domingo, 28 de abril de 2013

¿Por qué el Perú nunca será un país desarrollado?

Una pregunta que parecería pesimista,  si vemos,  los datos estadísticos de este efímero crecimiento económico que a diario nos muestran los  medios y que ha servido de caballito de batalla de los diferentes  gobiernos desde Fujimori hasta Humala y que  ha hecho de nuestro país el ejemplo y tema de conversación en los diferentes foros que organizan los distintos  organismos financieros internacionales. 
¿Por qué nunca el Perú será un país desarrollado?
Sencillo.
Primero: nunca un país ha alcanzado altos índices de desarrollo limitándose solo a obtener sus recursos de la  explotación y venta de sus materias primas. Hoy el Perú solo vende al exterior materias primas (cobre, oro, zinc,  gas natural, etc.) y por lo que vemos, lo hará  por buenas décadas más.
Segundo: la industria peruana se encuentra en una situación incipiente -hasta diría que no existe-  y no es de ahora. El proyecto de una industrialización real del país  aún no se ha dado. Sectores en los que se podría  iniciar y hasta ser competitivos en el mundo como la metalúrgica,  aún ningún gobierno ha fortalecido esta actividad.
Tercero: Salvo por su geografía llana y sus excelentes vías de comunicación, el centralismo francés ha sido a través de su historia  eficiente. El Perú nunca tendrá altos índices de desarrollo mientras se siga manteniendo el centralismo limeño en un territorio tan extenso (más del doble del territorio galo) y accidentado. Es estúpido seguir hacinando  a la tercera parte de la población dentro del área metropolitana de Lima y a más del 60 % de la población total del país establecida en una de las regiones más áridas del mundo. Si esto sigue así,  nuestro desarrollo será siempre un imposible.
Cuarto: la educación que se imparte en el país dentro de su desorden y mediocridad es incoherente con las necesidades que se tiene. No forma un ciudadano racional, creativo, autónomo y competitivo. Todo lo contrario, por su contenido religioso y abstracto crea un ciudadano  místico, supersticioso y con muchos temores para investigar y crear. Esta educación además no hace al futuro ciudadano identificarse con su nación  y su verdadera identidad  nacional,  reflejándose esto en su poco sentido de pertenencia y en general en la baja autoestima de la mayoría de la población. Esta educación sin objetivos, etnocentrista (blancos) y fundamentalista católica es incoherente con la realidad del mundo que va a la vanguardia, porque no desarrolla la tolerancia a la diversidad y estas  taras siempre impedirán el desarrollo del país y de cualquier otro. Los estados  más racistas y religiosos son a la vez los más atrasados. 
Quinto: los valores humanos generalizados en la población de un  país son muy importantes para alcanzar altos índices de desarrollo. Una característica del peruano es su poco apego al respeto por el cumplimiento de cualquier tipo de norma y ley. Desde aquel habitante del más exclusivo lugar hasta el más humilde guardan estas conductas. Grave lastre si se quiere alcanzar altos índices de desarrollo. 
Sexto: Desde hace 5000 años las civilizaciones que se han desarrollado en nuestro territorio han sido estados autócratas,  ni el Tahuantinsuyo ni el periodo colonial cambiaron esta situación y en la etapa republicana, más lo han conformado  gobiernos dictatoriales. Entonces, la formación de valores democráticos en la población es muy necesaria para poder alcanzar altos índices de desarrollo.
Bueno, entonces,  está claro. Estos  efímeros periodos  de bonanza y crecimiento económico han ocurrido otras veces  por intervalos en nuestra historia ( la época del guano del siglo XIX, las décadas de los cincuenta y sesenta del siglo pasado y los años de crecimiento que estamos viviendo desde el régimen de Toledo).  El desarrollo en nuestro país será siempre lejano mientras no se salven estos graves escollos y se realicen los cambios a los problemas que hemos enumerado. Es muy difícil, es casi utópico, si vemos, el estado en el que se encuentra la mayoría de nuestra  población y sobre todo las personas que en este momento tienen el poder de decisión en sus manos.     




