miércoles, 20 de agosto de 2014

Eva Ayllón y la soberbia inferioridad

Caminar por cualquier ciudad peruana es una experiencia excepcional, te encuentras con una enorme variedad de rostros, algunos alegres otros no tanto, pero, eso sí, la gran mayoría te permitiría una palmada en la nuca sin siquiera hacerte algún reclamo. Por esas calles también marchan distintas parejas de enamorados, hombres y mujeres (o también del otro equipo), juntos abrazados o tomados de la mano, blancos con blancas, cholos con cholas, mestizos con mestizas, chinos con chinas, negros con blancas, cholos con negras, blancas con negros, mestizos con blancas, etc; en fin, una enorme variedad de cruces van juntos armoniosamente mostrándonos sus distintas combinaciones. Pero hay algo que nunca vas a encontrar: una pareja conformada por dos personas afroperuanas. Yo, particularmente, no he visto ninguna. Pareciera que se habrían puesto de acuerdo para no andar juntos. Seguro que la respuesta a esta y otras interrogantes nos lo dará la conocida interprete afroperuana Eva Ayllon.
Hace algunos años, Jaime Bayly, tenía como invitada a Eva Ayllón, en ese programa de televisión y una pregunta efectuada por el afligido periodista, provocaría en la cantante criolla una respuesta que nos revelaría sutilmente muchos aspectos interesantes.
 El ex niño terrible preguntó a Eva: ¿Por qué los hombres con los que había tenido sus hijos, eran todos blancos? ¬Un corto silencio enmudeció el estudio, para que luego de unos segundos la afroperuana respondiera: “Para mejorar la raza, pues Jaime”.
“Para mejorar la raza”, fue la respuesta que utilizó la conocida intérprete. Una frase que muchos lo han repetido y lo repiten coloquialmente en este país. Pareciera intrascendente, pero bromeando describe, desgraciadamente, un enorme y clandestino complejo de inferioridad.
Esta expresión, aparentemente inocente es una terrible costumbre que como el peor toxico, todo este tiempo, les ha ido corroyendo la dignidad, porque expresa crudamente, de cómo algunos peruanos se resignan a creerse descendientes de una supuesta raza inferior y para que no duela tanto lo digieren con mofa.
Ese “para mejorar la raza” no es más que la respuesta del achicado, del que acepta un supuesto origen dañado, un ADN degenerado, imperfecto y subhumano. Ahí está seguro la respuesta de cómo tantos al sentirse inmundos se han habituado a desenvolverse entre tanta corrupción y decadencia.
Ese “para mejorar la raza” en esta época es una completa cojudez, sabiendo que para ser feliz o el peor de los miserables, el color de la piel nunca será requisito indispensable. Algunos pendejos, hace buenos siglos, a la ascendencia de Eva Ayllón como a muchos otros, les hicieron creer que el tener la piel más oscura significaba ser primitivos, feos y pobres, y muchos se la creyeron, y hoy, a pesar que han dejado la pobreza material, siguen arrastrando la miseria moral, aquella que no te saca de esa postergación al que uno mismo se ha recluido, haciéndoles cargar esa pesada cruz de inferioridad que será siempre un importante obstáculo para que esta sociedad se libere de los prejuicios y la discriminación.
Eva Ayllón, con su respuesta nos dio valiosas enseñanzas de cómo están formados muchos y el por qué los afro descendientes con ese tipo de pensamiento lentamente en este país se van extinguiendo.

viernes, 15 de agosto de 2014

¡Montonero arequipeño … Carajo!




La bandera de Arequipa estaba a punto de ser izada y el protocolo exigía  tener los brazos en firmes, pero, pudo más nuestro temperamento, la  idea de patria que tenemos  desde pequeños. La mano al pecho, como debió ser siempre, y con el respeto al resto,  al unísono entonamos nuestro himno.
Usted se preguntará: ¿Qué se siente ser arequipeño? Tal vez,  estas conocidas estrofas mistianas  les resuma  la respuesta.

Montonero arequipeño,
Ahora que acabó la guerra,
Guarda tu viejo uniforme,
Galonado con heridas.

Montonero arequipeño,
Has luchado en cien combates,
Pero es preciso que ahora,
Retornes a tu morena,

Ay,  así,  me gusta cholito,
Cholololo picantero,
Dale,  dale,  dale un besito,
A tu encantadora prenda, 
Y brinda con arrogancia,
Por tu preciosa morena.

Recio cholo arequipeño,
Orgulloso como el misti,
Bonachón cuan tu campiña,
Querendón como ninguno.

Montonero arequipeño,
Has luchado en cien combates,
Y brinda con arrogancia,
Por tu preciosa morena…

¡VIVA AREQUIPA CARAJO!