lunes, 25 de julio de 2011

Carlos Álvarez y su humor de mierda

Hurgar dentro de su vida se complica por la coraza que ha impuesto a su alrededor, pocos son los periodistas que se han atrevido a mostrar algo de esa intimidad celosamente guardada bajo siete llaves por este hermético personaje de la televisión peruana.
Pero, a pesar de ello, hay actitudes que ha venido repitiendo reiteradamente, pasando generalmente desapercibido en ese público poco observador, que es el ataque denigrante e injurioso sobre algunos personajes, llegando en sus exageraciones a bordear cínicamente el racismo.
Cuando uno analiza estos ataques camuflados en simples caracterizaciones, relacionándolo con el contexto en el que se sitúa el hecho, Carlos Álvarez, deja rastros valiosos para que este sabueso tenga una idea de lo que este personaje siente y piensa.
Dos sucesos claros y concisos darán las pruebas necesarias para darle justificación a todas estas revelaciones, y ambos se dieron con ocasión de esta reciente Copa América.
Después, que los pechos de dos voluptuosas connacionales opacaran los resultados de la selección peruana en las primeras fechas, muchos, en esta sociedad huachafamente hipócrita, saltaron de sus asientos, criticando indignados sobre la provocadora actitud que tuvieron estas dos señoritas al mostrar orondas sus apetitosos pezones.
Entendibles esas reacciones, conociendo cómo piensa generalmente este rancho, pero fue la recreación que hizo en su programa sobre este hecho Carlos Álvarez, lo que pintaría de cuerpo entero a este cómico.
La escena se daba de la siguiente manera, de un lado estaba la chica guapa, la bonita con la camiseta argentina y más abajo de ella, estaban dos cómicos grotescamente disfrazados, dándole un carácter casi simiesco a la imitación de las dos vedettes peruanas que habían captado recientemente la atención de la prensa extranjera.
Cuál era el mensaje subliminal que le quería estrujar en el rostro a esa tele platea nacional Carlos Álvarez. Sencillo, que una extranjera rubia siempre será más hermosa que una chola peruana, así, ésta, tenga un culo y unas tetas de ensueño.
Para este cómico esas dos mujeres imitadas, eran casi simias comparadas con la “blanca” y “rubia” extranjera. Mientras los argentinos en su tierra las encontraban atractivas y las entrevistaban, Carlos Álvarez las mostraba totalmente repulsivas.
Ese no fue el único hecho, porque el conocido imitador tuvo otra actitud que nos hacia exiliarnos por amor propio de toda esta estupidez, porque no guardaba coherencia alguna con lo que estaba pasando en ese momento, porque, mientras en el otro lado estaba Paolo Guerrero coronándose goleador en Argentina, de este lado teníamos a Carlos Álvarez, no, alegrándose de que muchos niños veían por primera vez a un peruano figurar en un importante campeonato, no, él tristemente célebre imitador, no tenia mejor manera de mostrarnos de que porquería estaban hechos algunos peruanos, divirtiendo a ese público zoquete, arrojándoles toda esa basura envuelta en papel rosa, denigrando con mariconadas a un jugador peruano que con garra levantaba con sus cinco goles el hasta ayer decadente futbol peruano.
Este idiota cómico, no tenia mejor idea que terminar con esta fiesta de la forma más vil y cobarde, intentando con toda sus fuerzas hacerle quedar en ridículo a este jugador. La mala leche que le tiene a la persona de Paolo Guerrero, lo escudaba, escondiéndola en esa estúpida imitación. Pero que mierda de gente es ésta, que se burla de quien merece todo los elogios por lo hecho en la cancha. Que total falta de respeto se tiene el peruano así mismo.
Cuando hablo sobre esa degradación, son esta clase de atrasados, los que siempre me darán esa inacabable inspiración para seguir con este blog.
No creo que los cómicos chilenos, también, se hayan burlado de la misma manera, cuando el “matador” Salas, hacia sus golazos frente a Inglaterra o Zamorano se coronaba goleador en el Real Madrid.
Con estos desaciertos, del poco inteligente Carlos Álvarez nos muestra lo mejor de sus infiernos, su inquina más oscura y toda esa regurgitación que le producen los cholos, a los que su trastornado racismo le obliga cada cierto tiempo a ridiculizarlos con sus impunes imitaciones.
Al margen de las inclinaciones y las preferencias de algunos, yo creo que deberían estos cómicos ambulantes detenerse un momento a pensar con algo de lucidez sobre el mensaje que llevara al espectador, antes de despedir este tipo de imitaciones.
En realidad fueron varias las ocasiones, pero son estos dos hechos los que nos mostrarían como está formado el mundo interior de Carlos Álvarez.
Esa disimulada y angustiada forma de hablar y su inocultable incomodidad ante las preguntas de cualquier entrevistador que tiene al frente, muestran a alguien que definitivamente esconde algo oscuro y seguro que el día que se destape, formara parte de uno de esos tantos birrios escándalos que sacuden de vez en cuando esta abyecta farándula repleta de podredumbre que “enriquece” la peculiar televisión peruana.
Que personajes tan ignorantes y desatinados tiene esta televisión, que cuando realizan estas aparentemente inofensivas parodias solo muestran al telespectador lúcido toda su verdadera calidad humana.

