sábado, 2 de enero de 2016

Argentina aparta de mí este cáliz

El año que se acaba de ir,  estuvo plagado de muchas decepciones. En el plano internacional, ni bien salíamos de la resaca de la despedida del  2014 cuando el mundo se conmocionó  al recordarnos las pantallas de televisión que ahora la muerte es  en vivo y en directo, los sacrificados: unos periodistas franceses de la revista satírica Charlie Ebdo, masacrados al mismo estilo de Tarantino.  La  primera  consecuencia  de este atentado ha  sido la propagación de un miedo que ha impregnado las miradas de los franceses, y para aquellos escépticos  los últimos hechos violentos en Paris  terminaron  por someterlos completamente.  Y después de la controversia con los portahelicópteros de clase Mistral,   a Francia ya no se la ve como antes ni tampoco a Europa.
En la Guerra de Siria, el derribo del caza ruso por parte de Turquía, le puso por el momento  un “estate quieto” al oso ruso luego de su destacado regreso  como potencia militar global, cosa que no ocurría  desde la desintegración de la URSS.
En nuestro continente después de la crisis inmobiliaria del 2008 la recuperación económica de los EEUU coincidentemente ha ido de la mano con el declive de las economías latinoamericanas, ese efímero periodo en donde este maltratado hemisferio daba destellos de un sorprendente e inusual crecimiento conjunto que hasta hacía acariciar una exigua  ilusión de un cercano desarrollo,  ha finalizado abruptamente con el estancamiento y el caos brasileño, en el cadalso está Dilma Rouseff  y Lula junto con un gigante que sigue pesándole los pies de barro.
Quizás la mayor de todas las decepciones del 2015 ha sido Argentina, la otra “potencia” latina que parecía vivir un periodo de autonomía sin parangón en su reciente historia. Es que es cierto del poder que guardan los medios de comunicación en los países sudamericanos pero con sus propios intereses,  casi siempre alejados de las necesidades de  un país que busca desarrollar y destacar en el hemisferio.
También el llenar los estadios y dejar las bibliotecas vacías siempre ha traído nefastas  consecuencias a la sociedad rioplatense, y el daño es más terrible cuando algún personaje de ese mundo se lanza a la política, esto lleva al país a la mayor incertidumbre.
Mauricio Macri, ha sido el peor autogol que se ha hecho el pueblo argentino,  desde   Menem no ha existido  mejor agente  de ese  apocalipsis que arrastra inequidad y podredumbre.  Las  primeras acciones del ex dirigente de futbol  nos confirman  en esto,  cuando apenas asume  el cargo de presidente las medidas tomadas han  estado marcados  por la desintegración latinoamericana y con el correr de los meses, seguro, se irá endureciendo la reducción de los derechos individuales de la población. Todos aquellos logros sociales se irán desactivando haciendo posible la “mexicanización” de la Argentina.
En perusalem la agenda la puso la patética mutación de un  respetuoso equilibrio entre hombre y mujer para dar lugar a un humillante matriarcado insolente y  frívolo.
He visto parejas y parejas, unas más infames y repulsivas que otras, pero la que se ha formado entre Alan García y Lourdes Flores es ya casi de un libreto de “Risas y Salsa”. El ex trovador de los balconazos e improvisado participante del “yo soy”  ochentero “Trampolín a la Fama” se ha aburguesado demasiado al punto de quitarle a sus rezagos políticos aquella motivación, cayendo como otros improvisados  en la burda copia de un plan de gobierno, para después sin reaccionar por el ego sobredimensionado y casi desequilibrado, en un concubinato necrofílico.
Desde esta comarca mistiana se nota que la influencia limeña es cada vez más fuerte con esto de la mexicanización de la sociedad y la política peruana, y se nota sobre todo cuando una enorme camada  de indeseables buscan integrar aquellas listas congresales de las distintas agrupaciones políticas. Como lo decía un medio local,  resaltan los “casi fijos”: analfabetos repugnantes, tan malignos como el mismo demonio, un cáncer dentro de sus proles que  terminaran de podrir también el parlamento.
Es tanta la regurgitación de mis tripas al ver todos  estos subhumanos que mil veces votaría en estas elecciones no por algunos de ellos sino por un conocido podenco llamado “scooby”  por los universitarios, fiel chucho que los acompañó en tantas jornadas de protestas que se sucedieron en este año por las calles de Arequipa.

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