jueves, 8 de octubre de 2015

Alan García contra el agente naranja

Qué tal hedor. Por esas circunstancias  que solo te puede poner  este destino cruel  originado  por los mismos  de siempre,  corderos que deben ser de  los más ruines e  ignorantes,  esa terquedad de rumiante y su acostumbrada cerrilidad son justamente  los principales causantes de que estemos  al borde  del abismo.
Es que una buena parte de la elite ágrafa y medieval  no se acomoda con la civilización democrática,  y el pueblo por su condición primaria  extraña de vez en cuando el trato vertical y la bota en el trasero.
Sería bueno saber  que su terca ceguera y analfabetismo los llevaría directo  al  fondo del desfiladero, pero eso nunca ocurriría,  porque lo irónico de toda esta historia es que sus acostumbradas torpezas arrastrarán no solamente a ellos sino  también al resto del  país: tirios y troyanos, inocentes y malhechores.
Hoy la venenosa decadencia fujimorista otra vez nos amenaza  con su desempolvado cinismo.  Hoy los vientos  fascistas y de ultraderecha  dispersan este agente naranja extremadamente tóxico por todo el territorio nacional, sus compuestos son demasiado conocidos: la carnicería y el robo.
Marta Chávez y lo más regurguitante del pasado hoy se levantan soberbios agitando sus mortales ponzoñas, porque ahora lideran las encuestas. La memoria es débil dentro de los cerriles porque ya se olvidaron de que estos caínes durante una década embadurnaron  a los peruanos con el excremento de la corrupción y la prostitución del estado.
No se trata de darle la oportunidad a la heredera del ratero y asesino, no se trata de ignorar  la real transmisión del gen asesino y de la cleptomanía, no se trata de ser buen cristiano y de perdonar los pecados de tu padre, no es solo eso. Se trata de limpiar la memoria de un país que intenta mejorar y  regenerarse, no de regresar al pasado,  y el fujimorismo es ese ayer sucio que los pueblos más dignos e inteligentes  han sabido ocultar. 
Como es lógico después de verse liderar las encuestas la primogénita del ex tirano ahora se muestra tolerante y más de centro,  pero no logra esconder a un marido con su parentela impresentable  y todo ese ejercito de sanguijuelas  y  pendejos que van engrosando sus filas por todo el territorio nacional.
Pero no está todo escrito, los píos corderos si algo les caracteriza es que  eligen a su presidente las últimas horas antes del día de las elecciones generales, esto dará tiempo para que pueda aparecer aquella opción que nos libre a los peruanos de este agente naranja.
Viendo las alternativas que se presentan, el único que puede hacer frente a esta toxica y corrosiva  amenaza naranja es  Alan García.
Nunca hemos sido devotos de este santo, y ustedes lo pueden asegurar;  pero ante estas circunstancias cae como anillo al dedo para librarnos, si se quiere, de estas amenazas.
Los apristas son una cagada y Alan Garcia  es su mejor representante, pero si algo hay que resaltar de él  es que es un demócrata, le habrán acusado de ladrón de esquina,  pero este típico sátrapa sudaca es en este momento aquella opción que podría ser un gran obstáculo a las aspiraciones anaranjadas.
Alan García debe ser el político más destacado en  la reciente historia  de nuestro país, conoce el terreno y al ganado,  y no lo vemos derrotado por esta nube toxica naranja. Una  amenaza que por más que lo intento no podría dormir tranquilo inhalando estas emisiones antidemocráticas  desde palacio de gobierno.  

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