Eran comienzos de los noventa y el “chinito”, tenía hasta
el tuétano enamorada a esta conocida hembrita llamada Perú, que cuando se
entrega de verdad, no duda en regalarle –aplicando
términos taurinos- la oreja y hasta el
rabo a ese suertudo galán. Y asi es, lo
que ocurrió en esos años. Los millones de peruanos que ahora lo señalan con el
dedo, ayer lo vitoreaban y apoyaban en todo lo que hacía, desde lo de la Cantuta, Barrios Altos
y hasta los cuatro mil millones de
dólares que desaparecieron durante su régimen, dando origen a mi clamor.
Liberen a Fujimori, porque ya le
quitaron el honor de ser el primer ex mandatario en morir en prisión. Leguía se
le adelantó, después de regalarle más de cien mil kilómetros de territorios
ricos en petróleo a Colombia.
Liberen a Fujimori, porque reveló de qué estamos hechos los peruanos,
ruines y cobardes por antonomasia, y que todos tenemos un precio, desde un plato de lentejas hasta millones de dólares
envueltos en una sencilla bolsa de papel.
Liberen a Fujimori porque en ese conflicto
interno mató pocos “indios” a
comparación de los setenta mil que vieron enterrar Belaunde
y García.
Liberen a Fujimori porque demostró que
cualquiera puede llegar a ser presidente
en el Perú y cuando decimos cualquiera significa que puede ser un peruano que mostrará lo mejor de su formación, resumiéndolo siendo un gran infecto y el más vil de los embusteros.
Liberen a Fujimori porque desprecia la familia y en ella a la
esposa. Le llega de un momento a otro el dinero y el poder y cambia sus costumbres
junto a esa mujer acabada por los años, por una más joven y mejor dotada, al igual como lo hace el vecino de la esquina
cuando obtiene un mejor empleo con el boom de la construcción y de la minería.
Liberen a Fujimori porque se presentó en
esa entrevista con saco oscuro y medias blancas
y hablando un castellano motoso.
Es que, ¿No somos huachafos con las
corridas de toros, los grupos de cumbia y los ingleses de la victoria?
Liberen a Fujimori porque en su régimen desapareció
cuatro mil millones de dólares que es lo mismo que hubiera hecho cualquier peruano o en su gran mayoría, desde esa humilde mujer que manipula la balanza en el mercadillo
más pobre del arenal, hasta aquel
funcionario que recibe el fruto de la aceitada.
Liberen a Fujimori porque exhibió los estatutos de fundación de los partidos
políticos en el Perú, exponiéndolos como
simples grupetes familiares dirigidos por uno cobardes caudillos racistas, corruptos y autoritarios.
Liberen a Fujimori porque estabilizó la
economía convirtiendo al Perú en un estúpido exportador de materias primas y aplicado
importador de productos que debería de fabricar.
Liberen a Fujimori porque siguió
inyectando liquido a esta Lima macrocefálica
convirtiéndola en la urbe más
contaminada y desordenada de América Latina.
Liberen a Fujimori porque ya reparó sus
culpas, esas que mayormente poseemos todos, y es que el peruano, no ha cambiado mucho desde que los españoles huyeran
de estos territorios hace cerca de doscientos años.
Liberen a Fujimori porque de todo lo que
se le acusa, todos o en gran parte, somos en
cierta medida cómplices. Desde ese cándido pueblo que lo apoyó en las
elecciones de 1995 hasta esos empresarios, periodistas, clase política, Iglesia, etc. que lo respaldaron sabiendo de
lo que estaba haciendo.
Liberen a Fujimori porque somos como él,
unos mal nacidos hijos de puta, chuscos salvajes, ágrafos que nos agrada
convivir con el autoritarismo, despreciando ciegamente la civilización de los valores democráticos. Pero, queremos una oportunidad para cambiar,
educarnos mejor y mejorar.
Liberen a Fujimori porque estamos
cansados de rencores y odios entre peruanos y es necesario
estar unidos, ya que el enemigo estará siempre afuera conspirando contra nosotros.
Por estas razones liberen a Fujimori.
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