sábado, 29 de octubre de 2016

Mario Testino y la huachafada del año

“Asistieron personajes de Alta Alcurnia” mencionó sin desparpajos Marycarmen Sjoo por las pantallas de televisión a nivel nacional.  ¿Y dónde más se podía dar semejante ridiculez?, solo  en RPP,  el templo del asfixiante y ahora huachafo conservadurismo que infesta al peruano todos los días a diestra y siniestra y sin ningún reparo.
¡Carajo!, ¿Dónde coño estoy viviendo? ¿En qué se está convirtiendo este muladar?
¿Alta alcurnia? ¿Qué significa esto? ¿Existe en este país gente de “Alta Alcurnia”?, así como se asegura.  ¿Dónde quedó la democracia, la igualdad entre las personas?, porque para esta reportera y los broadcaster que la ponen en pantalla,  el principio de igualdad que es base de la democracia  moderna  se fue al tacho,  porque vivimos en un Perú en donde todavía existe gente de “Alta Alcurnia” y, seguramente,  junto con las castas, la nobleza y  hasta los títulos nobiliarios.
Es que, no era para menos, teníamos que escribirlo. Semejante  torpeza se produjo cuando dicha periodista mencionaba a los asistentes a un evento  organizado por Mario Testino, un fotógrafo peruano, que se ha hecho famoso,  no por haber realizado una fotografía ganadora de un premio Pulitzer por despertar la conciencia social en el mundo, no, sino que se ha hecho famoso al  haber retratado a muchos personajes de la farándula internacional, y dentro de ellos, algunas abuelas con tanta cirugías en el rostro que han perdido hasta  las líneas de expresión, como la ridícula Demi Moore  que apenas salía al exterior se cubría el rostro de forma enfermiza con una diminuta cartera, sin saber que afuera la gente de a pie no la diferenciaba de cualquier otra gringa, pero ella seguía intentando vanamente cubrirse el rostro. Una ridícula más que la televisión basura nos estruja en el rostro, y ahora,  extranjera  que otro huachafo de nombre Mario Testino ha tenido a bien traerla por estos lares, desconociendo que aquí el Perú milenario los ve a estas estrellas de Hollywood, a pesar de su glamour, como simples y decadentes infelices.  
Es que no se esperaba otra cosa de la tierra de la huachafería y el conservadurismo que pare hijos como  Mario Testino. Los medios lo nombran a cada rato, que esto y lo otro,  un importante fotógrafo, ¿Importante fotógrafo?,  será para un adicto de lo vano y la frivolidad. Sería interesante que sus fotografías despertaran  en la ciudadanía la crítica a la pobreza,  el hambre o las guerras. No. No se puede pedir esto a un “famoso” peruano,  porque de aquí solo sale un escritor con  premio Nobel que escribe por y para la plata y al final  corona su biografía aceptando un título nobiliario y eligiendo como pareja a la reina de la farándula española. Es que esta tierra de conservadurismo nunca dará al mundo  gentes que verdaderamente dejen huellas importantes a la humanidad, solo suministrará de personajes superficiales,  símbolos de lo fatuo, como los famosos Testino y Mario Vargas Llosa.
Igualdad, esa, que es tan necesaria en el ser humano y que las sociedades más civilizadas en este planeta intentan formar  dentro de su población, pero aquí,  nada de eso interesa, porque vivimos en tiempos en donde los medios se sienten cómodos con  las desigualdades, la inequidad, las injusticias, y ponen en las pantallas a rostros como Marycarmen Sjoo, que no tartamudea  al vociferar que seguimos viviendo en un país en donde existe la “alta alcurnia”  las diferencias sociales, la servidumbre medieval con internet y  smartphone. Nada se ha avanzado, nos hemos estancado.
Intentan falsamente  mostrar un país del primer mundo y punto de encuentro del jet set internacional, pero solo se nota la peor ridiculez  de un pequeño grupo de gente que le llaman  “alta alcurnia” reunidos por un huachafo nacido en un país de huachafos y que intenta tapar sus complejos de descendiente de indios pobres que una vez más se avergüenza de su rostro,  en su lugar, traen una parte de Hollywood ahondando más la decadencia y la muestra de la peor huachafada del año.  

