lunes, 12 de diciembre de 2011

Chabuca Granda, la serrana más famosa

Ustedes, ya se habrán dado cuenta que a esta bitácora algunas gentes no le tienen mucho aprecio. Sobre todo, cuando ocupados en la labor de hallar el remedio que acabe de una vez con todas esas deficiencias y limitaciones que entorpecen al peruano en su camino de ser un mejor ser humano. Se ven de pronto vulnerados al ser tocados en sus partes más sensibles, y expuestos, nos escriben sus insultos en uno que otro comentario.
Cuando mostramos todo esto, lo hacemos, no con el fin de ofender ni mucho menos. Solo nace en el afán o mejor dicho al querer intentar de algún modo y con argumentos sensatos y formativos que él aludido se dé cuenta de esa actitud errada y cambie. Porque esos errores, aparentemente inofensivos, generalizados y trasmitidos de generación en generación han hecho de ellos con el tiempo un pueblo con muchos problemas que hasta este momento y cada cierto tiempo eclosionan con alguna noticia que la prensa se encarga eficientemente de propagar.
El caso del que ahora nos vamos a ocupar tiene la particularidad de tratarse quizás del mayor icono de la música peruana, pero no por ello se escapa también de toda esa purulencia. Hoy nos referiremos a la recordada Chabuca Granda.
Hace algunos días tuve la oportunidad de leer su biografía y dentro de esta, me llamó mucho la atención de que había nacido en el departamento andino de Apurímac. Usted que me lee en el extranjero se preguntaría ¿Qué tiene esto de extraño? Pues nada, si uno lo mira desde esa óptica. Pero es muy distinto percibido con el olfato de este sabueso que después de leer y ver los videos e imágenes sobre la vida de Chabuca Granda, encontraríamos algo muy interesante. Percibí que a pesar de haber nacido Chabuca en medio de los Andes, esta región no había dejado en ella siquiera el menor rastro de influencia, tanto en su vida como en la música que hizo. Salvo su nacimiento, al icono de la música criolla peruana no se la relacionaba en nada con esa parte tan importante del Perú y de la que ella formó parte desde su nacimiento y con sus antepasados, los Andes.
El hecho de que en su vida no se la relacione con el ande seguro que no tendría nada de extraño sobre todo para cualquier forastero, pero, para los que conocemos a este gentío y sus vicios, sabemos que se deben a los mismos prejuicios y complejos que posee una gran parte de su población.
¿Cómo alguien que ha nacido en un lugar en donde lo andino es tan marcado, no le llega a influir en nada, haciendo esa parte de su vida casi censurado en su biografía?
Definitivamente detrás de todo esto, está la misma enfermedad mental del peruano, esa que le obliga muchas veces a tener esa irracional vergüenza hacia su origen andino. Prejuicios que también convivieron como linfoma maligno con las dotes artísticas de la conocida Chabuca Granda. Porque nacida en el corazón de la “sierra” (como lo denominan a los Andes en Lima) aprendió a sentirse torpemente avergonzada como muchos migrantes de ese mundo andino que hasta ahora ha dado al Perú los únicos motivos pare hacerse conocido y respetado en el mundo.
Los Andes y su cultura influyen mucho en aquellos pobladores nacidos en su suelo, tanto, que solo uno se libra de ello, cuando toma la decisión del desprecio hacia todo lo que lo representa. Es como aquel migrante martirizado por sus complejos, fruto del insulto y la burla y muerto en vida como enfermo terminal, elige el peor camino al negar sus ancestros, escondiendo la foto de la abuela en ese pueblito andino, en un cambio de apellido o la cirugía plástica para afinar ese rostro redondo o esa nariz ancha.
Eso o algo parecido ocurrieron con Chabuca Granda, porque pareciera que para ella los Andes nunca existieron. Obviamente no hace falta haber sido su más preferido confidente para saber que detrás de todo esto, estuvieron siempre presentes esos conocidos prejuicios contra el indio y lo andino.
Otra vez, volvemos al mismo punto. Un hombre que no se atreve a mirarse al espejo sin aceptarse, no es un ser humano sano y fuerte, porque nunca tendrá los huevos suficientes como para afrontar e intentar cambiar sus más graves problemas. Solo buscará siempre negar lo innegable, maquillando todas estas conductas que solo le han traído esa conocida vulnerabilidad y desorden.
Hace no más de setenta años el 80 % de peruanos vivían en los Andes y dentro de ellos si revolvemos un poco encontraríamos seguro a los orígenes de conocidos personajes que han soltado uno que otro exabrupto racista como Alan García Pérez.
Claro que los abuelos de estos personajes, cuando llegaron a Lima y después de abandonar los Andes, al igual que la Granda, olvidaron todo, inclusive esos orígenes. Grave error.
El querer ser un mejor ser humano no se limita a querer igualar los ingresos de los más ricos, si no en alejarse de ciertas taras que son verdaderos lastres si se quiere intentar formar una sociedad sana y no la que continuamos arrastrando, una que se mantiene congelada en el tiempo y que sin ser exagerado, ha sido uno de los principales motivos para que hayan existido tantos fracasos en nuestra historia.
Estos son los ídolos de barro que tienen mis compatriotas. No es su culpa. Como se habrán dado cuenta, en realidad, no saben lo que hacen.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Telefónica… ¡Que te vayas!

