viernes, 3 de febrero de 2012

Francisco Morales Bermúdez y su espada de Damocles


Uno de los ex dictadores que se ha sabido escurrir de cualquier juicio o denuncia en contra de su pasado régimen, aquel que rigió nuestro país durante la segunda mitad de la década de los setenta,  ha sido el general Francisco Morales Bermúdez. Seguro que para un joven o adolescente peruano su nombre no le recordará nada. Pero sus cinco años de gobierno estuvieron marcados por denuncias de felonía y, constituyeron también un caldo de cultivo para problemas que años más tarde desencadenarían una crisis económica junto con la violencia y el dolor que nunca antes había sufrido el Perú en su historia republicana del Perú.
El empresariado y la clase política de aquella (época enormemente agradecidos), le firmaron una especie de amnistía a su agonizante régimen, ya que  les había restituido sus medios de comunicación y esa democracia perdida en 1968 con el golpe de estado de Juan Velazco Alvarado.
Basadre en sus memorias calificó a su gobierno de felón, deslizando la acusación a este personaje de haber estado detrás de la infidencia cometida con la cual se logró filtrar información a la inteligencia chilena sobre la existencia de la intención peruana de querer hacer uso de sus poderosos tanques T- 54 en contra de la en ese entonces disminuido ejercito mapocho, y esto,  como una forma de conmemorar los cien años de la Guerra del Pacífico de 1879.
El  régimen de Morales Bermúdez fue uno de los mas torpes de la historia peruviana  ya que  se  agudizó la crisis económica que el mismo germinó con su ineficiencia cuando fue ministro de economía  en la primera fase del experimento que había creado Mercado Jarrin y tuvo como rostro principal al ex compadre de aventuras golpistas Juan Velazco Alvarado.
El alienígena  senderista comenzó a crecer en el blando vientre del régimen de  Morales Bermudez (y él ni cuenta se dio)  desencadenando más tarde en los años ochentas y noventas esa desmedida violencia que los peruanos recordamos.
Las huelgas y los paros eran pan del día, por el  alza constante del costo de vida y su figura desacreditada ante la opinión pública solo tuvo un pequeño respiro, cuando sus guardaespaldas aprovechando la celebración del momento, vieron que se le podía dar una baño de popularidad levantándolo  en hombros para colarse en la fiesta que no fue invitado y así confundirlo con toda esa muchedumbre que enfervorizada celebraba en ese estadio nacional repleto la clasificación al mundial de fútbol. Quién diría que  Francisco Morales Bermudez  al celebrar la clasificación a Argentina 78 no solo sería esta la única relación que habría tenido el régimen de los carniceros de la dictadura rioplatense; y también, organizadores de dicho mundial de futbol, sino, que según la denuncia interpuesta el día de ayer por la justicia rioplatense llegarían inclusive a tener conexiones con el conocido PLAN CONDOR.
Nada le haría presagiar que la alegría sentida en esos momentos al verse en Argentina 78 se transformaría en la inquietud de conocer que la justicia de ese mismo país estaría exigiendo hoy su captura internacional. Serían -paradógicamente- las posibles relaciones con el Plan Cóndor y las dictaduras del cono sur sudamericano durante esos agitados años setenta acaso las causantes de que ahora se esté solicitando para ser juzgado no en su amnésico país sino en el extranjero, terminando así con esa tranquila y exenta jubilación que el aciago destino hasta ahora le había reservado.
Hoy la justicia argentina exige la presencia del ex tirano. Hoy la vida una vez más me demuestra que lo que sembramos cosechamos. Todos esos autócratas que alguna vez hicieron mucho daño a nuestros países latinoamericanos pareciera que serán juzgados permanentemente por la historia y algunos quizás saldaran sus deudas en prisión. Qué paradojas tiene reservado la providencia para aquellos que un día creyeron que sus delitos serian impunes por siempre.

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