martes, 26 de julio de 2016

Diez diferencias entre la cultura Andina y la cultura hispana

Cuando nació el Perú en 1821, sus creadores tomaron la decisión de apartar la cultura quechua (andina)  de la idea de nación que se intentaba formar, en su lugar  promovieron  la cultura hispana impuesta en estos territorios desde la conquista. A casi doscientos años de esta decisión señalaremos diez diferencias entre la cultura quechua y la cultura hispana, que hemos encontrado:
PRIMERA: El quechua, que es el idioma principal de la cultura andina, tiene una antigüedad de más de 5,000 años; mientras tanto, el  idioma castellano o español se comenzó a hablar en la península ibérica alrededor del siglo IX de nuestra era.
SEGUNDA: Dentro de la cultura quechua emergió la civilización de Caral (2,700 A.C.)  junto con Mesopotamia , China e India, es considerado uno de los pocos focos de civilización en el planeta; la cultura hispana no posee algo parecido en su territorio original.
TERCERA: En sus miles de años de desarrollo la cultura quechua construyo Machu Picchu gran obra de ingeniería hoy proclamado por el mundo maravilla moderna; la cultura hispana aún no ha logrado construir algo parecido.
CUARTA: Junto con Napoleón y Alejandro Magno, uno de los estadistas más destacados por los historiadores del mundo ha sido el quechua Pachacutec; la cultura hispana no posee un personaje similar.
QUINTA: Dentro del apogeo de  la cultura quechua se encuentran muchos valores humanos, sobre todo: orden, laboriosidad y disciplina; mientras tanto, la cultura hispana siempre ha destacado  por su caos, relajo  y corrupción. 
SEXTA: La cultura quechua edificó el imperio del Tahuantinsuyo, según la BBC el más extenso del hemisferio occidental; La cultura hispana no ha logrado emular estos logros.
SÉPTIMA: La cultura quechua construyó dentro de la historia universal la más eficiente red de caminos (Qhapaq Ñan); la cultura hispana aun no ha hecho algo parecido.   
OCTAVA: La cultura quechua domesticó muchas especies alimenticias que hoy son un importante aporte para la alimentación de la especie humana; la cultura hispana en su historia no tiene domesticado ningún producto alimenticio.
NOVENA: La cultura quechua tiene muchos símbolos de poder y energía que da fortaleza al ser humano (Puma, Oso de anteojos, Cóndor, etc.);  la cultura hispana traída al Perú ha apartado toda esta simbología.
DIEZ: La cultura quechua desde su idioma,  busca la cohesión,  la armonía con la naturaleza y el desarrollo sostenible e igualitario de la sociedad;  en cambio, la cultura hispana es nociva, sanguinaria, injusta y fanática.

lunes, 18 de julio de 2016

Chapa tu fujimorista

De esa casta de sicarios y carniceros  que dominaron la política en la década fujimorista tres crueles amazonas destacaron por inhumanas  defensoras de la tiranía, el  genocidio y la cleptocracia. Todavía queda en la retina las imágenes de unas antropomorfas  viudas negras, carcajeándose de todo aquel  que clamaba por democracia  o de las lágrimas de mujeres humildes que exigían migajas de justicia. Ese trío apocalíptico de jinetes  lo conformaban: Martha Chávez,  Luisa María Cuculiza y Luz Salgado;  como los más intolerantes y fundamentalistas  Ku klux klans  con guadaña en mano  decapitaron los derechos humanos de los peruanos en aquella época dominada por  Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos.
Cuando parecía que esa pesadilla iba a quedar en el pasado  como tantos otros oscuros episodios que nos han manchado, en estas últimas Elecciones Generales los medios conservadores y aburridos no tuvieron mejor gusto que colocarnos en el menú a  la primogénita del dictador, muchos creyentes de la caja boba y de  la  prensa basura se embelesaron de unos supuestos atributos y  por poco los  convencen  para colocar su nombre en la lista de presidentes;  pero toda esa publicidad engañosa y una Ley Electoral inservible fueron suficientes para que hoy infesten de agentes naranja el legislativo.
La pesadilla continúa, la paramnesia peruana es real, estamos maldecidos por la historia, condenados a escupirnos en el rostro continuamente, a pisar nuestro propio excremento. Es una vergüenza ver esta realidad, se nos hace imposible controlar el asco, es que después de leer la historia, los causantes de nuestras peores derrotas siempre tuvieron el mismo perfil, el mismo lenguaje y similar pensamiento,  hoy se llaman fujimoristas.
La tiranía, la corrupción, lo abyecto, la prostitución política, los cobardes que venden sus pensamientos por morlacos, los criados a puntapiés y puteadas, los genocidas, los supersticiosos y fundamentalistas, los pendejos que al final resultan siendo los perdedores. Los que salen sudorosos de sus pías reuniones. 
Los conocemos  de cerca, ultras fascistas, tercos analfabetos,  sumidos en vicios, ruines e  irracionales, gallinas por naturaleza, hipócritas que  por dinero le chupan el dedo a cualquiera. No tienen límites, cuando aprovechan la miseria de otros ofreciéndoles dinero y lentejas por toneladas a cambio de que relaman  las axilas de la corrupción y el despotismo que venera el robo y la navaja. La democracia y los valores humanos son para ellos inservibles  y para uso solo de cojudos, si no da plata no interesa.
En el pasado el ondulado arrastre de muchos felones y apátridas han regalado nuestro territorio poniendo miles de excusas,  así como en 1995 Fujimori  cedió al Ecuador importantes enclaves  en el rio Marañón  y negó a los jóvenes estudiantes el sentido de pertenencia con la historia de su patria reduciendo las horas de enseñanza de esta materia  en las aulas peruanas.    
Como puede verse, ese olor a fujimorismo ya lo hemos percibido en muchos personajes en nuestro pasado, como ese tal Miguel Iglesias, extranjero que haciéndose pasar de peruano dio el Grito de Montán y concretó el más humillante tratado cediendo Arica y Tarapacá  a cambio de poder y dinero; similar comportamiento mantuvo el fundador del fujimorismo cuando siendo japonés disimuló una peruanidad a cambio de pisotear los derechos humanos y alentar la corrupción  institucionalizada, y ¡cómo no! de regalar también nuestro territorio.
Por mucho tiempo  los culpables de nuestros mayores  fracasos como apócrifos demócratas estuvieron dispersos y confundidos entre distintas tiendas políticas, hoy han salido amenazantes a la superficie izando su distintivo en ese montículo de estiércol a la  puerta de su madriguera con un escabroso rotulo llamado fujimorismo.  