La otra mañana, me dio por cavilar, luego de ver al mismísimo presidente de la Telefónica de España intentando de algún modo manumitir a los peruanos prometiendo en esa conferencia de prensa mejoras al desmedrado servicio que brinda su empresa de telecomunicaciones.
La presencia del mandamás de la principal transnacional española asentada en este hemisferio, seguramente se debe a que está por culminar ciertas ventajas escritas en el contrato firmado con el Estado peruano durante la época de Fujimori.
En estos tiempos en que la crisis económica se a acentuado en tierras ibéricas, la producción de ese país se ha estancado y de esa menguada recaudación tributaria la única joya de la corona que hoy le significan buenos ingresos a la hacienda española ha sido la de su más famosa transnacional Telefónica, y que a comienzos de los años noventa era bienvenida por el fujimorismo anunciándolo con bombos y platillos como la más costosa de sus privatizaciones.
Sería interesante volver a ver el rostro del recluso ex presidente, imprecando alegre y optimista la eufórica privatización de una obsoleta ENTEL-PERÚ.
Si algo hay que reconocer de la infame trasnacional española es que fueron lo suficientemente astutos y ruines como para ganarles a otras empresas timoratas en establecerse por estas latitudes. Con ventajosos contratos firmados, Telefónica de España aprovechó la corrupción imperante en algunos gobernantes sudamericanos haciéndose como en el caso peruano del monopolio de las telecomunicaciones, asegurándose de esta manera grandes dividendos a costa de la imposición de un servicio limitado, abusivo, pendejo y sobre todo, con un descarado y grosero afán expoliador sobre la mayoría de la población peruana.
Ese régimen abyecto, fue el ideal para que los peruanos tengamos que tolerar desde esa época cotidianamente el odioso y opresivo monopolio, acarreando en nuestros conciudadanos esa angustia de ver que de muchas formas Telefónica, pisoteaba sus derechos de consumidor y usted seguramente compartirá conmigo este parecer porque de algún modo no existe peruano que no haya sido víctima del abuso y el maltrato de esta transnacional.
Los datos técnicos de los expertos lo confirman. El Perú, comparado con otros países en cuestión de telefonía fija, se encuentra muy por debajo, sin mencionar la enorme brecha informática creada por esta y que nos separa largamente con la de otras realidades, ya que por los costos del servicio de la Internet, han hecho de esa brecha un verdadero abismo insalvable para el maltratado consumidor local.
Todavía recuerdo aquel reportaje hecho por uno de esos acostumbrados periodista de ese programa dominical limeño, cuya palidez de la piel no se igualaba a la palidez dejada por ese limitado sentido de observación cuando en una visita a la ciudad china de Shanghái y después de recorrer la zona de los rascacielos, se le ocurrió la idea de mostrarnos sus barrios pobres. Cuando llegó a una casucha de madera, mi sorpresa fue grande al ver, no la amabilidad de esa humilde familia anfitriona, si no que cuando estos le mostraban la habitación de la mayor de sus hijas, observé que poseía una computadora conectada a internet.
Obviamente que para el despistado periodista este hecho pasó totalmente desapercibido como que también pasó desapercibido en el Perú la noticia de cómo aquel país escandinavo obligaba a las empresas de telecomunicaciones que operaban dentro de su territorio a ampliar el servicio de internet a toda su población.
Desde esta humilde tribuna abogamos porque la tropelía de este contrato acabe y con él, vuelva la dignidad (si es que algún día la tuvo) al consumidor peruano.
En el mundo existen numerosas empresas de telecomunicaciones y algunas son mucho más importantes y eficientes que la española, de eso estamos seguros, y creemos también que en las actuales condiciones no dudarían en invertir en nuestro país, gracias a su actual crecimiento económico.
El Perú ya no está en la misma situación de comienzos de los años noventa, ahora existe otro contexto económico. Ahora si se puede negociar otro tipo de contrato y con otra empresa de telecomunicaciones americana o europea.
Pero. Es que estoy siendo ingenuo. Porque todo esto no se soluciona con elegir lo mejor para las mayorías, no. Estoy seguro que le renovarán el contrato a la misma transnacional y quizás con mejores condiciones con las que ahora cuenta esa empresa. De eso no lo dudamos, porque algunos peruanos son así. Las formas y las conductas se heredan, solo cambian los rostros.
Estas grandes transnacionales saben cómo negociar con los comisionados enviados por estos gobiernos, son conocidos burócratas subdesarrollados que se sientan a firmar estos contratos, esmirriados de amor propio y que poseen un egoísmo y una ambición a prueba de balas, dignos del más miserable muerto de hambre.

