sábado, 22 de marzo de 2014

Gastón Acurio Jaramillo y su asqueroso estofado

La imagen de esa mano levantada del finadito arquitecto  -se los juro-  intento olvidar, porque  solo me trae los amargos recuerdos  de los dos  periodos que gobernó el país. Terribles momentos. En el primero,  se negó a  implementar la reforma agraria  y la  pendejada del Acta de Talara y la página 11  provocaron el golpe de estado de Velazco de 1968; en su segunda parte,  la crisis económica y los coches bomba pusieron  las melodías más dramáticas  para un pueblo que desesperado por la hambruna,  el desempleo y la inflación  encontraron consuelo  en las cantatas de Alan García. Y su apoyo a la sanguinaria dictadura argentina y  su torpe lucha antiterrorista  que en la búsqueda de  senderistas se llevó de encuentro niños y mujeres quechua hablantes  junto con ocho  periodistas en Uchuraccay,  le pusieron la cerradura exacta  para  nunca querer,  siquiera,  mencionarlo.
Intento olvidar esa mala época, pero es imposible,  porque todavía existen  pelmazos engreídos que con sus desatinos  me  los arranca dolorosamente como el peor muelero  de donde los tenía  relegados.
Cuando Gastón Acurio nos recuerda  a los peruanos  el “adelante”,  quizás crea  que nos está endulzando con su mejor  almíbar; pero, no se da cuenta  qué para muchos se ve más como un gesto arrogante y burlón,  como si nos batiera  en el rostro una pesada masa,  cuando su adorado líder nos tenía igual de  calatos que los desplumados  pollos  en esos puestos de mercado que visita frecuentemente en sus programas de televisión. No le culpo, porque,  seguramente,  esa interjección belaundista le evocará  aquellos imborrables años caramelizados de  glotonería y fortuna.
El  reconocido chef Gastón Acurio,   no solamente  se rodea de una oprobiosa guarnición  de ignorantes de los milenarios ingredientes andinos  que utilizan –como un tal chef apellidado Grau- , demostrando en el fondo su limitada  visión del país,  si no,  que,  además,  pone en una  sucia  batería   un  “adelante”  que mezclado  con los insumos anteriores  hacen de su estofado  un  brebaje intragable,  sobre todo, cuando deja flotando  en su caldo los huesos y pellejos de los desastrosos gobiernos belaundistas.  
Cómo no lo va extrañar,  si su “adelante”  le evoca  la niñez ,  cuando disfrutaba de las comodidades  que le daba ser el hijo de uno de los más cercanos colaboradores del -en ese entonces - presidente Fernando Belaunde Terry;  mientras tanto,  la mayoría de peruanos  sufríamos la carestía   provocada  por los malos manejos económicos que hacía su recordado mentor.  
Gastón Acurio, fue uno de los pocos  privilegiados  en  ese gobierno belaundista  que pasaba por las narices de los peruanos  una suculenta  y larga  tripa de cerdo embutida  de  hambre, ineficiencia y  corrupción , que no acabaría  hasta desencadenar  la debacle del alanismo  y la dictadura  fujimorista,   y  que irónicamente  con su “adelante”  tiene  la mala leche de recordármelo,  y que,  yo creo,  que  otra  persona  de buen corazón,  con  algo de lucidez  y  -como no-  con una generosa  porción de modestia  se lo guardaría bien adentro por el respeto a las víctimas que a duras penas sobrevivimos.
Gastón Acurio se parece mucho a keiko Fujimori sobre todo cuando sabemos que ambos tuvieron la suerte de formarse  en costosos  centros de estudios en el  extranjero  porque  sus padres pudieron costear esas exorbitantes pensiones gracias a las fortunas que amasaron  ejerciendo  importantes cargos  en sus respectivos gobiernos, uno como senador gobiernista y el otro como dictador.

Después de enumerar esta lista de ingredientes, le pedimos humildemente  que su “adelante” -por respeto-  lo encierre  en su cocina en siete llaves,  ya que el  Perú va  por  otro camino,  porque,  no queremos volver a probar ese amargo menú del vetusto caudillismo belaundista,  argollero  e hipócrita,  la crema y nata de los políticos tradicionales  y que en tus manos  hongueadas  de conservadurismo  haría  del proyecto de  un delicioso  platillo  el  peor  y nauseabundo mejunje  preparado  en esa impresentable  cacerola  acciopopulista de los años ochenta.   

1 comentario:

Anónimo dijo...

Quien te conoce papá?