sábado, 22 de abril de 2017

Pedro Pablo Kuczynski y su deuda social

Para un retirado de Wall Street,  en esas tertulias con sus acaudalados  amigos de Manhattan,  coronar sus  hazañas con la audacia de haber llegado a ser “el soberano” de un país bananero  sudamericano  no va ser un plato tan sencillo de digerir.
PPK tiene una olla de grillos en la mano,  una olla de presión sin válvula de escape. Es que por algún motivo (y esto es eufemismo puro)  nuestro querido estado si algo le ha caracterizado estos doscientos años de existencia es haber tenido un trato injusto con sus ciudadanos. 
Pobreza, desempleo, subempleo,  tuberculosis,  en fin,  un rosario de plagas que por la falta de planificación gubernamental  sigue campeando por los distintos ámbitos de esta extensa comarca.
Y es que esto lo digo porque lo observo y lo vivo,  y no pierdo la esperanza  que en el futuro cercano un asilo humanitario pueda significar mi tierra prometida. Estoy seguro que argumentos no me faltarían para suavizar a esa alma caritativa de un país humano y con algo de conocimiento de nuestra injusta historia para que acceda a cobijarnos aunque sea en un pequeño y sombrío rancho.
Y no soy exagerado porque al observar el trato que tiene el gobierno con los actuales ancianos peruanos nos lleva a toda esta apatía. Los que formamos parte de ese grupo de futuros viejos (que yo represento) no esperamos nada y creo que con el tipo de alimentos, la contaminación y el entorno hostil laboral,  la verdad,  tampoco podemos asegurar que llegaremos a “pintar canas”; y si lo hacemos,  el final será trágico,  si más adelante nos espera la jubilación de la AFP. Ni hablar, ser viejo con ese oscuro porvenir,  no está en nuestros planes.
Pero, esto, para ser honestos,  no nos quita el sueño. Lo que si nos  indigna es que los actuales ancianos peruanos reciban tan terrible trato con el tema de la deuda social por parte de los que nos gobiernan.  
Desde estas tierras sureñas   miles de ancianos con la boca seca  siguen en la espera de la valiosa firma del  también longevo  (esto es lo irónico) Pedro Pablo Kuczynski  y,  su frío ministro de economía. Las arcas del estado están llenas  como nunca antes en nuestra historia. Y si no sueltan algo de esas dadivas para nuestros abuelos, significa  que  contra tanta vileza  no se puede esperar nada bueno para nuestro pueblo.
Es como una birria lotería, un humillante sorteo que denigra a los adultos mayores cuando se los pone en estas distintas  listas de espera, por un pago que  les corresponde por derecho y lo que es más paradójico: es materia juzgada.
Es inconcebible que a esos miles de ancianos los coloquen en grupos por edad cuando lo justo sería que a todos ellos sin distinción alguna se les pague su deuda social  completa y en un solo y único grupo. Y si no es así, los que actualmente nos gobiernan no tienen la catadura moral como para criticar a aquellas  infames tiranías que ahora tienen del cuello a sus propios ciudadanos. 

jueves, 20 de abril de 2017

La rehén N° 73

El año de 1996 comenzó muy mal.  Esa fresca noche de febrero la tranquilidad de  Arequipa fue violentamente  interrumpida cuando  el Boeing 737 de Faucett se precipitó  en una zona próxima conocida por el nombre –paradójicamente- de “Ciudad de Dios”. Era el preludio de lo que veríamos unos meses más adelante.
Finalizando ese mismo año en vísperas de la navidad en una emboscada sorpresa un grupo extremista tomó la residencia del embajador del Japón en Lima, dejando al país entero en vilo durante 125 días. Fueron momentos dramáticos y esperamos  que nunca se vuelvan a repetir.
Durante  los cuatro meses que duró la crisis de los rehenes,  el Perú fue portada de los más importantes medios del mundo. Con este penoso incidente muchos en el planeta escucharon por primera vez la palabra Perú y lograron ubicarlo en el mapamundi.  Los teletipos enviaban diariamente a los cuatro puntos cardinales del planeta  los últimos acontecimientos desde los alrededores de aquella residencia.  La sombría Lima de finales de los noventa  y el distrito de San Isidro fueron “tomados”  por cientos de reporteros de todo el mundo.  Cada instante enviaban  sus crónicas, era raro en aquellas épocas, la tragedia vista “on line” “en vivo y en directo”, como los  “realities” de ahora, 
Con el correr de las semanas parecía que las  negociaciones iban a llegar a buen puerto y todo finalizaría con una solución pacífica. Nadie presagiaba que ese 22 de abril de 1997 una incursión de comandos retomaría  la residencia del embajador japonés.
Durante esas trágicas jornadas los medios de comunicación apostados en los alrededores hicieron paneos  y tomaron fotografías de diferentes ángulos de aquella residencia, no se libró ni un solo centímetro. En ellas se podían observar las penurias que pasaban los 72 rehenes, hacinados, sofocados por ese infierno  tropical del verano limeño.
De todas esas imágenes que circularon por las pantallas de televisión y acompañaron  los titulares de los diarios, hubo una  que captó nuestra atención. Desde una  ventana de aquella residencia, entre las cortinas, se podía observar a una joven,  parecía adolescente. Lo que me sorprendió es que estaba llorando aterrorizada como si quisiera pedir ayuda. Solo fueron unos cortos minutos y la imagen finalizó  sin ningún comentario.
Luego del rescate que culminó,  como todos sabemos, con la acción triunfante de los comandos peruanos, como era lógico, la alegría en el rostro de los liberados era indescriptible. Noté también que  no había ninguna mujer dentro de los rehenes rescatados, tampoco la vi al lado de Fujimori y  ni  siquiera figuraba  algún nombre de mujer dentro de la lista de liberados que dio la prensa.
¿Quién era entonces esa mujer que se había asomado por esa ventana aquel día?
Todos estos años me hice esa pregunta. Alguna vez, durante esa época de violencia  interna que sufrió el país, leí que los terroristas tenían el secuestro como una de sus formas de captar militantes. Incursionaban dentro de los poblados rurales de la selva central  y  con fusiles en mano obligaban a  jóvenes indígenas a integrar su demencial  y extremista agrupación terrorista, si no aceptaban simplemente los mataban.
Entonces me pregunté: ¿No sería aquella joven una de esas indígenas secuestradas? Creo que para esta interrogante nunca obtendremos respuesta, así qué, lo que  ese día vimos por esa pantalla de televisión en la ventana de la residencia del embajador del Japón fue solo eso, un espectro al que no debemos darle ningún tipo de importancia.       