sábado, 29 de octubre de 2011

Jessica Tapia y la noticia perfecta

No me interesa la nueva protesta ni mucho menos que algunas navajas furtivas de los deleznables opositores y gobiernistas reboten en este curtido rostro anatemizado. Ni siquiera cuantos cientos de víctimas han sumado el día anterior los numerosos e interminables accidentes de tránsito. Honestamente, me importa un huevo de pato que su ex compañero con ese peculiar careto de cabeza clava, muchas veces se haya mostrado poco imparcial defendiendo alguna que otra política abyecta o a esa comprobada empresa toxica. Me interesa en absoluto. Menos aun, ahora que todos están en contra de una ministra de la mujer gracias a los rezagos dejados por Alan García o que el novato Chehade se haya metido en camisa de once varas por un alambique azucarero. Esto, en serio, no me interesa.
Verla a ella, así y cruzada de piernas, es el mejor subterfugio matutino para esa atonía del encaminarse al sombrío trabajo diario. Panorama que te convierte sin querer en un descontrolado voyeur, deleitándote palmo a palmo como si subconscientemente no pretendieras desperdiciar ningún microsegundo de ese par de sublimes y sensacionales miembros inferiores. Adecuadas y finamente recubiertas por su siempre impactante lencería negra.
Jessica Tapia es uno de esos bellos y exactos ejemplares que corroboran con cada centímetro lo que escribimos. Porque cuando le toca tener la misión de entrevistar algún invitado, ella se sitúa en el mejor lugar que puede tener dentro de ese vericueto estudio de televisión. Es su indiscutible trono matinal. Esa férvida vitrina que nadie nos puede arrebatar. Su sitio justo es a la vanguardia del escritorio. Una vez ahí, cómodamente sentada, deja para aquellos que saben apreciar ese mensaje codificado, cargado con los mejores aromas emanados por aquellas frutas perfectamente maduras y desinhibidas; punto que logra traspasar la pantalla para que solo pueda ser percibido por el agudo olfato de algún antojadizo televidente.
Dentro de todos los numerosos matices que guarda el bello sexo, encontramos desde aquellas repelentes por su aspecto. Dos claros ejemplos de este infame grupo son las insufribles: Mónica Delta y Rosa María Palacios, señoras que al verlas -honestamente y con el respeto que se merecen- se convierten para este humilde servidor en verdaderos castradores químicos. Pero, también tenemos aquellas mozas que no necesitan estar desprovistas de sus habituales atuendos para despertarnos todo tipo de descontroles cuando hacemos el papel de cándido fisgón, puesto que por sus cuatro costados desprenden tal sensualidad que estimulan irreprimibles apetencias para quien se va deleitando visualmente con el poderío de sus partes inferiores.
Este país tan beato ha ido creando dentro de su sociedad mujeres tan frígidas y prohibidas para sentir placer que por las estadísticas que dan los expertos, encontrar a una que le agrade lo vetado y restringido y, que no “cobre” es realmente como buscar una aguja en un pajar.
Su cabello rubio coronando esos ojos rasgados y sobre todo el morbo que se ha tejido a su alrededor por esas inquietudes arrebozadas, aderezan antagónicos el singular exotismo erótico de su belleza como esos lascivos motivos que han hecho de las mujeres del sudeste asiático una de las más bellas del mundo.
Por estas justas razones, su magistral cruce de piernas es suficiente e inapelable para que disolutos la prefiramos algunas mañanas en nuestra pantalla de televisión. Ya que la sola confluencia de ese par de extremidades, a veces y tempranamente, nos ha provocado, irreprimibles apetitos para ejecutar un magistral clavado olímpico sobre su tórrido océano de oscuro nylon y después de muchos braceos, ir a zozobrar en esa travesía y como el más feliz de los náufragos a las orillas de esos arrecifes de fina seda negra. Finalizando el viaje y la escena en ese cabal motivo que ha hecho de ella una de las conductoras más sensuales que actualmente tiene la pantalla peruana.

viernes, 21 de octubre de 2011

La procesión del Señor de los Milagros. Morado agobio

Es hora punta y la dilatada ciudad se encuentra congestionada por el tráfico de toda esa chatarra circulando a diestra y siniestra por sus calles, además de estrechas, sembrados de cráteres de todos los tamaños. Herencia dejada por unas miopes e ignorantes autoridades que pensaron que este pueblito nunca iba a crecer y convertirse en este insalubre conjunto de guetos y arrabales en el que se ha convertido este muladar.
Pero hoy este infernal atolladero se ha prolongado más de lo normal. El motivo, una de esas conocidas procesiones que por este mes de octubre, aparecen de imprevisto y sin que nadie los haya invocado. Brotan con las mismas formas perversas de llamar la atención como lo haría cualquier otro extremista grupo de escandalosos manifestantes. Pero estos son peores, porque se exhiben inmisericordes con toda esa bulliciosa e insoportable música de cortejo fúnebre, acompañados por sus infaltables píos devotos que -a decir verdad- son pocos, pero son lo suficientemente alborotadores y se manejan con tal impunidad que logran detener el tránsito de cualquier principal arteria de esta ciudad y de paso decirnos arrogantemente: "oye pecador miserable escúchame y ora".
Qué interesa que profeses otras creencias o por último, ninguna. Por la puta que te parió, tienes que tragarte toda esa toxina de incienso y joderte los tímpanos con sus insensibles detonaciones de estos piromaniacos sociales, acompañando a unas de las más cojudas manifestaciones de idolatría en el mundo.
Los rostros de los personajes vestidos de morado que acompañan a estas conocidas manifestaciones, varían en gesto y en actitud. Los hay desde los que tienen el careto de un cachudo nerd oficinista hasta aquel viejecito queriendo parchar las perradas del pasado, buscando con persignaciones y alabanzas esa lotería de un cielo que él está seguro que cuando le vengan a tomar por saco, disfrutará de ese paraíso eterno.
Lo resaltante –también- en estas moradas procesiones, son la gran cantidad de personas representantes de la tercera edad, y los jóvenes –si los hay- son aquellos tímidos junto con los “pendejitos” aprovechando estos agrupamientos para ligar alguna que otra jovencita. Y también no faltan los cacos, mezclados entre los devotos, llegando a utilizar –inclusive- hasta los mismos atuendos morados. Estos, esperan sigilosamente el rezo cándido de su próxima víctima, para así, hacerse de la billetera o de cualquier otra cosa que el cándido soplapollas tenga de valor. Claro está, que el ladronzuelo no invocará al Cristo de Pachacamilla para que todo le salga bien, si no, se encomendará a su conocida Sarita Colonia, porque, hasta estos hijos de puta tienen sus propios santos.
Ahora que el demócrata expresidente, que algunas veces ha tenido las reacciones del más tirano de los genocidas de Darfur, nos ha nombrado a los peruanos por decreto supremo, obligados devotos del Cristo morado. Solo nos queda aceptar este martirio con la misma tozudez como cuando nos soplamos todo ese griterío y la indolencia de esos huelguistas que diariamente nos topamos por las calles.
Todavía nos quedan algunos días de este decimo mes del año y en lo que respecta a este martirio que se repite por todos los rincones de esta querida comarca, seguiremos viendo impotentes toda esta muestra de que vivimos en el lugar menos indicado, con un tipo de ser humano que –provocado quizás por su “educación” - nunca entenderá de racionalidad ni libre pensamiento.
A pesar, de la era del conocimiento y que además se ha logrado descifrar el mapa genético humano, así como, se ha creado la primera célula artificial y se ha descubierto, que los que gobiernan el Vaticano son tan buenos humanos y delicados seres como los son Alan García o George W. Bush. Toda esta gente continuarán empeñosos con sus tumultuosas procesiones moradas, esas salvajes y ensordecedoras detonaciones y sus cada vez, menos devotos, que con tan característica devoción y atuendo morado nos recuerdan a esos pueblos estancados en el tiempo y que se niegan a abandonar el deplorable estado en el que se encuentran.

