miércoles, 4 de marzo de 2015

Los aristócratas bárbaros

Como ya se ha hecho común en estos tiempos de fundamentalismo neoliberal e inequidad. Según los medios de información, el mayor orgullo que debemos tener la mayoría de peruanos (alrededor de 30 millones de almas) es sacar pecho, no porque tenemos la mejor educación, las mejores autopistas, la mejor salud o las más extensas redes de ferrocarriles, sino que  tenemos dentro de nosotros a seis connacionales como los más ricos del planeta, según la irónica  revista Forbes.
Ni la caída del petróleo y ni la inestabilidad monetaria han logrado siquiera hacerles perder un centavo en sus enormes fortunas, y claro, cómo no va ser, si aquí, en perusalem, las reglas de juego está para que ellos siempre ganen.
Al final, como decía mi abuela, que les haga provecho.
Pero, lo que me motiva para escribir esta nota es el grado cultural de estos denominados: los más ricos del Perú. Qué harán en su tiempo libre. Serán asiduos lectores, deportistas, amantes de la naturaleza o habrán sucumbido a una decadente vida de vicios y trastornos.
¿Qué hacen estos personajes con sus enormes fortunas ahora que se han hecho públicas, si sabemos que la vida que les resta no les alcanzará para gastarlo?
Y ya lo expresó alguna vez Mario Vargas llosa y otros escritores sobre la incultura y el mal gusto que ostentan este grupúsculo que conforman la élite nacional y que dicho sea de paso, sobran los dedos de mis manos para contarlos.
Leo sobre aquellos Rockefeller y tantos otros millonarios de otras latitudes que construían impresionantes bibliotecas y centros culturales para sus ciudadanos  y los comparo con estos peruanos que salen en esta lista de Forbes y me pregunto si en los últimos años han destacado alguno de ellos como mecenas o donantes de bibliotecas o siquiera de algún parque  para  alguna de las ciudades peruanas.
Nada de eso, solo son depredadores nada más. Infames y egoístas, que colaboran mucho para que este mundo sea cada vez peor.
Y honestamente solo despiertan indignación para cualquiera que se siente integrante de una especie tan social como es la raza humana.
Más bien, creo, que los medios deberían guardarlos en el anonimato, por respeto al resto,  como lo hacen los más ranqueados pillos de este callejón.

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