miércoles, 12 de abril de 2017

El Puma, el verdadero león arequipeño





Durante miles de años las faldas del volcán Misti  y  los territorios que rodean a la ciudad de Arequipa  fueron  el habitad natural del Puma. Este gran felino, dominó durante mucho tiempo estos territorios  hasta que  los pobladores lo  cazaron causando casi  su extinción.  A  pesar de ello, nos hemos enterado que en estos dos últimos años su número ha ido creciendo gracias al trabajo de conservación que está realizando  gente anónima y valiosa del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Sernanp).
Los Pumas una especie de felino que no se veía  hace mucho tiempo, han vuelto  a aparecer reportándose más de cinco ejemplares avistados en los humedales dentro de la Reserva Nacional de Aguada Blanca. Es grato saber que esta especie de felino estaría retornando a su habitad natural que es las partes altas de la ciudad de Arequipa.
El poder y la agilidad de los pumas siempre han sido admirados  por diversas culturas. Símbolo de fortaleza  que en el resto del mundo ha servido para nombrar desde Helicópteros de combate  hasta  importantes marcas de zapatillas. Pero a pesar de ello,  paradójicamente,  los arequipeños no le hemos dado la importancia debida.
Muchas veces en la  historia  el carácter  “volcánico”  de los mistianos se ha manifestado  en revueltas que ha molestado al constreñido centralismo limeño. Esas numerosas “revoluciones”  han servido  para que a la ciudad  la conozcan  en el resto del Perú como "El León del sur”.   
La garra, la fuerza y el amor a la tierra,  ha hecho del arequipeño un ciudadano muy diferente al resto de peruanos. Esa fortaleza muchas veces también ha servido para  identificarse con aquella energía que poseen los felinos. Por esta razón es común que el término “León” este muy difundido dentro de la idiosincrasia de la ciudad,  hasta  el club de fútbol FBC Melgar ha tomado la imagen de un león como su símbolo, así también otras instituciones. Pero, lo incomprensible de esta historia es que la imagen felina que han elegido tanto ese club de fútbol como  la ciudad,  no ha sido la del Puma  que es propio de la región, sino,  la del León africano que es totalmente ajeno a la zona al país y hasta al continente mismo. 
Como si Arequipa estuviera edificada sobre una sabana de Kenia algún ágrafo a puesto al león africano como símbolo de la ciudad de Arequipa relegando al Puma su verdadero felino originario. Qué tal torpeza. Y este error hace buen tiempo se ha ido difundiendo por toda la ciudad. Seguramente la persona que por primera vez denominó a la ciudad de Arequipa como  “León del sur” lo hizo pensando en el Puma que también es conocido en la zona con el nombre de “León andino”.  Todos estos años  erróneamente hemos estado poniendo como símbolo de esta ciudad a un felino intruso  que no representa verdaderamente la identidad de los arequipeños. El desconocimiento fue el principal culpable.
Así es señores, el verdadero “león arequipeño”  siempre fue el Puma. Este felino es el símbolo perfecto que  representa  ese  vigor  y lo más coherente es que forme parte de nuestro acervo cultural.  Arequipa es llamado “El león del sur”  y por esta justa razón el Puma  debería ser declarado parte de su patrimonio  y esta iniciativa debería  partir de nuestras autoridades, difundiéndolo como lo que es,  el verdadero símbolo de fortaleza que caracteriza a la ciudad.