lunes, 25 de julio de 2011

Carlos Álvarez y su humor de mierda

Hurgar dentro de su vida se complica por la coraza que ha impuesto a su alrededor, pocos son los periodistas que se han atrevido a mostrar algo de esa intimidad celosamente guardada bajo siete llaves por este hermético personaje de la televisión peruana.
Pero, a pesar de ello, hay actitudes que ha venido repitiendo reiteradamente, pasando generalmente desapercibido en ese público poco observador, que es el ataque denigrante e injurioso sobre algunos personajes, llegando en sus exageraciones a bordear cínicamente el racismo.
Cuando uno analiza estos ataques camuflados en simples caracterizaciones, relacionándolo con el contexto en el que se sitúa el hecho, Carlos Álvarez, deja rastros valiosos para que este sabueso tenga una idea de lo que este personaje siente y piensa.
Dos sucesos claros y concisos darán las pruebas necesarias para darle justificación a todas estas revelaciones, y ambos se dieron con ocasión de esta reciente Copa América.
Después, que los pechos de dos voluptuosas connacionales opacaran los resultados de la selección peruana en las primeras fechas, muchos, en esta sociedad huachafamente hipócrita, saltaron de sus asientos, criticando indignados sobre la provocadora actitud que tuvieron estas dos señoritas al mostrar orondas sus apetitosos pezones.
Entendibles esas reacciones, conociendo cómo piensa generalmente este rancho, pero fue la recreación que hizo en su programa sobre este hecho Carlos Álvarez, lo que pintaría de cuerpo entero a este cómico.
La escena se daba de la siguiente manera, de un lado estaba la chica guapa, la bonita con la camiseta argentina y más abajo de ella, estaban dos cómicos grotescamente disfrazados, dándole un carácter casi simiesco a la imitación de las dos vedettes peruanas que habían captado recientemente la atención de la prensa extranjera.
Cuál era el mensaje subliminal que le quería estrujar en el rostro a esa tele platea nacional Carlos Álvarez. Sencillo, que una extranjera rubia siempre será más hermosa que una chola peruana, así, ésta, tenga un culo y unas tetas de ensueño.
Para este cómico esas dos mujeres imitadas, eran casi simias comparadas con la “blanca” y “rubia” extranjera. Mientras los argentinos en su tierra las encontraban atractivas y las entrevistaban, Carlos Álvarez las mostraba totalmente repulsivas.
Ese no fue el único hecho, porque el conocido imitador tuvo otra actitud que nos hacia exiliarnos por amor propio de toda esta estupidez, porque no guardaba coherencia alguna con lo que estaba pasando en ese momento, porque, mientras en el otro lado estaba Paolo Guerrero coronándose goleador en Argentina, de este lado teníamos a Carlos Álvarez, no, alegrándose de que muchos niños veían por primera vez a un peruano figurar en un importante campeonato, no, él tristemente célebre imitador, no tenia mejor manera de mostrarnos de que porquería estaban hechos algunos peruanos, divirtiendo a ese público zoquete, arrojándoles toda esa basura envuelta en papel rosa, denigrando con mariconadas a un jugador peruano que con garra levantaba con sus cinco goles el hasta ayer decadente futbol peruano.
Este idiota cómico, no tenia mejor idea que terminar con esta fiesta de la forma más vil y cobarde, intentando con toda sus fuerzas hacerle quedar en ridículo a este jugador. La mala leche que le tiene a la persona de Paolo Guerrero, lo escudaba, escondiéndola en esa estúpida imitación. Pero que mierda de gente es ésta, que se burla de quien merece todo los elogios por lo hecho en la cancha. Que total falta de respeto se tiene el peruano así mismo.
Cuando hablo sobre esa degradación, son esta clase de atrasados, los que siempre me darán esa inacabable inspiración para seguir con este blog.
No creo que los cómicos chilenos, también, se hayan burlado de la misma manera, cuando el “matador” Salas, hacia sus golazos frente a Inglaterra o Zamorano se coronaba goleador en el Real Madrid.
Con estos desaciertos, del poco inteligente Carlos Álvarez nos muestra lo mejor de sus infiernos, su inquina más oscura y toda esa regurgitación que le producen los cholos, a los que su trastornado racismo le obliga cada cierto tiempo a ridiculizarlos con sus impunes imitaciones.
Al margen de las inclinaciones y las preferencias de algunos, yo creo que deberían estos cómicos ambulantes detenerse un momento a pensar con algo de lucidez sobre el mensaje que llevara al espectador, antes de despedir este tipo de imitaciones.
En realidad fueron varias las ocasiones, pero son estos dos hechos los que nos mostrarían como está formado el mundo interior de Carlos Álvarez.
Esa disimulada y angustiada forma de hablar y su inocultable incomodidad ante las preguntas de cualquier entrevistador que tiene al frente, muestran a alguien que definitivamente esconde algo oscuro y seguro que el día que se destape, formara parte de uno de esos tantos birrios escándalos que sacuden de vez en cuando esta abyecta farándula repleta de podredumbre que “enriquece” la peculiar televisión peruana.
Que personajes tan ignorantes y desatinados tiene esta televisión, que cuando realizan estas aparentemente inofensivas parodias solo muestran al telespectador lúcido toda su verdadera calidad humana.

