jueves, 7 de mayo de 2015

El Perú y la Segunda Guerra Mundial

Una de las nefastas medidas de la siniestra dictadura de  Alberto Fujimori fue reducir las horas de enseñanza en las asignaturas de Ciencias Sociales, principalmente de Historia dentro del Currículo peruano (espíritu nocivo que continúan manteniendo los limitados burócratas del Ministerio de Educación), por lo cual, han condenado a millones al permanente desconocimiento de aquellos hechos que marcaron el pasado de su país como del resto del mundo y a continuar también  con esa torpe costumbre de tropezar con las mismas piedras.
A propósito de sucesos históricos gravitantes, este 8 de mayo, en un contexto internacional muy agitado, el mundo recuerda un año más de la derrota de la Alemania nazi  en el transcurso  de la Segunda Guerra Mundial. Una contienda global que se caracterizó por ser la más mortífera de las que han ocurrido en la historia de la humanidad.
Bien lo expresó William Howard Russell: “La verdad es la primera víctima de una guerra”. Pensando justamente en estas palabras, con el tiempo entendí que había mucho más por descubrir e indagar acerca de estos acontecimientos.
Los peruanos (me refiero a mi generación), desde pequeños, por medio de lo que te enseñaron en el colegio o habías leído o visto, nos habíamos creado una idea acerca de lo que significó la Segunda Guerra Mundial. Y si algo es notorio, es que la gran mayoría creíamos que hazañas como el desembarco de Normandía y otras que se sucedieron en el frente occidental europeo eran las más trascendentales de aquella conflagración mundial. Siempre vimos a los Estados Unidos como el principal actor en ese conflicto, si bien es cierto que su participación económica fue decisiva para la derrota de Hitler, los años y la lectura me han demostrado que el 80% de todo lo  acontecido en esa guerra se dio en el frente oriental europeo, en realidad la Segunda Guerra Mundial en Europa fue un enfrentamiento entre la Alemania nazi y la Unión soviética. Es sorprendente el desembarco de Normandía, pero,  no se compara con lo que significó para el mundo Stalingrado o  Kursk.
Siendo objetivos, la ex U.R.S.S. y el sacrificio del pueblo ruso, jugaron un rol muy destacado, quizás el más significativo, para que hoy la humanidad  celebre su victoria sobre el fascismo. 

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