miércoles, 13 de julio de 2011

Sergio Markarián y la sobrevivencia del armenio

El origen de su apellido representa la tozudez del pueblo armenio por sobrevivir  a todas esas persecuciones y genocidios sufridos en el transcurso  de su agitada historia. El más mortífero de todos estos pogromos fue el provocado por los turcos a comienzos del siglo XX, obligando a buena parte de su población civil a una diáspora por distintas partes del mundo.
Después de dispersarse por todos los rincones de planeta, uno de sus descendiente, hoy, se encuentra entre nosotros, pero, ahora este heredero de la perseverancia por existir de un  pueblo,  tiene una tarea muy difícil. La lucha esta vez no será por la vida, porque si fuera así dependería solo de él y sus fuerzas. Esta vez no sucederá así, porque su triunfo y exito dependerá de otros. Es por ello que el objetivo planeado por Markarián se vuelve casi  utópico al querer llevar a un mundial de futbol  a este  país y a sus más genuinos representantes, un grupo humano tan atípico como  la Selección Peruana de Futbol.
Encontramos dentro de ellos –salvo algunas excepciones- futbolistas con una moral y autoestima de subsuelo, como aquel, que ganando buenos euros -mejor dicho millones-,  ostenta un sentido de pertenencia menoscabado, claro reflejo del tipo de autoestima que posee, un amor  propio  vejado y reflejado en una vida personal marcada por la constante mendicidad ante la pálida superioridad y la convivencia con el puterio la marginalidad y el desorden. Muestra su falta de huevos no solo con esto, sino también cuando desprecia a su terruño como el más vil cobarde,  fingiendo una lesión para así no jugar ese partido decisivo.
Dentro de esta pequeña muestra aleatoria de la sociedad peruana encontramos también otros que detentan una disciplina que se acerca al más ranqueado delincuente, como si quisieran emular a todo lo mangante, ineficiente, infecto y fermentado, principales ingredientes que han hecho de este futbol peruano caracterizado por ser desorganizado, sin objetivos y con una normatividad que apunta siempre a la improvisación. Sus dirigentes, ni que decir, mantienen toda esta milonga porque les resulta muy provechosa.
La labor de este técnico de futbol se vuelve dificultosa cuando tienes este tipo de futbol y de “profesionales”. Juntarlos y formar un equipo ganador teniendo toda esta realidad, en definitiva será más complicado que lo hecho por el pueblo armenio para  sobrevivir.
Sabemos que por la herencia genética este entrenador no se dará por vencido, a pesar, de que a tientas se va dando cuenta que el material que va manejar es muy alejado de lo que él conoce y siente, porque Markarián, si llegó a clasificar al mundial a un equipo chico como el paraguayo fue porque aquellos estaban integrados por seres con otro tipo de autoestima y otro orgullo, distinto al que posee el peruano común.
Sin exagerar, una autoestima que te haga perseverar y ganar, un orgullo alejado de complejos y prejuicios, por ejemplo, que te haga hablar en guaraní, De ahí, es donde obtuvo el paraguayo, la fortaleza necesaria para luchar hasta el último aliento contra la Triple Alianza a mediados del siglo XIX.
Esa misma perseverancia encontró el maridaje perfecto con la sangre armenia de Markarián y todos vimos los resultados con la clasificación al mundial de futbol de la selección paraguaya.
Y te preguntaras ¿De qué puta te sirve, este concepto psicológico para el futbol?
Sencillo, porque en la cancha esgrime mucha importancia. Si la tribuna está en tu contra y te ensordece, gritándote insultos. Uno que posee una autoestima sana, no se “achica”, si no, todo lo contrario, extrae esas fuerzas necesarias, para callarles la boca haciendo un mejor trabajo; pero uno que no la posee, se pone nervioso y la inseguridad hace preso de él haciéndole cometer un autogol.