lunes, 11 de julio de 2016

El tapiz Huari y sus miserables enemigos

Era un extraordinario tapiz Huari cautivo  en ese panóptico que hacía de museo. Sus impresionantes colores  y  simétricos acabados junto con su fina textura era un completo deleite para el tacto, despertaba inexplicables sensaciones. Ese tejido aunque  inerme sobre esa vieja y polvorienta mesa parecía cobrar vida  como queriéndome expresar algo,  acaso eran gritos de auxilio porque era evidente que corría un inminente peligro entre tanto miserable al asecho.
¡Si supiera cuántos miles de dólares vale!  Profirió el trivial cuidante, terminando  bruscamente con mi corto diálogo con ese inextinguible mundo milenario. Una vez regresado al cuerpo, solo quedaba resignarse de cómo puede ser posible que para ese desdichado salvaje y sus amos,  la antigüedad y formas de ese textil, y el hecho de que fue  hilado por el pueblo que representó el periodo de unificación del mundo andino, no interesaba nada, porque igual como aquel montaraz muchos dominados por ese pensamiento de muerto de hambre  les importa  solo saber cuántas monedas podía valer.   
Era un día soleado, seguramente a finales de la década de los noventa en aquella facultad de la Universidad Nacional de San Agustín que conocía como la palma de mi mano. Ingresé a  ese pequeño auditorio acomodándome en la  única butaca vacía,  y apareció en escena, intentado torpemente articular algunas palabras. Cuando terminó su perorata, el  estudiante que tenía al costado no tuvo mejor juicio que decir: “esperé otra cosa”, y es que no era exagerado, un catedrático y decano con tantos años de experiencia cómo pudo dar semejante discurso, fueron tan escasos sus recursos que no alcanzaban como  para  diferenciarlo  del más ordinario y lenguaraz mangante.                             
Pasaron los años y  esa universidad no tuvo  mejor idea que premiarlo con el puesto  de  rector. ¿Qué ocurrirá ahora? Dije. No pasó mucho tiempo para darme cuenta de que mi desconfianza no tenía mejor asidero, porque esa noche,  las noticias hablaban sobre un robo producido en el Museo de la U.N.S.A. Las víctimas: ceramios  y otras piezas precolombinas, y dentro de ellas, ese hermoso tapiz huari que hace algunos años clamaba por ayuda.  Para la mayoría de la población este hurto pasó casi desapercibido, solo tomaron algo de atención cuando se enteraron que el monto de lo robado superaba en el mercado negro los  8 millones de dólares.
Ha pasado casi un año y hasta la fecha no se sabe nada, es que fue el robo perfecto, todo conjuró: una sociedad desvinculada con su cultura milenaria, autoridades desinteresadas frente a la depredación de nuestro patrimonio cultural, un tapiz huari abandonado a su suerte, un rector analfabeto y temporalmente en el cargo, la ambición miserable, una representante del INC excusándose que ese huérfano  textil como otras piezas hurtadas no estaban inventariadas,  y, sobre todo, ese enfermizo  y encubierto odio a nuestro milenario pasado.                                                                                                               
Es que en este momento miles de ceramios y textiles,  restos de  nuestra rica y milenaria cultura se encuentran en completo desamparo, hacinados en oscuros depósitos y sucias repisas y  en manos de personajes que  a  pesar de sus discursos y falsos caretos hoy  no pueden ocultar que son los principales enemigos de nuestro patrimonio cultural, estos pueden simples  estropeados que en su afán de ocultar cualquier ligazón con su pasado indígena  no dudan en destruir y desaparecer cualquier ceramio o textil andino. También están algunos que les regurgita todo lo precolombino y hasta ostentan importantes cargos en el INC, disimulan muy bien  sus peores prejuicios y deliran una infundada superioridad racial  convirtiéndolos en tercos custodios de una hispanofilia anacrónica y degradada,  y a la primera oportunidad censuran o destruyen todo lo que signifique  resaltar la cultura andina milenaria. Es qué vivimos un periodo en donde el mundo a cocachos quiere hacernos entender que nuestro pasado fue muy  importante y que ese pasado es la mejor fuente en donde podemos extraer aquellos  valores humanos que son tan necesarios para una  sociedad que quiere desarrollar,  y esto, como es lógico,  provoca una  agresiva reacción de parte de sus principales enemigos, aquellos almas en pena  que siguen obstinados en no aceptar que  mucho de lo que trajo en el equipaje Pizarro hoy se ha corrompido tanto que ya no son necesarios en un mundo tan competitivo como este.