miércoles, 13 de julio de 2011

Sergio Markarián y la sobrevivencia del armenio

El origen de su apellido representa la tozudez del pueblo armenio por sobrevivir  a todas esas persecuciones y genocidios sufridos en el transcurso  de su agitada historia. El más mortífero de todos estos pogromos fue el provocado por los turcos a comienzos del siglo XX, obligando a buena parte de su población civil a una diáspora por distintas partes del mundo.
Después de dispersarse por todos los rincones de planeta, uno de sus descendiente, hoy, se encuentra entre nosotros, pero, ahora este heredero de la perseverancia por existir de un  pueblo,  tiene una tarea muy difícil. La lucha esta vez no será por la vida, porque si fuera así dependería solo de él y sus fuerzas. Esta vez no sucederá así, porque su triunfo y exito dependerá de otros. Es por ello que el objetivo planeado por Markarián se vuelve casi  utópico al querer llevar a un mundial de futbol  a este  país y a sus más genuinos representantes, un grupo humano tan atípico como  la Selección Peruana de Futbol.
Encontramos dentro de ellos –salvo algunas excepciones- futbolistas con una moral y autoestima de subsuelo, como aquel, que ganando buenos euros -mejor dicho millones-,  ostenta un sentido de pertenencia menoscabado, claro reflejo del tipo de autoestima que posee, un amor  propio  vejado y reflejado en una vida personal marcada por la constante mendicidad ante la pálida superioridad y la convivencia con el puterio la marginalidad y el desorden. Muestra su falta de huevos no solo con esto, sino también cuando desprecia a su terruño como el más vil cobarde,  fingiendo una lesión para así no jugar ese partido decisivo.
Dentro de esta pequeña muestra aleatoria de la sociedad peruana encontramos también otros que detentan una disciplina que se acerca al más ranqueado delincuente, como si quisieran emular a todo lo mangante, ineficiente, infecto y fermentado, principales ingredientes que han hecho de este futbol peruano caracterizado por ser desorganizado, sin objetivos y con una normatividad que apunta siempre a la improvisación. Sus dirigentes, ni que decir, mantienen toda esta milonga porque les resulta muy provechosa.
La labor de este técnico de futbol se vuelve dificultosa cuando tienes este tipo de futbol y de “profesionales”. Juntarlos y formar un equipo ganador teniendo toda esta realidad, en definitiva será más complicado que lo hecho por el pueblo armenio para  sobrevivir.
Sabemos que por la herencia genética este entrenador no se dará por vencido, a pesar, de que a tientas se va dando cuenta que el material que va manejar es muy alejado de lo que él conoce y siente, porque Markarián, si llegó a clasificar al mundial a un equipo chico como el paraguayo fue porque aquellos estaban integrados por seres con otro tipo de autoestima y otro orgullo, distinto al que posee el peruano común.
Sin exagerar, una autoestima que te haga perseverar y ganar, un orgullo alejado de complejos y prejuicios, por ejemplo, que te haga hablar en guaraní, De ahí, es donde obtuvo el paraguayo, la fortaleza necesaria para luchar hasta el último aliento contra la Triple Alianza a mediados del siglo XIX.
Esa misma perseverancia encontró el maridaje perfecto con la sangre armenia de Markarián y todos vimos los resultados con la clasificación al mundial de futbol de la selección paraguaya.
Y te preguntaras ¿De qué puta te sirve, este concepto psicológico para el futbol?
Sencillo, porque en la cancha esgrime mucha importancia. Si la tribuna está en tu contra y te ensordece, gritándote insultos. Uno que posee una autoestima sana, no se “achica”, si no, todo lo contrario, extrae esas fuerzas necesarias, para callarles la boca haciendo un mejor trabajo; pero uno que no la posee, se pone nervioso y la inseguridad hace preso de él haciéndole cometer un autogol.