domingo, 19 de marzo de 2017

Yamila Osorio y el puntapié al abuelo

En estas poblaciones, según PPK, de simpáticos chuchos, es común encontrar a verdaderos  salvajes dirigiendo municipios y  regiones. A muchos de ellos, el término: abyectos,  los describe perfectamente,  porque actúan -sin exagerar- como las más despreciables sanguijuelas.
Algo debe estar andando mal en este proceso de descentralización porque  desde que se creó el cargo de Presidente Regional  ahora llamado “gobernador”, no ha significado un “gran” aporte para el desarrollo local sino que más bien ha contribuido para que muchos de estos funcionarios terminen  en la lista de los más ricos de la comarca o los primeros  en hacer de sus instituciones  verdaderas organizaciones  de criminales como fue el caso de La centralita. En Arequipa, la prensa local los ha denunciado hasta la saciedad mostrándolos como una plaga depredadora que han saqueado los recursos de la región aplicando el mismo Modus operandi de la pasada década fujimorista, aunque, no creo que lleguemos  a tener  gobernadores regionales como aquella mejicana, analfabeta y fanática religiosa  que al no poder saciar sus frívolos caprichos con la típica corrupción y torpeza tercermundista solo llegaba al clímax cuando mandaba a desaparecer estudiantes con la ayuda de sus pozoleros.
Quién diría que esa lozana imagen que adornaba hasta hace unos años la postal del círculo más íntimo de Juan Manuel Guillén Benavides seria con el tiempo elegida gobernadora de la Región Arequipa. Como era de esperarse hasta la fecha no le observamos ninguna virtud, solo en aquella entrevista que concedió a ese diario, hizo notar una exagerada devoción por los santos y las iglesias, insinuando que  no hay domingo que no acompañe al delicioso plato de adobo su respectivo evangelio. Acaso, ahí estará la razón por la que prefiere derrochar  millones de soles en la construcción de un templo en medio del desierto mientras el Hospital Goyeneche se cae a pedazos  y  en el otro nosocomio de nombre Honorio Delgado ingresa una mujer embarazada  sana  y  termina contagiada de mortales infecciones  o como lo ocurrido hace unos días cuando el cuerpecito de un bebé (nacido muerto –según ellos-) terminó destrozado dentro de una de sus lavanderías. Es que para estos tiempos debido a los continuos escándalos de los presbíteros no es una buena carta de presentación declarar que uno es un exagerado creyente.
Como muchos otros que en la historia han coincidido el fanatismo con la inoperancia, la actual gestión de Yamila Osorio pasará al recuerdo de Arequipa no  por sus frívolos viajes mientras la Región se encuentra en escombros, sino,  porque constantemente viene negando a miles de adultos mayores su derecho a tener una vejez digna.
Mientras posa para las cámaras con un par de suertudos ex funcionarios retirados de alguna institución pública  ligada a la región,  miles de docentes jubilados cansados y con la boca seca, esperan que la  fiel devota de las iglesias y los santos  facilite la autorización para el pago de su deuda social. Ellos perseveran, sin saber  que en una sombría y púrpura oficina en ese edificio de estilo soviético una “María Magdalena” en un frío cuadro estadístico marcará el número de abuelos fallecidos,  y  porque aún quedan muchos vivos maldecirá y puteará a los cuatro rincones.  Y al  día siguiente dará las instrucciones a la ajada secretaria que indique a los “molestosos” que  “solo se pagará” a los que acepten  perder parte   de su dinero, solo así -recalca-, se les podrá  –quizás- considerar en la lista del mes siguiente. Un virtual puntapié al abuelo y sus esperanzas de creer que esta vez iba  ser distinto, que esta vez sí podría disfrutar después de haber laborado toda su vida recibiendo un sueldo miserable.
Yamila Osorio, después  de salir de la homilía, -a lo mejor-, creyéndose la estrella de telenovelas que siempre soñó, alzará  vuelo en una de sus travesías por el mundo. Los flashes y la prensa como molestosos paparazis pasarán al olvido porque dicen que Río, Madrid  o Toronto siempre serán  buenos ansiolíticos, entretanto,  un anciano menos habrá en esta ciudad de “serranos” que a lo mejor desde niña en su costeña Camaná le enseñaron a discriminar. Un abuelo más se habrá ido, un abuelo que hasta hace unos días con el caminar pausado y sus manos extendidas  rogaba solo un derecho que le correspondía, una dadiva de humanidad, solidaridad y sobre todo respeto que por lo que vemos nunca se encontrará en aquellas personas acostumbradas a las continuas plegarias y liturgias. 

