viernes, 28 de junio de 2013

¿Por qué la selección peruana de fútbol no clasifica a un mundial?

La participación de nuestra selección de futbol  en lo que queda de estas eliminatorias se ha convertido en la crónica de una eliminación anunciada. Son las falsas esperanzas para un enfermo terminal, puesto que hace varias fechas ya estaban descartados.                                    
Pero,  ¿Por qué una selección peruana no puede clasificar  a un mundial de futbol  desde España 82’?   La respuesta  es algo amplia, por los diferentes aspectos que se toca.        
Las  causas por las que nuestras distintas selecciones de futbol no clasifican  a los  mundiales, van desde razones históricas  y el aspecto organizacional, tocan también la parte humana del jugador y la conducta de los dirigentes desencadenando una crisis en todo el sistema del balompié peruano.  Obviamente,  esto nunca lo dirá  la prensa deportiva local, porque en su gran mayoría, defienden sus jornales y los intereses de los auspiciadores.        
Esta eliminación es causa directa de esa crisis  que  no es de ahora, sino, que su origen      –quizás- se remonta desde la misma época en que el primer inglés lo trajo en  su equipaje y lo desembarcó en el Callao  a finales de siglo XIX.         
Ya a comienzos del siglo XX,  la popularidad de la práctica de este deporte motivó la creación  en 1922 de la Federación Peruana de Futbol.                                           
Mientras que en el nacimiento de otras ligas en el mundo, sus fundadores iban instituyendo ciertos valores en sus federaciones, aquí ocurrió todo lo contrario, porque  sus autores  le infundieron un carácter pernicioso, incluyendo en sus estatutos esa conocida pusilanimidad del pendejo, ese que no busca el desarrollo y la prosperidad de la institución si no que en su lugar hace primar el egoísmo y los intereses personales. Ese espíritu idiota, egoísta y perdedor se fue institucionalizando con los años,  logrando que  este deporte naciera y creciera desorganizado, inmanejable,  por  las enormes dosis de informalidad,   improvisación y desorden que le fueron engendrando. Y así lo fueron manteniendo a través de las décadas. Mientras tanto,  sobre esa realidad, se fueron dando esporádicamente  buenas actuaciones de nuestro seleccionado (la buena generación de jugadores en la década de los años setenta  y las consecuentes  clasificaciones a los mundiales de México 70’, Argentina 78’ y España 82’) y que la prensa local – miserable y descerebrada-  se encargó de sobredimensionarlos,  recordándonos  permanentemente,  haciendo creer a la población de la existencia de un futbol nacional con perspectivas de desarrollo.                     
Esa prensa deportiva local,  durante aquellas celebraciones,  nunca se detuvo en esos  momentos de algarabía  para meditar acerca del porqué de estos resultados. Pero lo cierto era que la clasificación a esos mundiales y la buena posición de nuestro futbol en Sudamérica durante aquella época, no fue el fruto de un trabajo planificado de su dirigencia o la consecuencia de una liga local muy bien organizada y con clubes acostumbrados a disputar las finales de los distintos torneos internacionales. Si no que  estos triunfos se debieron básicamente al azar y a la aparición de una generación de destacados  jugadores.                           
Transcurrida la década de los setentas y la clasificación al mundial de España 82’,  la mediocridad del balompié peruano se fue agudizando,  y  a esto se va ir sumando,  la enorme corrupción que iría infectando a sus dirigentes.             
En los años noventa, mientras el futbol de Colombia, Chile y posteriormente Ecuador destacaban  internacionalmente clasificando a mundiales y levantando sus clubes la copa libertadores, el futbol peruano,  llegaba al fondo de la tabla de CONMEBOL.  Esta crisis institucional y  dirigencial  que  en épocas pasadas había sido opacado por los triunfos de sus selecciones, ahora, salían a flote como en el retrete recién usado.                                                
En esta  etapa de nuestro futbol,  los millonarios ingresos producto por la venta de las transmisiones televisivas harán de sus dirigentes personajes poderosos e inamovibles en sus cargos, ahí destacaran por el cochambre las dinastías de los Delfino  y los Burga.                      
Es durante esta época en donde el futbol peruano llega al subsuelo, ayudado sobre todo por estos dirigentes y  por un sector de la prensa lameculos  (Fleishman,  Núñez, y tantos otros)   
Esa escasa moral y ética de la década fujimorista fue imitado también por los grupos que dirigieron y dirigen actualmente el fútbol peruano. Estos personajes corrompidos hasta el tuétano, para proteger y mantener sus intereses económicos siguen conservando este estado decadente del balompié local, porque hacer alguna mejora significaría -para ellos- dejar de percibir sus lucrativos ingresos.                           Esta es la realidad del futbol nacional. Por estas razones nuestras selecciones no clasifican a los mundiales.   
¿Si se podría cambiar? Claro que sí. La solución sería la intervención del estado mediante el Instituto Peruano del Deporte. Como principal ente de control debería realizar los cambios necesarios que den solución a esta caótica situación. Creemos que se debería para esto, previamente, formar una comisión reorganizadora que modifique completamente los estatutos y la organización total del futbol Peruano. Por los  escasos  peruanos conocedores sobre el tema se debería de contratar expertos internacionales (europeos) para que asesoren en la nueva organización. Esta reingeniería debe ser total. Claro que la FIFA amenazaría con la desafiliación a cualquier intento de intervención, pero qué más da, si por lo hecho, hace buen tiempo estamos desafiliados, porque en ningún torneo internacional de equipos ni de selecciones la camiseta peruana destaca ni pasa la primera ronda. 


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