miércoles, 29 de junio de 2011

Rosa María Palacios, despedida al pelmazo fujimorista

Me sorprendió escuchar del periodista la cantidad de años que ha estado al frente del programa “Prensa libre”. Fueron siete los años que nos hemos tenido que soplar a esta señora y su estilo de conducción.
Apareció la desconocida conductora de repente en una pantalla plagada de bustos parlantes y abundante en periodistas sin pesadas cruces deontológicas y bajo el seño la marca de todos esos federicos salazares, pero, escaso muy escasos en huevos y temple.
Los vientos han cambiado y como siempre ocurre con ello, los canales de televisión se van acomodando de acuerdo al son de los que ahora se han turnado en la dirección de la orquesta.
Soy honesto no la voy a extrañar, como no extraño tampoco a los que tienen la oportunidad de tener pantallas y lo único que hacen es mostrarnos la debilidad y la cobardía de ciertos bustos que aumentan mi sorpresa cuando sé que son inteligentes y leídos, pero por razones que ellos mismos deben saberlo, se empecinan en sus devotos miedos y conceptos retraídos, inundando de conservadurismos la polvorienta televisión peruana.
Nunca fue imparcial, su defensa al fujimorismo nunca lo pudo ocultar, su apoyo a causas conservadoras también. Fueron pocas las veces que soporte un programa entero de “Prensa libre”. Espacio que si estuvo libre de algo fue de todas aquellas ideas vanguardistas y liberales, pero, a cambio inundaba la televisión de todo lo mohoso, aburrido y huchafamente pacato.
Fueron años también de impune muestra de cómo se hacía descarada apología fujimorista, pero como dice el dicho no hay mal que dure cien años y fue eso lo que al final dio termino con ese programa que en ostracismo solo podía competir con el aliento y las silabas que despedía esta conductora que desde la comodidad de este humilde servidor se la veía como una señora -recalco- pacata y conservadora al culo como aquellas personalidades de algunas mujeres que pierden su virginidad pasado los treinta con padres racista extremos que con gritos y rigidez católica de tipo talibán les inculcaron una religiosidad y conservadurismo que ni siquiera sus estudios en el extranjero pudieron extirpar; en realidad Rosa María Palacios fue el más espantoso pelmazo que ha tenido que sobrellevar este ciudadano.
Leía –y viene al caso- un libro sobre la sociedad peruana durante la segunda mitad del siglo XIX, y en ella descubría que seguimos con las mismas taras y conductas de esa época. Salvo lagunas computadoras y combis, el pensamiento de la mayoría sigue siendo el mismo, el gallinazo sigue en el mismo lugar y el vendedor ambulante también, como que también están los mismos personajes con escrúpulos hipócritas haciendo de líderes de opinión, si no veamos el diario El Comercio, muestra viviente de todo lo que decimos.
Necesitamos un cambio y este solo va surgir desde el momento que exista una buena parte de la población que deje su estado de ignorancia y se culturice, desde aquellos que viajan continuamente a Miami y son asiduos consumidores de whiskies -como lo afirma Vargas llosa-, como de aquellos nuevos profesionales que van engrosando la clase media peruana.
Leamos, ampliemos nuestros conocimientos, aventurémonos en la ciencia y en los procesos. Ese cambio del que hablamos, ocurrirá cuando en la mayoría de hogares y aulas de las escuelas peruanas encontremos siempre un buen diccionario y no como sucede ahora en los que escasean estos, pero en su lugar siempre están esas innecesarias biblias.

lunes, 27 de junio de 2011

Stephanie Cayo y Carlos Carlín, “La bella y el papanatas”

Verla aunque sea algunos minutos me inmovilizo por completo. Repentinamente había quedado paralizado, absorto. Mis pupilas se dilataron de tal forma y los parpados quedaron tan abiertos que parecían que ambos globos oculares en cualquier momento iban a salir disparados de sus cavidades como proyectiles, describiendo una trayectoria imparable para irse a estrellar en esa pantalla del televisor en un intento fallido de poder siquiera acariciar algo de la provocadora imagen de Stephanie Cayo.
Agitando el cabello ingresó al escenario, induciéndome inefables deseos que eclosionaron cuando alzando los brazos al ritmo de esa conocida melodía, nos regalaría piadosamente parte de su tersa cintura, cúspide de todo ese tormento provocador, poniéndonos casi al borde de la taquicardia.
Este tipo de diosas, con su figura y su gracia nos hacía creer que solo un país mágico como este podía parir este tipo de beldades.
Es que es realmente es muy hermosa, sus ojos inteligentes, vivos, y accesibles para aquel que ingeniosamente pudiera arrancarles alguna confidencia, iluminaban todo ese sombrío estudio de televisión, corrigiendo una noche lesionada por un grupo de bulliciosos barristas que hacían de público invitado, guiados por alguien que a pesar de sus vanos intentos, no traspasaba el cristal de esa caja boba.
Aquí es donde el sueño se dio por terminado de golpe, porque el idiota anfitrión con el más frio desinterés, casi a los niveles de un eunuco –como si tuviera al frente a una Abencia Mesa- sin el menor reparo, nos la quitó de la pantalla para ponernos en su lugar la viril imagen de Natalia Málaga.
A Stephanie, nunca más la volvería a ver esa noche, porque de pronto, este improvisado conductor nocturno había coronado su insufrible presencia en esta deplorable televisión, desechando la única oportunidad que teníamos los simples mortales de ver a esta lindura siquiera unos minutos más como respiro en esta televisión peruana plagada de magalis, reinas del medio día, aguas turbias, obesos presidentes, rubias al pomo, desabridas de todo tipo y edad, en fin, desperdiciando una de esas pocas ocasiones que teníamos para darle un sano disfrute a nuestra vista, pero, que gracias a Carlos Carlín con sus tartamudez y ese conocido dialogo estulto había desperdiciado la presencia de la chica más bella que ha dado la televisión local y que hoy tribulete y afligido hago pública mi protesta.
No entiendo que poder tendrá Carlos Carlín para seguir con ese bodrio de programa, pero, ¿Qué estoy hablando?, es como pedirle peras al olmo, sabiendo que los que producen esta viruta televisiva tienen la misma creatividad del más rápido quemador de CDs piratas del mercadillo más popular de La Victoria.
Carlos Carlín, después de lo que hiciste con la entrevista a Stephanie Cayo deberías de retirarte de la televisión, porque formas parte de todos esos fiascos que arrogantes anteriormente han intentado adueñarse de una noche que la escasa simpatía, el limitado floro y bagaje cultural desencadenaron en un completo fracaso, y ahí están para el recuerdo Raúl Romero por ejemplo y otros que ahora no me acuerdo.

