domingo, 22 de septiembre de 2013

Congresista Hugo Carrillo Cavero y los ignorantes de mierda

Para esos hijos de puta de derecha o de izquierda, no hay atentado más grave y doloroso que enfrentarlos con su parte indígena.  Ni el maoísmo de Abimael Guzmán ni el extremismo religioso de Juan Luis Cipriani son tan  agresivos para estos testarudos tercermundistas envueltos en la más exagerada ignorancia y los prejuicios raciales que  pedirles que interioricen e intenten comprender algo de la cultura andina que es sinónimo del país que estos idiotas habitan, primero conociendo sus idiomas nativos como el quechua o el aymara, pero no como un desprejuiciado turista,  sino como un estúpido y desmemoriado  ser humano que ha olvidado que sus abuelos y ancestros que se asentaron en esta Lima,  vinieron de algún lugar de los andes a partir de la segunda mitad de siglo XX y que siente un terrible escalofrío en todo el cuerpo y sus piernas tiemblan y siente desvanecerse de solo pensar que parte de su ADN tiene contenido amerindio.
Solo bastó el proyecto de ley propuesto por el congresista Hugo Carrillo que busca establecer el quechua y el aymara como lenguas obligatorias en las universidades públicas y privadas de todo el país, para que eclosionaran las voces opositoras, que nacen desde un  recóndito enfermo y traumatizado de complejos de inferioridad y que exteriorizan con esa  innata aversión  a todo lo andino.
Es que estas gentes me causan repulsión porque son los culpables para que  nuestra sociedad  no avance ni evolucione. Ocupan distintos cargos,  pero son en estas ocasiones que se hacen presentes estos aburridos burócratas. Ociosos cuando se trata de limpiar a nuestro país del pensamiento subdesarrollado. Egoístas que no les interesan la autoestima colectiva ni el sentido de pertenencia. Vulgares ágrafos y ministras de pacotilla que deforman desde una óptica limitada y prejuiciosa.
La enseñanza de los idiomas primigenios no hay discusión en Irlanda, España o México pero aquí en este país manejado por una minoría de salvajes prejuiciosos se oponen con total descaro. Todos provenientes de la capital más acomplejada, fea y cobarde de Sudamérica. Cobardes opositores como una agitadora Hippie de nombre Sigrid Bazán que seguramente se asume izquierdista pero en el fondo es una  caprichosa y contradictoria niñita de clase media y que tiene el importante cargo de presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica de Lima. Otra que se opone es la ex ministra Gloria Helfer, burócrata estéril  que no hizo nada por la educación de su país claro que quizás por el hecho de poseer un apellido nórdico cree que es motivo que le impide conocer idiomas andinos.
Y otro académico timorato de la realidad que lo circunda es el conocido  Leon Trahtemberg ya que cree que por solo saber matemática y comprensión lectora los futuros ciudadanos serán solidarios y  respetarán  y cumplirán  las normas  y las leyes de su sociedad, limitado  concepto que desconoce totalmente por qué el neoyorkino y londinense  respeta la luz roja. Ni que decir de la oposición de los que habitan las redes sociales en su gran mayoría analfabetos funcionales que se preguntaban por qué deberían  aprender una lengua que quizás nunca utilizarían. Da ganas de gritarles a estos necios ¡Para formarte un sentido de pertenencia y en el futuro tus degenerados hijos  no fracturen  una piedra inca con una grúa mientras estén  filmando un puto comercial, idiota!

Y el tristemente célebre congresista Yohny Lescano que sigue llevando sobre su espalda desde niño ese pesado complejo de ser un hijo de Puno.
Pero, la verdad es que si nuestra sociedad tendría los logros de Noruega y Suecia el quechua y el aymara no solo seria enseñado en las universidades peruanas si no también seria obligatoria en todas sus escuelas. Esa es nuestra realidad, una distinta totalmente, desgraciadamente muy distinta. 

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