sábado, 4 de marzo de 2017

Antonio Pavón y los caníbales de España

España debió mantener ese matrimonio que se había formado con Portugal en el siglo XVI formando un gran estado que equilibre al Reino Unido y Francia en ese continente. Proyectos como este en la historia española han  caído siempre en saco roto  al  tropezar con unos implacables enemigos que paradójicamente siempre han sido los propios españoles. Esa élite, clase política y clérigos,  valiéndose de un pueblo extremadamente  cerril y complaciente han depredado cualquier intento de modernización. Precisamente, a un par de esos ejemplares hoy desgraciadamente los tenemos entre nosotros haciendo lo que mejor saben hacer, ese oficio de camioneros de telebasura que colabora en cebar con ese tercermundismo mental a muchos compatriotas.
Estos  últimos años la patria de Telefónica   está despidiendo un mal olor por sus continuos retrocesos  que lo están alejando de esa civilizada Europa  para parecerse  más a alguna de esas tiranías del Magreb.  Y esto lo decimos  a propósito de la forma de cómo se coronó a su último monarca Fernando VI. Fue investido como  clandestinamente,  encerrado en un palacio blindado hasta los dientes, atemorizado por unos jóvenes  que afuera protestaban con sus cabezas rotas, muchos de ellos fueron detenidos, pintando así la  investidura de un antiguo régimen que hacía agua y que recordaba  la que tuvo María Antonieta en Versalles.
La actual monarquía  no permite lavar  el rostro de España  y su terca política lo está llevando inclusive a su propia desmembración con los intentos secesionistas de Cataluña. Y cuando alguien intenta buscar justicia para las víctimas del franquismo como el juez Baltazar Garzón,  estos son perseguidos dejando a España junto con Camboya como los países en el mundo con  más fosas comunes dentro de sus territorios.
Lo más triste de este culebrón es que existe un buen número de españoles que no conocen esta realidad o simplemente no les interesa. Son un grupo numeroso que permite que la frustración sea casi su lema nacional. De toda esa muchedumbre  que históricamente han consentido este atraso frente al norte de Europa, gracias a la globalización y para la maldición del territorio que pisan, muchos  de ellos han logrado saltar sus propias fronteras para caer por desgracia en el  Perú, no para contribuir con su  desarrollo y progreso sino para mantener el atraso en nuestra sociedad. Han  destacado dos como los mejores portavoces de lo peor de España que quiere decir de Europa. Nos referimos a  Antonio Pavón y un tal Santi Lesmes. Ambos, son fieles representantes de aquellos que en su patria a través del tiempo han canibalizado todo intento de  progreso y, como si no les bastara el daño que han hecho a su país hoy los tenemos por aquí cumpliendo la misma tarea que hacían allá;  porque,  cuando abren la boca solo lo hacen para defender la incultura, el trabajo sucio de la  holgazanería del chisme, los prejuicios raciales, los fundamentalismos religiosos, la cobarde y sanguinaria corrida de toros. Y esa televisión limeña que se asume la letrina misma  inclusive ha dado licencia  para que el tal Santi Lesmes llame feo a un  peruano en su propio país por las pantallas de televisión y a nivel nacional.
Cuántos como  ese par  estarán por esta tierra de nadie  de fronteras que son coladeras en el que pueden ingresar libremente: asesinos, maleantes de todo tipo, drogadictos,  sicarios de la peor calaña, gracias a los señores de migraciones que seguramente tienen firmes instrucciones de algún burócrata influyente,  extremadamente racista e ignorante con el cerebro congelado en el siglo XIX que sigue creyendo que el mejor inmigrante extranjero que necesita el Perú es aquel que sea lo más blanco posible aunque este sea un criminal, y que de alguna manera sirva para “mejorar su disminuida raza” de él o de sus paisanos. Qué tal hijo de mil putas.    

