lunes, 18 de julio de 2016

Chapa tu fujimorista

De esa casta de sicarios y carniceros  que dominaron la política en la década fujimorista tres crueles amazonas destacaron por inhumanas  defensoras de la tiranía, el  genocidio y la cleptocracia. Todavía queda en la retina las imágenes de unas antropomorfas  viudas negras, carcajeándose de todo aquel  que clamaba por democracia  o de las lágrimas de mujeres humildes que exigían migajas de justicia. Ese trío apocalíptico de jinetes  lo conformaban: Martha Chávez,  Luisa María Cuculiza y Luz Salgado;  como los más intolerantes y fundamentalistas  Ku klux klans  con guadaña en mano  decapitaron los derechos humanos de los peruanos en aquella época dominada por  Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos.
Cuando parecía que esa pesadilla iba a quedar en el pasado  como tantos otros oscuros episodios que nos han manchado, en estas últimas Elecciones Generales los medios conservadores y aburridos no tuvieron mejor gusto que colocarnos en el menú a  la primogénita del dictador, muchos creyentes de la caja boba y de  la  prensa basura se embelesaron de unos supuestos atributos y  por poco los  convencen  para colocar su nombre en la lista de presidentes;  pero toda esa publicidad engañosa y una Ley Electoral inservible fueron suficientes para que hoy infesten de agentes naranja el legislativo.
La pesadilla continúa, la paramnesia peruana es real, estamos maldecidos por la historia, condenados a escupirnos en el rostro continuamente, a pisar nuestro propio excremento. Es una vergüenza ver esta realidad, se nos hace imposible controlar el asco, es que después de leer la historia, los causantes de nuestras peores derrotas siempre tuvieron el mismo perfil, el mismo lenguaje y similar pensamiento,  hoy se llaman fujimoristas.
La tiranía, la corrupción, lo abyecto, la prostitución política, los cobardes que venden sus pensamientos por morlacos, los criados a puntapiés y puteadas, los genocidas, los supersticiosos y fundamentalistas, los pendejos que al final resultan siendo los perdedores. Los que salen sudorosos de sus pías reuniones. 
Los conocemos  de cerca, ultras fascistas, tercos analfabetos,  sumidos en vicios, ruines e  irracionales, gallinas por naturaleza, hipócritas que  por dinero le chupan el dedo a cualquiera. No tienen límites, cuando aprovechan la miseria de otros ofreciéndoles dinero y lentejas por toneladas a cambio de que relaman  las axilas de la corrupción y el despotismo que venera el robo y la navaja. La democracia y los valores humanos son para ellos inservibles  y para uso solo de cojudos, si no da plata no interesa.
En el pasado el ondulado arrastre de muchos felones y apátridas han regalado nuestro territorio poniendo miles de excusas,  así como en 1995 Fujimori  cedió al Ecuador importantes enclaves  en el rio Marañón  y negó a los jóvenes estudiantes el sentido de pertenencia con la historia de su patria reduciendo las horas de enseñanza de esta materia  en las aulas peruanas.    
Como puede verse, ese olor a fujimorismo ya lo hemos percibido en muchos personajes en nuestro pasado, como ese tal Miguel Iglesias, extranjero que haciéndose pasar de peruano dio el Grito de Montán y concretó el más humillante tratado cediendo Arica y Tarapacá  a cambio de poder y dinero; similar comportamiento mantuvo el fundador del fujimorismo cuando siendo japonés disimuló una peruanidad a cambio de pisotear los derechos humanos y alentar la corrupción  institucionalizada, y ¡cómo no! de regalar también nuestro territorio.
Por mucho tiempo  los culpables de nuestros mayores  fracasos como apócrifos demócratas estuvieron dispersos y confundidos entre distintas tiendas políticas, hoy han salido amenazantes a la superficie izando su distintivo en ese montículo de estiércol a la  puerta de su madriguera con un escabroso rotulo llamado fujimorismo.  

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