miércoles, 20 de abril de 2011

Estúpidos limeños

Son casi diez millones de personas, viviendo entre los límites interpuestos por esas dunas y arenales.
A gran parte de sus gentes, generalmente los une escasas muestras de civilidad, orden y limpieza; además de estos rasgos, les distingue también el tener una visión sesgada del país en donde viven.
Muchas veces notamos -en algunos casos- que esta peculiar forma de ver al interior de su país se adereza con una enfermiza e inflada “superioridad”, no acreditada, como si lo puede tener el parisino o el neoyorquino sobre el resto de sus connacionales.
Aquí, esta supuesta superioridad es patológica e irracional, en realidad salvo por algún edificio alto, la verdad que el habitante de esta urbe, no tiene nada como para sentirse superior a algún otro del interior del país.
Esa -recalco- irracional forma de ver al interior de nuestro país, hace que se forme en él, una errada idea acerca de aquellas regiones, minimizándolas al punto de denominar a los Andes, que es una enorme región del subcontinente sudamericano, con la ínfima y simplona palabra “Sierra”.
Esta errada forma de ver el interior del país, les hace muchas veces tener una actitud de irrespeto a la enorme extensión y accidentada geografía que guardan estos territorios, permitiendo algunas veces que muchos estúpidos jovenzuelos creyéndose los más hábiles trotamundos, emulen quizás en esa mente colonizada a aquellos gringos que vieron en su adolescencia cargando esas extrañas, enormes y coloridas mochilas, deseando algún día ser como ellos.
Hoy los medios, haciendo una especie de respiro a la terrible borrasca electoral que precedían a estos acontecimientos, nos tienen pendiente de las noticias de dos clásicos ejemplos de lo que anteriormente habíamos descrito.
No hay forma más absurda de querer acabar con la inútil vida de dos jóvenes, que planeando solos una caminata desde el Cusco hasta las alturas de Arequipa, cruzando una extensión de territorio comparado a la de Suiza. Quizás estos cándidos andinistas, no lo sabían, pero de eso se trataba su tonta travesía.
Pero es que para los que no conocen esta accidentada ruta, resulta un verdadero suicidio, sobre todo si los que lo van a realizar, son unos novatos que han entendido de andinismo lo que pudieron aprender de alguna que otra revista.
Estos tímidos suicidas, quisieron seguramente salir de lo habitual y desechar ese trillado puente Villena en Miraflores o ese acantilado de la costa verde o las alturas de aquel gris centro cívico o quizás, también, se vieron obligados a aventurarse por esos accidentados territorios para no unirse a esos numerosos pobres que diariamente acaban con sus vidas ingiriendo algún barato mata ratas.
Yo también tuve veinte años y sé que es una edad difícil, pero que yo recuerde, siempre me importó mi seguridad, cosa que los jóvenes de ahora pareciera que lo han dejado a segundo plano.