jueves, 23 de febrero de 2017

La piscina del padre Emilio

Hace algunos años, estuve en una misa  en la Iglesia del Señor de los Milagros en el  populoso distrito de Mariano Melgar de la ciudad de Arequipa. Fue una experiencia muy ilustradora porque aquel día descubrí cómo se genera lo que  quizás sea una de las mayores injusticias que padecen muchos peruanos.
El oscuro recinto de pronto se iluminó gracias a unos calcinantes rayos de sol que se filtraban por los vitrales apretujados entre esos pálidos muros  decorados con efigies de santos y apóstoles. Esa tarde, la liturgia con sus pocos creyentes  se desenvolvía interminable y soporífera creando  un frio y lúgubre silencio que solo se pudo romper cuando  la oportuna inocente y vital risa de un niño oxigenó el ambiente. No fueron muy escandalosos sus carcajeos pero eso sí fueron suficiente como para despertar una  insólita ira en el cura que con sus ojos llenos de furia desde el pulpito y sin el menor reparo comenzó a gritar como un Herodes descontrolado: ¡Callen a ese niño! ¡Callen a ese niño!  Seguro que sus padres lograron silenciar al inocente pequeño porque durante el tiempo que restó de la misa no se escuchó nada más de él.  Apenas se oyó desde el altar las palabras “Podéis ir en paz”  abandoné raudo el lugar y  mientras lo hacía,  no podía dejar de preguntarme que habría detrás de la exagerada reacción que tuvo el Padre Emilio (ese era su nombre) con ese niño.
La historia sobre aquel personaje no iba a finalizar esa tarde porque mi olfato me auguraba que pronto iba a saber más de él. Y así fue. Parece que aquel cura por su trabajo era apreciado en esa jurisdicción. Las noticias hablaban que  había realizado importantes obras para su iglesia llegando inclusive a inaugurar un colegio y hasta una pequeña estación de televisión. Un año después  y  teniendo cerca a  una señora asidua concurrente de esa parroquia, le pregunté qué había sido del conocido padre Emilio. Me sorprendió su respuesta. Según las palabras de esa pobladora, el presbítero de un momento a otro había desaparecido sin dejar rastro. A pesar de haber sido un personaje muy popular y apreciado  se había marchado  del distrito de Mariano Melgar sin siquiera despedirse de sus vecinos. (Como sacándole con cuchara cada palabra) Me confesó que el motivo de su desaparición se debía  a que los padres de uno de  sus acólitos lo habían denunciado de abuso hacia su menor hijo, dicha noticia no había trascendido en los medios locales, pero lo cierto era que nunca más se supo de aquel cura que coincidentemente unos años atrás se había mostrado tan violento con ese niño en esa misa.
De aquel presbítero no supimos nada más, hasta que nos enteramos que  un alcalde de esta ciudad  aficionado a destruir áreas verdes y sembrar  cemento  no tuvo mejor idea que inaugurar con su nombre  a una  piscina pública de su distrito. 

viernes, 17 de febrero de 2017

El caso Odebrecht y los tufos golpistas

Después de esta especie de cacería  internacional que se ha montado  en torno al ex presidente Alejandro Toledo, parece que  si la intensión era dañarlo el cálculo les ha salido muy mal,  porque ahora se lo ve como víctima  de una persecución política y cuando era casi un cadáver político todo este mediático protagonismo lo han regresado de las cenizas resucitando sus aspiraciones políticas. Pero,  al margen de todo esto, lo que sí han logrado es dañar seriamente a nuestra neonata democracia  que con tremendo porrazo la han dejado desgreñada y con signos vitales de un paciente  terminal. Apenas  ingresó  a la Unidad de Cuidados Intensivos  aprovecharon la ocasión para hacerse presente con guadaña en mano los que siempre les ha causado sarpullido el solo hecho de mencionar su nombre. Son como setas venenosas que asoman en medio de un aniego de alcantarilla.
Es que algo  huele mal  en todo este tinglado de Odebrecht  porque  ha traído como consecuencia (y esto era impensable hasta hace unos días) que esté circulando  por las redes sociales el pedido de un golpe de estado que supuestamente “ponga orden”  a este periodo democrático  que manifiestamente  mistifican  generalizándolo como un  “periodo de corrupción”. Y para completar la escena aparecen  Marta Chávez, Laura Bozzo y Beto Ortiz diciéndonos: “se los dije”.
No es necesario tener un oráculo cholo  para predecir que esta democracia  está en conteo final porque sigue tan frágil como cuando se inició con el nuevo milenio. Y esto  en nuestra historia  es una especie de paramnesia.
Cuesta entender la importancia de vivir en democracia, con sus altas y sus bajas, que a  pesar de sus defectos, este periodo democrático  sigue siendo el menos nocivo  que hemos vivido los peruanos en  nuestra  historia republicana.  
Quisiera ser un ferviente creyente y arrodillarme ante un santito como lo hace la abuelita Panchita y pedirle  al cielo que  aquellos poderosos grupos que le guardan mala leche a estos periodos democráticos nos den un poquito más de tiempo para que esos  problemas que padece la comarca por lo menos se intente superar pero dentro de este Estado de derecho; justamente,  ese tiempo nunca lo hemos tenido porque estos breves momentos de libertades siempre han terminado  abruptamente con un golpe de estado.
Es que lo tenemos claro, un golpe de estado reflejaría  tercermundismo y subdesarrollo, sería un retroceso que en nuestra historia republicana nunca ha traído  la solución para nuestros principales problemas;  todo lo contrario,  solamente han servido para empeorarlos condenándonos a que el Perú sea siempre eso, una  aventura fracasada. 