miércoles, 17 de abril de 2013

Juan Manuel Guillen Benavides y el perfil del camarada repugnante

La Recoleta es un pintoresco barrio del casco antiguo de la ciudad de Arequipa: la arquitectura, sus callejuelas estrechas y adoquinadas,  y ese cielo tan azul,  le dan al lugar   un  aire realmente apacible y agradable. Contrariamente, también en ese  sector de la ciudad se erige  la  Gerencia Regional de Educación de Arequipa. Siempre, se la ha conocido  como el centro de todo lo sucio y corrupto,  pero, en los últimos tiempos, se ha convertido en una verdadera  madriguera y  refugio temporal de un tipo de persona  que por la forma de desenvolverse -según nos cuentan-  representa el perfil que mayoritariamente poseen  los que  rodean al actual presidente de la región. Son personajes que con sus abyectas maneras en estos momentos ensucian con la mediocridad de la ineficiencia comunista la formación de miles de niños y adolescentes arequipeños.
Al frente,  había un viejo, algo aburrido  y  con gestos del más rancio burócrata, pero, con ojos honestos e impotentes de no contar con  el poder de decisión de antes. A su costado,  había  un  sillón vacío. En la mesa  contigua,  estaba el hombre sin rostro, pusilánime con un enorme terror al mundo que se protegía con su único escudo: una pequeña laptop. A su izquierda,  parecía su gemelo: el mismo traje y los mismos gestos, pero igual de simple, y más preocupado por lo que marcaba el reloj en ese momento. Al fondo  de ese aburrido pelotón del ocio y la ineficiencia  teníamos a una señora con el típico rostro y  las actitudes de la más torpe y desmemoriada de las tramitadoras.
Aquel asiento vacío pertenecía a la directora de aquella orquesta mediocre en esa vieja oficina de Gestión Pedagógica. -Según cuentan-  se  hacía llamar: “Camarada Gina” e ingresó arrogante, intentando con gritos  hilvanar algunas silabas coherentemente.                 -Seguro-  el desenvolverse en la vida como una afanosa agitadora de plazuela no le dio el tiempo necesario como para ilustrarse un poco con un buen libro y dejar el estado de limitada ágrafa que ahora exhibía con sus alaridos  y  todo ese  vocabulario ordinario, como emulando al más  tirano dictador norcoreano, despreciando  a  cualquiera que le pusieran al frente; atrás quedaron sus días,  cuando cabizbaja, deambulaba como fiel ramona y se alimentaba con lo poco que le daba el pulular por los  oscuros y polvorientos  rincones de aquel Centro Federado, porque hoy,  ingresaba soberbia y alborotada, deslizándose escandalosa como el más mortal áspid, segura del poder que le daba  ser  los ojos y oídos del presidente de la región.  Cada uno de ellos en esa oficina reveló con sus inseguridades  y perífrasis la baja condición intelectual en el que se desenvolvían.
Esos “Camaradas” no eran unos simples burócratas más, porque, muchos de ellos forman parte del círculo más cercano  del actual presidente de la región Arequipa. Este abyecto y limitado grupo, si en algo se parecen, es que  reúnen todos,  ese  exigente perfil que ha puesto a su gente de confianza Juan Manuel Guillen Benavides.   Es ese perfil del subdesarrollo, es el perfil de la ineficiencia y el atraso. Hoy, los que dirigen las diferentes gerencias que conforma el gobierno regional de Arequipa cumplen con el mismo riguroso perfil.  Cuanta sucia miseria intelectual hoy organiza y gestiona la educación de los estudiantes en la región Arequipa. Solo es la asquerosa miseria de la ignorancia y la mediocridad, y directos responsables de que la educación arequipeña y la peruana se encuentren en el sótano de América Latina.
La educación en el Perú –y esto no es nada nuevo- se encuentra en un nivel paupérrimo y el que se imparte en la región Arequipa no escapa a esta realidad. Una de las causas para que se presente este grave problema es que las personas encargadas de la gestión pedagógica están en un nivel  intelectual tan mediocre que se trasluce en el tipo de trabajo que ejecutan.
En esa foto de la sección social del diario “El pueblo”, lo veíamos al presidente regional de Arequipa, Juan Manuel Guillén Benavides, muy desmejorado, lánguido y mortecino; como si la enfermedad  que padece lo estaría consumiendo cada día más. Pero, el melanoma que soporta no se compara al cáncer que el mismo y su perversidad están propagado por toda la región. Ese cáncer maligno, lo denuncian los medios locales: son las asquerosas miserias de la corrupción la ineficiencia el nepotismo y el despilfarro. Es ese vil egoísmo que lo obliga a que le llegue al tuétano cualquier obra que beneficie a su población. Es quizás esa egolatría y perfidia por un triste final que  le hace mandar  al resto a la mierda, haciendo innecesario e intrascendente cualquier obra que verdaderamente sirva a su comunidad. En su lugar, se deleita  colocando en los cargos  importantes a los más idiotas e incapaces, ventilando  a los cuatro puntos cardinales del valle de Arequipa esas  asquerosas  miserias con el perfil de sus más repugnantes camaradas.