jueves, 12 de noviembre de 2015

We all together y la puta canción

1989 fue  un año inolvidable. Los grandes cambios que ocurrieron  en el mundo.  Gorbachov y su perestroika que liquidaron a la Unión Soviética.  La caída del muro de Berlín. La transición democrática chilena. Y aquí,  Mario Vargas Llosa, como ahora, defendiendo la plata y sus banqueros  y  prometiéndole al Perú esa prosperidad mapocha  que luego Fujimori con su propio estilo corrupto y entreguista sentaría las bases para que este neoliberalismo infeste el país por más de dos décadas.  El autor de “El pez en el agua”  en plena campaña electoral  amenazaba con llevar a la cárcel  a toda la corte aprista, incluyendo a su ministro de  pesquería León alegría y al   titular de economía y hasta al mismísimo Alan García,  que ya no se atrevía a convocar público  para sus acostumbrados balconazos. 
Para alguien que terminaba  la secundaria, el porvenir lo veía  con cierta expectativa, cosa que ahora parece hasta cómico haber pensado así, porque al final entiendes que todo era producto de una natural ceguera propia de un cándido imberbe.
Era un país de mierda,  pero no te dabas cuenta de eso, porque eras joven y el resto te importaba un carajo, hasta una simple canción significa más que todo en ese perro mundo.  
La tuve grabada en un casete usado, y la puse a tocar millones de veces,  y la cantaba. No sabía ni mierda de inglés pero la cantaba,  la gritaba. Esa guitarra,  esos coros, una y otra vez. Era feliz, era suficiente y la tenía grabada en ese viejo casete negro.
La canción se llamaba carrio on til tomorrow  y era un cover popularizado por el grupo peruano We all together y que ese año 1989  lo reactualizaba Carlos Guerrero con  una nueva versión en solitario.
Carry on til tomorrow, there's no reason to look back, carry ooon carry ooon carry ooooon… Y luego venia  el solo de la guitarra eléctrica y en seguida carry on.  Una y otra vez la puse, la escuchaba a cada minuto, a cada hora, todos los días, todos esos meses, era 1989.
Fue tanto, que por un momento pensé  que era demasiado  y que ya era el momento de ponerle un alto a todo esto.
Un día,  escuchando la radio aproveché  para grabar sobre ella otra canción,  y así fue,  y  cuando estuve a punto de presionar el botón rojo, dudé y me detuve un momento ¿y si no la vuelvo a escuchar? ¿Cómo podría ocurrir eso?  Y la borre. Acabe con ella. Total,  si la puedo escuchar en la radio otro día, pensé. ¿Otro día?  ¿Otro día? Ya han pasado veintiséis años y no he vuelto a escuchar aquel tema  en su  versión de 1989 cuando Carlos Guerrero la interpretaba como solista.
De chiquillo cometí muchos errores  pero creo que este fue el peor de todos.  Qué idiota fui al creer que la volvería  a escuchar  en la radio, que de nuevo la grabaría, porque eso nunca ocurrió.
No lo puedo negar,  cada vez que me acuerdo,  la busco en la web, pregunto en las tiendas de discos, y no me dan razón sobre aquel tema interpretado por Carlos Guerrero en 1989, solo encuentro  aquella conocida versión setentera del grupo,  pero no esa,  la de 1989. Parece como si nunca hubiera existido, veo entrevistas de los protagonistas y ni siquiera la mencionan,  nadie sabe de ella.
No pierdo las esperanzas, sé que por ahí  alguien la posee, y  algún día, por ese espíritu solidario que aún conserva  la gente buena, seguro la compartirá  con el resto y la encontraré, y así acabará mi búsqueda; y la grabare o la bajaré, y de nuevo la escuchare y  de nuevo volveré a sentir esas ganas de vivir,  y la cantaré y la gritaré, creeré que no existe más que esta canción con su solo de guitarra y sus coros,  y  seré feliz,  se los juro que seré feliz,  como lo fui ese inolvidable año de 1989.