jueves, 9 de febrero de 2017

Alejandro Toledo y la moral racista

El fujimorismo a infestado como el cáncer las principales instituciones de la república, por lo tanto, todo lo que cavilen  será para minar lo mucho que nos había costado a los peruanos,  como el regreso de la democracia,  y  qué mejor forma de agujerear este neonato periodo que llevando precipitadamente  a la celda  a uno de sus gobernantes.
Era evidente y era de esperarse,  un recio cholo que se atrevió a gobernar  este país de “cholos  avergonzados”  (y esto me cuesta aceptarlo) no podía salir librado así tan fácilmente. Esas élites nunca le tuvieron respeto (y él tampoco hizo mucho para ganárselo).  Todavía  recuerdo la silbatina que recibió cuando  el Caso Zaraí  aún estaba fresco, tuvo la mala suerte de caer en una playa de un  club de uniformados ¿dónde todavía? De nada sirvió su investidura de Presidente de la República  porque para  todos esos socios  que estaban  tomando sol esa mañana  este atrevido merecía  saber que para ellos solo era un cholo que no se diferenciaba del cabizbajo  portero  que al ingresar  les había saludado. Fue abucheado,  burlado e insultado, la excusa: Zaraí. 
Ese mismo comportamiento también lo tuvieron casi todos los peruanos durante todo su mandato, fue negado millones de veces, solo por su rostro. Hicieron  mofa de cada una de sus frases  que utilizó  en campaña y los que de vez en cuando su compañera belga vociferaba.  Jamás fue tolerado, solo tenía que aparecer  el escandalo  preciso  para denigrarlo lo suficiente y así de sus cuatro extremidades mutilarlo políticamente manchando su biografía  exigiendo su detención.  Suficiente para  que quede en la memoria  de esa elite criolla que a ese temerario de fuertes rasgos indígenas que llegó a ser su mandatario ahora lo tienen como siempre lo quisieron ver como el cholo ordinario y  ratero.
El huayco andino es incontenible. Han sido quinientos coercitivos años y por la salud del Perú, el ciclo está  por renovarse. Sabedores de esto, estas  élites racistas y rencorosas  en estos  últimos años con el fin de calmar en el pueblo ese mesianismo  andino,  les ofrecieron  a toda esa muchedumbre agitada un  par de “mesías”  que iban a tener sus mismos rostros (Toledo y Humala) Y los electores por un momento se entusiasmaron  porque  al cabo de cuatro años les convencieron  que una persona de su color y estrato  nunca estará  en condiciones de gobernar. Al final el mensaje era que desistan en buscar un gobernante cholo como ellos,  así que tendrán que conformarse como siempre ha sido, con uno como la minoría que los gobierna siempre, lo más pálido posible.
Como en las películas gringas el primero que muere siempre ha sido y será  el protagonista negro,   aquí también, después que apareció el escándalo de los sobornos de Odebrecht ,  de todos los ex presidentes  el más cholo siempre será la primera víctima, cuando todos sabemos que hubieron peores.  
Toledo perdió el respeto por el mismo cuando llevó su herencia milenaria como siente un turista gringo al ver un suvenir  andino,  y se entregó aquiescente  a toda esa parafernalia  occidental. Nunca fue visto como un ser digno de respeto, porque nunca tuvo identidad étnica, solo se limitó a ser un simple cholo aculturizado. Distinto hubiera sido si se hubiera asumido quechua, pero eso le hubiera hecho  temblar las piernas y sudar frio, mejor un vaso de whiskie  y hablar inglés para mitigar ese encojo.
Para sus mentores en Stanford  siempre fue visto como los dirigentes del Barza vieron al pequeño Messi  en esa villa polvorienta bonaerense,  como un simple “conejillo de indias”  sin arraigo ni identidad y en el que se podía experimentar.
Grandes enseñanzas que nos dejan estos tiempos, el derecho a poseer una identidad étnica base de la autoestima de una persona, en este momento, es privilegio que pocos nos podemos dar en este país, mientras tanto el sentirse marginal de por vida siempre será una de la causantes para caer en el pillaje y la corrupción. 

