miércoles, 4 de julio de 2012

Enrique Peña Nieto, México de perdedores y faranduleros

Si hay un país que nunca elegiría como destino, ese seria México. Ahora usted dirá ¿Por qué? ¿Cuál ha sido el motivo de tal decisión? Sencillo. Al margen de su insoportable acento es porque se parece mucho al nuestro, sobre todo en lo más desagradable y abyecto, pero, claro, estas boñigas en ese país se multiplican por cuatro o quizás por diez.
Cincuenta millones de pobres, cincuenta millones de anónimos personajes que no aparecen en las imágenes de televisa, pero son justamente estos marginales los principales actores que han hecho de esa cadena de televisión una de las más importantes de habla hispana, no por ser un importante centro de noticias, sino  por ser los creadores de toda esa mediocridad expuesta con sus producciones. Solo basta con observar unos minutos su emblemáticos “chavo del ocho” y sus promocionados culebrones para darnos cuenta de lo exageradamente poco inteligentes, destructivos y deformadores que son y, además, causantes de que se continúe mantenimiento dentro de su sociedad todas esas taras y prejuicios que los hacen girar siempre en ese círculo vicioso del atraso y el subdesarrollo. Estas producciones son tan mediocres que cuando una mente inteligente o algo cuerda se atreve a observarlas, lo mínimo que hace al instante es acabar con esa tortura que subestima su raciocinio, claro, que,  estas series son un rotundo éxito en países caracterizados por estar plagados de ignorantes y subdesarrollados como Turquía, América latina o Italia, o el público hispano de los Estados Unidos.
Son justamente esos medios de comunicación los que todos los días ayudan al estado mexicano en hacer creer a esos cincuenta millones de descendientes de Tisoc que merecen ser pobres e iletrados, porque así seguirán consumiendo esas asquerosas telenovelas sus chavos del ochos sus maquiladoras y su sociedad tomada por el narcotráfico y toda esa clase política enormemente corrompida, corolario de toda esa violencia y salvajada.
México tiene al mejor representante de los que dirigen esa gran reserva, se llama Carlos Slim Helu, el hombre más rico del mundo. Pero, este señor tiene la peculiaridad de que no tendría el poderío que ahora detenta, si este, lo hubiera intentado obtener en un país mucho más ordenado y justo. Pero claro en el México de hoy en día donde campea las mafias, los cárteles, las argollas, los compadrazgos; en ese México, la creatividad y la competitividad de los “Bill Gates” no tienen lugar, más bien, todas aquellas mañas que los latinoamericanos conocemos muy bien. El mayor encomendero y esclavista lo dudamos que siquiera se hubiera hecho notar en los Estados Unidos o Australia. Eso definitivamente lo dudamos mucho.
Iturbide, López de Santa Ana y su clase dirigente, toda esa sarta de perdedores en el siglo XIX entregaron la mitad de su territorio a los Estados Unidos y dieron forma a este estado perdedor que no ha cambiado nada desde esas fechas, a pesar de sus conocidas revueltas de 1910 y que injustamente le siguen llamando “revolución” a lo que en realidad fueron unas revueltas dirigidas por cabecillas ignorantes hasta el tuétano y que no produjeron ningún cambio trascendental en esa sociedad podrida y degradada.
Esas clases dirigentes torpes e iletradas, supersticiosas y religiosas hasta el tuétano, desquitan sus enormes complejos de inferioridad frente a su eficiente vecino del norte, maltratando y ahuyentando a su pueblo, sin saber que estas injusticias han sido una de las principales causas de su subdesarrollo y mediocridad.
Ese México embriagado de tanto narcotráfico y de la porquería de los medios de comunicación que los embelesa y victimiza, hoy elige como presidente al representante de los que por décadas les había venido pateando el culo, eligen al que destruye pirámides indígenas, eligen al que manda a matar vendedores de flores, optan por el fanático y seguidor de aquellas triviales telenovelas y esos innombrables cantantes adolescentes.
Algún político mexicano dijo alguna vez: “Pobre de México, tan lejos de dios y tan cerca de los Estados Unidos”. Yo digo que pensaran los estadounidenses al tener de vecinos a toda esa tira de narcos salvajes, esa élite papista y conservadora, esos chavos del ocho y sus marías mercedes. Cómo se sentirán al tener semejantes vecinos acechando sus fronteras.