más fosas comunes dentro de sus territorios.
Lo más triste de este culebrón es que existe un buen número de españoles que no conocen esta realidad o simplemente no les interesa. Son un grupo numeroso que permite que la frustración sea casi su lema nacional. De toda esa muchedumbre  que históricamente han consentido este atraso frente al norte de Europa, gracias a la globalización y para la maldición del territorio que pisan, muchos  de ellos han logrado saltar sus propias fronteras para caer por desgracia en el  Perú, no para contribuir con su  desarrollo y progreso sino para mantener el atraso en nuestra sociedad. Han  destacado dos como los mejores portavoces de lo peor de España que quiere decir de Europa. Nos referimos a  Antonio Pavón y un tal Santi Lesmes. Ambos, son fieles representantes de aquellos que en su patria a través del tiempo han canibalizado todo intento de  progreso y, como si no les bastara el daño que han hecho a su país hoy los tenemos por aquí cumpliendo la misma tarea que hacían allá;  porque,  cuando abren la boca solo lo hacen para defender la incultura, el trabajo sucio de la  holgazanería del chisme, los prejuicios raciales, los fundamentalismos religiosos, la cobarde y sanguinaria corrida de toros. Y esa televisión limeña que se asume la letrina misma  inclusive ha dado licencia  para que el tal Santi Lesmes llame feo a un  peruano en su propio país por las pantallas de televisión y a nivel nacional.
Cuántos como  ese par  estarán por esta tierra de nadie  de fronteras que son coladeras en el que pueden ingresar libremente: asesinos, maleantes de todo tipo, drogadictos,  sicarios de la peor calaña, gracias a los señores de migraciones que seguramente tienen firmes instrucciones de algún burócrata influyente,  extremadamente racista e ignorante con el cerebro congelado en el siglo XIX que sigue creyendo que el mejor inmigrante extranjero que necesita el Perú es aquel que sea lo más blanco posible aunque este sea un criminal, y que de alguna manera sirva para “mejorar su disminuida raza” de él o de sus paisanos. Qué tal hijo de mil putas.