lunes, 23 de enero de 2017

La Yihad conservadora contra Kuckzynski

Desde que tengo memoria la comarca está dominada por conservadores  y estos “Hermanos devotos”   además de fanáticos  son arrogantes  ya  que tienen enorme influencia en las principales instituciones del Estado; sobre todo en la  educación, por esta razón los peruanos desde  pequeños  aprenden comportamientos y pensamientos que les servirá de mucho para que en el futuro sean unos conspicuos conservadores  ya que les implantaran alarmas que se activarán  ante cualquier señal de pensamiento racional,  avance social,   modernidad  y  tolerancia, creando para el respetuoso, foráneo o cosmopolita  una atmósfera espesa y antidemocrática  de  república fundamentalista católica. Y esto se notó  hace unos días cuando la justicia peruana  libró de toda culpa a unos miembros del denominado Sodalicio  de las terribles denuncias de abuso a menores.
En las pasadas elecciones para presidente,  apenas las encuestas dieron como seguro ganador  a PPK (Pedro Pablo Kuckzynski)  unos monjes bien resguardados  tocaron las puertas de su domicilio, dijeron que iban a saludarle;  pero también seguramente aprovecharon  para sutilmente  (como solo ellos lo saben hacer) advertirle ante  cualquier mínimo intento  de reforma social.
En estos meses  PPK  ha sido moderado en su actuar  y  en su última entrevista al conservador diario Correo  ese pasado  lenguaje moderno y liberal que acompañaba  con una  flauta  hoy ha sido reemplazado por uno más aprensivo y escueto que ante la pregunta difícil y provocadora  un firme y rotundo NO dejaba claro que el entorno ultra conservador  ya no estaba  para más juegos ni saltitos. Los conservadores lo  tienen del cogote  y sus pasquines no le dan respiro cuando comentan que su aprobación está en picada y levantan la voz  -sin medir sus consecuencias-  para amenazar  sobre una posible vacancia,  alimentando  el  clima de inestabilidad política que intoxica a esta neonata democracia que difícilmente  sobrevive  por estas enormes piedras puestas en el camino. Y si con la primera arremetida PPK continuaba con esa sonrisa sarcástica,  esta fue borrada totalmente  cuando lo llevaron  a la casa del cardenal  Cipriani para reunirse con la devota Keiko Fujimori. Esta escena tenía que ser vista a nivel nacional, PPK  acosado y rodeado de conservadores  y,  arrodillado  jurando que este medioevo no será tocado ni removido  un solo milímetro.
El mazazo lo inició la  salida del ministro de educación Jaime Saavedra  que más parece fue hecho por los fujimoristas con el único fin de hacer notar sus músculos defendiendo siempre la misma causa  ultra conservadora.
Vivimos como la República Popular China sin lugar a dudas, ellos mantienen el liberalismo solo en la economía jamás en otros campos. Aquí en el Perú, ese liberalismo económico nunca traspasará las fronteras de lo social y educativo   porque PPK y Keiko de rodillas así lo han asegurado.
La democracia y el respeto a los derechos fundamentales de las personas  incomoda  a ese conservadurismo medieval  cargado de enorme fundamentalismo  religioso y  sus ayatolas se obstinan en hacernos  ver frente al mundo democrático y civilizado como una especie de anacrónico Irán al peculiar estilo peruano.

miércoles, 18 de enero de 2017

Donald Trump y ese nacionalismo

Este viernes juramenta Donald Trump  el nuevo presidente de los Estados Unidos de Norteamérica y el mundo espera ese momento  en una completa  incertidumbre,  casi comiéndose las uñas. Aquí las repetidoras como el Comercio, RPP, Canal N, La Republica, etc. (en realidad todo el puesto de revistas), se alarman,  como sí  realmente  habrá  algún cambio  significativo en ese  trato que siempre ha existido entre la  superpotencia y sus  vecinos que están al sur del Rio Bravo. Más bien, esta especie de paranoia  ha  servido para  desear  –paradójicamente-   lo que antes era satanizado y visto  de reojo, como el TPP por ejemplo,  que ahora  lo promocionan  como si fuese la única salida  para nuestro desarrollo  cuando hace algunos meses, antes del triunfo del magnate,  –entre otros aspectos-  se lo criticaba por ser muy restrictiva en cuestión de la propiedad intelectual.
Otro de los miedos al nuevo habitante de la Casa Blanca es que haría una administración proteccionista  y de escasa apertura  con el exterior.  Hace unos días una de sus conocidas trasnacionales,  para no buscarse problemas con el nuevo gobierno,  había decidido cancelar un millonario proyecto en un país bananero de mano de obra barata y gobierno corrupto,  para establecer  esa planta industrial ahora en los EEUU y así dar empleo  a más de sus  connacionales.   
En América Latina lo ven casi como el demonio encarnado,  sobre todo cuando lo comparan con Obama (ahora más santo que el mismo Martin Luther King),  sin saber que,  ambos son  cara de la misma moneda.  Y es que esta aversión  ha aumentado  desde que en la reciente  campaña  electoral  el ex protagonista de realitys prometió (y ahora lo ha confirmado) que  construiría  un muro en la frontera con México. Después de ver la decadencia de la sociedad mejicana, sus élites corruptas, sus Thalías  y mari mercedes, sus chavos del ocho, sus analfabetos y fanáticos religiosos que llenan sus enormes templos, su violencia callejera, esa telebasura que llega de Televisa y que aquí América TV  lo difunde desde hace varios años con total impunidad. Después de ver todo esto, no le discutimos a Trump el rechazo que tiene a todo lo negativo  que viene de ese país.
Y lo que nadie habla de toda esta milonga es que en el mundo no veíamos  desde la década de los años treinta del siglo pasado el resurgimiento  de los nacionalismos encabezados por notorios caudillos como en su época lo hizo Mussolini y Hitler. Lo paradójico es que hoy ese renacimiento  se va dar en la  cuna de la democracia y las libertades.   
Por la importancia del esta nación y su influencia en el mundo, seguro que este tipo de régimen no será un caso aislado, todo lo contrario, debe ser el inició de la eclosión de otros regímenes con el mismo corte en otras partes del orbe. No olvidemos  el reciente  Brexit  en Inglaterra y el ascenso de Le Pen en Francia.
¿Y cómo vamos por casa?  Es que no podemos ser ajenos a esta corriente. Cómo no creer en el nacionalismo, pero  no ese “bamba” y risible  que encabezó  Ollanta Humala y sus perdedores, ni tampoco ese nacionalismo que siempre se han apropiado los izquierdistas. Sino estamos hablando de ese nacionalismo positivo  que te hace amar a tu nación, a tu bandera. Que te da sentido de pertenencia y esa  confianza que te insta a   crear industrias y riqueza para que progrese tu pueblo, como es en Rusia,  Reino Unido o en los mismos Estados Unidos. Ese nacionalismo que  rescate esos valores milenarios que están en ese muro Inca, en ese Qhapaq Ñan, en la perfección que se rescata de ese tapiz huari y de esa cultura milenaria que existe desde Caral.