sábado, 1 de octubre de 2016

La Teletón y la gran estafa

Como todos los años por estos días, la publicidad televisiva nos anuncia sobre  el mayor evento benéfico que se da  por estos lares. Nos referimos a la Teletón. Sus organizadores y beneficiarios tratan de despertar en el televidente  esa solidaridad que son muy  necesarios para este tipo de  campañas, porque ayudan en el objetivo de recaudar la mayor suma de dinero para  así poder contribuir en la mejora de las condiciones de vida de las personas con discapacidad, sobre todo de aquellas de menores recursos. Bonitas historias y loables acciones. Pero como tantas otras, cuando husmeas  un poco,  te topas con una  realidad que dista mucho de lo que te publicitan.

Llegar a la Clínica Hogar San Juan de Dios no es tan fácil,  sobre todo, por el tráfico y los enormes huecos de la Avenida Ejército. Su playa de estacionamiento, si se le puede llamar así, es pequeña, pero a pesar de eso, cuenta con un moderno expendedor de tickets, que  te avizora  que para  estos presbíteros el dinero no es juego.                                             Dudé un poco,  pero igual ingresé al edificio,  y una vez en su sala de espera, pude comprobar cómo se maneja dicho hospital, supuestamente “solidario” con los que menos tienen.  
                                                                                                                                       Mientras esperaba mi turno, había una familia delante mío, eran delgados y empalidecidos. Conformaban el grupo una pareja de ancianos y una mujer joven,  llevando en una silla de ruedas a un pequeño. Se notaba que no eran de Arequipa, más bien, parecían del Cusco, de Quillabamba, alcancé a oír. Tímidamente la mujer más ajada se acercó a la ventanilla y mientras conversaba con la que atendía,  su rostro iba mutando de un  gesto esperanzador pasando por  uno de preocupación y,  luego para finalizarla, con esos alicaídos  músculos faciales que deja entrever  la frustración. 
                                                                                 
Derrotada se retira y regresa  junto a su tropa. Comenta desesperada que solo pueden descontarles diez nuevo soles y,  que entre  placas, análisis y tratamiento que le harían al niño se necesitaría  alrededor de 5,000 soles. Todos se miraron, y el viejo escéptico,  regresa  a la misma ventanilla para “sacarse el clavo”.   Se escucha que levanta la voz,  reclama, increpa, pero es inútil,  la señora de la ventanilla sigue moviendo el rostro de un lado al otro. El tipo de seguridad ya estaba  listo para  actuar, pero el viejo se calla y digno se retira, no vale la pena rogar ante tanto insensible hijo de puta. Da la orden,  agarran la silla de ruedas que lleva al  niño que por el cansancio se había dormido y abandonan la clínica.  

Mi caso no interesaba ni el alto costo del estacionamiento. Lo que no podía soportar era ver a ese niño dormido salir de esa Clínica sin haber recibido algo de  ayuda. Adónde quedó la solidaridad que prodigaban en la última Teletón por las pantallas de la televisión,  cuando un clérigo con túnica blanca aseguraba que con los recursos que recaudarían,  los niños con mayores necesidades serian atendidos.

Mentira, burdas mentiras, porque de solidaridad y preocupación por el prójimo, esa mañana no encontramos nada,  salvo un enorme interés por sustraerle la mayor cantidad de dinero al que ingresara a ese sanatorio,  desde el estacionamiento hasta los altos  costos  de la atención.

La honestidad y la solidaridad, escasean en estos tiempos de inequidades, la ambición por el dinero desprecia todo,  inclusive la vida humana y algunos, con el fin de acumular la mayor cantidad de dinero,  no dudan en recurrir, si es posible,  a la misma estafa.

Ya comenzó la Teletón con todo su show,  junto con sus inagotables promesas, mientras tanto, en algún lugar de Quillabamba, hay un joven discapacitado en silla de ruedas, que ha palpado en carne propia esta cruel  realidad que difiere mucho de lo que te pinta esa caja boba.