sábado, 20 de junio de 2015

Ollanta Humala y la mejor obra de teatro

A menos de un año de la finalización del gobierno de Ollanta Humala, creo que está todo dicho.
Aparentemente con lo dicho y hecho por el tándem Ollanta Humala y Nadine Heredia, su objetivo nunca fue lo que al comienzo pregonaban o sea ese discurso antisistema y nacionalista, porque todo fue premeditado y bien planificado, desde su levantamiento en Locumba hasta ese discurso izquierdista muy bien aprendido y vociferado en cuanto mitin y aparición televisada realizaban.
Es que en estos tiempos los potentados tienen que astutamente cavilar unos años antes un sin número de acontecimientos para asegurarse sus grandes intereses.  
Ollanta Humala nunca tuvo una hoja de ruta, porque jamás fue el candidato antisistema. Desde un principio fue formado para servir, pero no a los intereses del pueblo sino de los grandes grupos económicos. Y esto ya se tramó desde su aparición mediática en la escena política con su sonado levantamiento en Locumba, un acto premeditado y difundido por los medios solo porque era una completa farsa, con el único fin de ponerlo en la escena política nacional como el temerario líder que se levantaba contra un régimen tirano y  así más tarde atraer a todas aquellos simpatizantes del cambio del rumbo económico en el Perú.
El escandaloso discurso  antisistema de Ollanta Humala nunca fue real y fue propalado por los grandes medios de comunicación maridados con el gran capital solo porque sabían que detrás de bambalinas todo era un acto histriónico. Así, de esta forma  no habría ninguna duda dentro de la opinión pública de que el cónyuge de Nadine Heredia era el legítimo seguidor del cambio económico y de lo que el mismo llamaba como una “economía social de mercado”. En cada mitin y en cada aparición pública  siguió ese mismo libreto: velasquista, antisistema, izquierdista y chavista, cuando en la vida real solo seguía ese papel para timar a un importante sector de la población que buscaba un gobierno con algo de sensibilidad social.
Todo este engaño no terminaba ahí, porque para asegurar su triunfo en segunda vuelta tenían que unirse a él más personajes, estos harían el papel de garantes que encaminarían al supuesto candidato antisistema por el cauce de la democracia y el crecimiento económico. Una jugada muy bien planificada desde su aparición en locumba y todos los hechos que se sucedieron desde aquellos años.
Para los grandes grupos económicos democracia significa poner a sus candidatos predilectos, aquellos que no amenacen sus enormes intereses. Pero para los que creemos en la verdadera democracia sabemos que este sistema también es el derecho que tiene el pueblo de elegir otras opciones de manera libre y limpia, así estas sean distintas a los que detentan el poder y el dinero.