Y si en la tierra del Tío Sam  que es un país joven lo han entendido al elegir  a Trump con mayor razón en nuestra comarca  que posee una existencia milenaria.

sábado, 14 de enero de 2017

El cristo de Odebrecht


A través de la historia muchos gobernantes han querido perennizar lo mejor o peor de sus épocas construyendo colosales monumentos que representen de alguna forma sus ideales, sus valores y también, porque no, sus vicios y decadencias.
Este, ya es un tema trillado, pero tenemos que escribirlo, porque lo amerita  los sucesos acaecidos.  A pesar que observamos todas estas iniciativas para  combatir ese flagelo llamado corrupción, es triste decirlo, que cuando este pus es heredado por generaciones, resulta difícil de extirpar;  principalmente para los que  tienen  el poder de decisión en sus manos y que  no entienden  la palabra suficiente, para qué  cargar con todo dejando depredada la institución junto al país entero.
Es que para nadie es un secreto que el  cochambre  se  ha vuelto  una pandemia que ha infestado todos los rincones. Y los que más se benefician hasta poseen sus propios ritos para excomulgarse de toda culpa, porque al final tod¿o se perdona con total impunidad. Así tienen licencia para corromper y ser corrompidos  desde ese anónimo pendejito hasta el pez gordo de saco y corbata que orondo vocifera que la plata llega sola deslizándose sin problemas ante semejante aceitada, para luego, de rodillas, ante un crucifijo,  jurar  por esa misma plata,  quedando así  todo oleado, sacramentado y, claro, perdonado.
No habremos heredado  la disciplina japonesa ni la puntualidad británica, pero,  eso sí,  con perseverancia  en esta comarca  la corrupción se ha mantenido desde aquellos truculentos manejos de los virreyes, los empréstitos y consignatarios decimonónicos, hasta Leguía, García y Fujimori.  Desde mi anatema  lo dribleo como Maradona pero algunas veces (muchas diría yo) termino perdiendo por goleada. Y no es que me haga el santo, pero sé que es la principal traba para el desarrollo de nuestro país y de cualquier otro.  
Brasil, como el resto de América latina es una continua decepción. Cuando parecía que de Sudamérica iba a surgir al fin una potencia de alcance global que haga por lo manos respetar en algo al hemisferio, esos cándidos sueños se diluyeron como se hunde hoy Odebrecht  su mayor baluarte  y  más grande trasnacional,  desprestigiada desde su propio suelo con  lo que es tan común en este trópico, denunciado por corrupción, cuyo escándalo ha logrado saltar el infierno verde para salpicar  también a nuestro país.
Casi finalizando su gobierno el ex presidente Alan García como emulando a los grandes  gobernantes de la historia (y esto es puro sarcasmo)  no tuvo mejor forma de despedir su ultra conservador régimen inaugurando una enorme estatua. Ese colosal  monumento, no era como el de Nueva York  representando la libertad iluminando al mundo con la razón y la democracia;  ni tampoco sería esa Madre Patria  de Volgogrado que  recuerda  la sacrificada  victoria rusa  sobre el nazismo y el genocidio judío. No. Aquí ese tipo de inspiraciones son impensables;  porque aquí tenemos que conformarnos con musas deslucidas y rudimentarias,  a lo mucho que podemos aspirar es a una figura religiosa, y bautizada por el propio García con el nombre del Cristo del Pacífico y,  por propias palabras del mismo  Alan García, hecha gracias  a donaciones suyas y de unos generosos inversionistas brasileños.
Quien diría que Alan García al querer congraciarse  con ese elector religioso dejó el monumento exacto  que representa  las derrotas, la  ignorancia, los  tiempos perdidos, los  fracasos, y sobre todo,  a su principal causante,  la madre de todos los vicios y de nuestro atraso, la corrupción.