lunes, 12 de enero de 2015

Mariana Ramírez del Villar, "Esto es guerra" y su guerra étnica

El Perú es un país muy diverso, en todos los sentidos, desde los climas, biomas,  culturas y  sobre todo etnias. Y esto cualquiera se daría cuenta, solo con salir y caminar por sus ciudades. Hasta dentro de una familia peruana muchas veces se logra ver estas diferencias de colores y matices.
El mundo también es diverso:somos 7,000 mil millones de seres humanos con cientos de idiomas, culturas y pueblos.
Dentro de una convivencia democrática sana, debe existir el respeto y la tolerancia a esta diversidad que es una característica primordial, sobre todo de  nuestra sociedad, pero esto no ocurre así.
Uno de los grandes males de nuestro país es la ignorancia, la incultura, y esto produce al que lo padece enormes prejuicios, supersticiones y estereotipos. Muchos de estos ciudadanos que sufren esta especie de enfermedad endémica cuentan con cierto auditorio sobre todo en países como el nuestro, tercermundistas.
En un mundo, en este momento, conmovido por los acontecimientos en Francia, provocados por la intolerancia y los extremismos, los peruanos debemos entender lo dañino que significa difundir, imágenes e ideas etnocentristas y aquellos fundamentalismos como los de tipo racial.
La denominada televisión basura peruana hace buen tiempo tiene como uno de sus programas emblemáticos a “Esto es guerra”. Y nos preguntamos: ¿Quiénes son los creadores de semejante bodrio?
Pues, una de sus productoras es la señora Mariana Ramírez del Villar. Con propios méritos –digamos malas artes- ha salido a la palestra, mostrando su fundamentalismo, aferrada  a un odio visceral en contra de lo multirracial y diverso: Este radicalismo lo justifica con “fórmulas exitosas”, escéptica del daño que hace al resto difundiendo el racismo por las pantallas. Sorprende, siendo hija de un nacido en Arequipa, tierra orgullosa de su mestizaje.   
Es que es cierto, existe  un grupúsculo, bárbaro e ignorante que maneja la televisión peruana, que le importa un huevo de pato el resto, pero,  nadie puede detenerlos –ni siquiera las buenas intenciones de algunos ni las leyes-, son gente mala, que por el afán de lucro difunden con ventilador los prejuicios raciales para que el peruano involucione en caos. Y todo este atropello ya está dando sus frutos, cuando unas madres y sus hijos –así de idiotas como para seguir ese programa- se indignaron el otro día,  ante el maltrato y desencadenaron esa violencia, una violencia que siempre aparece con el racismo y la discriminación.
La señora Mariana Ramírez del Villar en su programa “Esto es guerra” ha volcado una especie de guerra étnica de superioridad racial en contra de la mayoría de peruanos, se aprovecha de ese telespectador vulnerable y les da lo que quieren, haciendo el triste papel de proveedor de adictos. Ella y su equipo, no sé a saciado con ese libreto decadente que descarría a la juventud peruana con su  racismo, porque, ahora, amenaza a los más jóvenes  con su “Esto es guerra teens”.
La adolescencia es una edad crítica en el desarrollo del ser humano, en este periodo este joven homosapiens busca modelos de conductas, que al encontrarlos, mal o bueno, influenciaran en su pensamiento y acciones, y lo llevaran por el resto de sus vidas. 
Los adolescentes como menores de edad deberían  ser protegidos por el estado, pero, parece que ahora serán presa fácil de las malas intenciones de estos grupos intolerantes.
En el mundo el racismo y los fundamentalismos siempre han provocado violencia y nuestro país no es ajeno a ello. Lo más terrible, es que existen peruanos que lo difunden impunemente.
Una sociedad peruana pacífica será más tolerante y respetuosa con su diversidad, y personas como la señora Mariana Ramírez del Villar no colaboran con esta intención de poner un granito de arena para construir esa paz en nuestro país. Una forma sería  mostrando una televisión peruana real, sana, con sus verdaderos y variopintos rostros.  
La madre de “Esto es Guerra”, la señora Mariana Ramírez del Villar, debería dejar el conformismo  de las formulas supuestamente ganadoras y atreverse a ser pionera en algo. Una forma sería, enseñando  al peruano que forma parte de un país diverso y multicultural, y esto, siempre formará parte de nuestras principales riquezas. 

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