lunes, 18 de abril de 2011

Resabio electoral y el asilo humanitario

En realidad que puedo decir acerca de los resultados de los comicios del pasado domingo 10 de abril.
Si todo esto es la secuela de una verdadera elección, limpia y transparente, observamos que todavía existen millones de peruanos que cuentan con un sentido crítico del nivel de un adolescente de 13 años, millones que se guían de acuerdo a lo que les dicta las emociones del momento, millones que de seguro también se deleitan con el programa “Al fondo hay sitio”, millones que antes de salir de casa o cuando pasan por un cementerio o una iglesia, supersticiosos del siglo XXI, timoratos y estólidamente se persignan. Son esos ágrafos, que cuando ya han alcanzado los suficientes ingresos como para adquirir el auto nuevo, huachafos ellos, nos muestran los complejos del ex pobre, al no detenerse ni siquiera un minuto en dejar de hablar sobre automóviles, modelos, marcas, precios, y van por las calles observando cual es el más caro, mordiéndose los labios del deseo por poseerlos o llenándose a la vez de frustración por verlos inalcanzables. Son de seguro también, aquellos que disfrutan al verlos y los tienen como modelos de conducta a Rosa María Palacios, Federico Salazar, Magaly Medina o Gisella Valcárcel, y sus hijos hacen -sin ponerse a pensar el porqué- la primera comunión, o si están a punto de casarse, hacen largas colas para alquilar la iglesia más cara y los invitados más presentables.
El peruano que tenemos criado con la mejor leche que puede dar la incultura y la barbarie, elige su candidato como elige un programa de televisión, según como les caiga, aquí no tiene nada que ver el raciocinio – si es que algún día lo ha poseído-.
Bolívar, Santa Cruz o Vargas Llosa victimas en su momento de toda esta insensatez o cualquier viajante foráneo estacionado en nuestras tierras como du Petit Thouars seguro que compartirían conmigo este parecer.
Al margen de prejuicios y estereotipos, estos millones de seres degradados y dignos habitantes para llevar el pasaporte de un sudanés, o de un Somalí, lo que hagan poniendo sus buenas o malas intenciones, traerán como consecuencia de su accionar solo el producto de una población sometida a los miedos y la irracionalidad de la religión, y a una educación rudimentaria, que les ha creado un sentido crítico de idiota, llevándonos a esta segunda vuelta que pareciera más bien creada por alguna mente enferma, perversa y malintencionada, dejándonos este prohibitivo menú con la única intención de atormentar mas a un elector que al ver este final lo ha llenado de una enorme incertidumbre o si no, de unas enormes ganas de mandar todo a la misma mierda.
Los obtusos de siempre apretaron mucho el cuello del pueblo y al final éste, que es el único que se carga con el muerto de este modelo mal aplicado, hace notar su descontento en las urnas eligiendo a Humala y Fujimori.
Si bien es cierto que ese analfabeto funcional no tenía mucho de donde escoger, un acomplejado acusado de drogadicto, burdelero y nepotista, otro con pinta de idiota, mudo y jorobado, alguno por ahí, pasado en años y que tiene la misma sensibilidad hacia los pobres que el más hábil corredor de bolsa de Wall Street, y también una candidata con desordenes alimenticios cuyo padre está en la cárcel, y finalizando esta tira de abyectos personajes tenemos a un ex militar acusado de ejecuciones clandestinas y hasta hace algunos meses adorador de Velazco y Chávez.
Pero que se podía esperar más, después de enumerar las características que tiene el poblador que habita estas tierras, es lo mejor que nos pueden ofrecer, sin lugar a dudas.
No sería descabellado pensar en buscar otras opciones para mis vástagos, sobre todo cuando se que esta encomienda nunca va cambiar y quizás en algún momento darán cuenta de ellos; pero creo que ya es tarde, ellos están en el colegio y ya han tenido contacto con los críos de todos estos píos corderos y cándidos bárbaros.
Menos mal que yo no voto y para mi suerte tengo dispensa, así que lo que salga de toda esta murga de cerriles descerebrados, prejuiciosos, estereotipados y mangantes ágrafos que se lo soplen ellos, yo tengo mi familia y mis hijos, que si me queda labia y los críos me escuchan, estarán siempre alejados de toda esta manada de zombis ignorantes.
La otra opción es buscar algún país que acepte mi solicitud de asilo humanitario, quizás sea el único, pero ya no quiero formar parte de esta galera romana. Prefiero mil veces la mirada xenófoba de algún hijo de puta en Londres o en Paris que seguir conviviendo con esta tira de pinches degradados.

jueves, 17 de febrero de 2011

Analogías en el Caso utopía

Reconozco que algunas veces puedo parecer exagerado y hasta compulsivo cuando se trata de protegerme y  proteger a los que quiero. Como aquella vez que  me mostré desconfiado en llevar a mi pequeño hijo a ese parque, porque sabía sobre el hacinamiento en esta ciudad y el descuido que tienen las autoridades por el cuidado de la salubridad de esas pocas áreas verdes que posee esta urbe gris y escasa de planificación. Las miradas injuriosas y críticas asomaron entre ellos ante mi actitud, haciéndome meditar si no estaba cayendo verdaderamente en algún tipo de exceso neurótico. Algunos meses después de aquel incidente, mis temores no tuvieron mejor asidero cuando los diarios ese día denunciaban  que la mayoría de las áreas verdes de esta ciudad -sin excluir las privadas y exclusivas- estaban infestadas por una serie de terribles y   mortales parásitos  producto de esa sobrepoblación,  el escaso verdor y el nulo cuidado de las autoridades.
Es que cuando uno lee algo o esta más o menos informado, se da cuenta en qué país vive y sabe que en sociedades como la nuestra que forma parte de ese grupo de países en vías de desarrollo o del tercer mundo, abunda dentro del actuar de su población y sus autoridades, grandes rasgos de improvisación, relajo o desidia.
Estas características, muchas veces son el común denominador en todos aquellos desastres que ocurren en nuestro país y cuando uno los analizas para rebuscar sus causas nos damos cuenta que pudieron evitarse si las victimas hubieran tenido otro tipo pensamiento y otra forma de actuar.
No basta con ver las fechas de caducidad de aquellos alimentos que vamos a consumir porque el organismo estatal que debería de controlarlo funciona como tantos otros: policía o el Ministerio de Transporte con su “tolerancia cero”.
Una saludable y simple caminata por las calles de esta ciudad o de cualquiera en este país de novela puede resultar mortal, si no es a causa de esas macetas que algunos salvajes han tenido la idea de colgar temerariamente esperando ese pequeño movimiento telúrico para caerle sobre la cabeza de algún distraído peatón o morir electrocutado por algún cable dejado por unos despreocupados empleados de la compañía eléctrica, o si no, cuando pasan cerca de cualquiera de nosotros esos amenazantes “pitbulls”  tirados por unas piltrafas que encuentran en estos cánidos los “huevos” que en ellos les son escasos, protegen su endeble existencia con las mandíbulas de estos podencos que si les despierta  de pronto el gusto por morder, harían astillas la tibia de cualquier pacífico viandante. Estos chuchos en cualquier país civilizado estarían prohibidos porque ya han mandado a la tumba  a varios, pero aquí en este corralete de bárbaros las autoridades no hacen nada.
Siempre me he preguntado por qué la mayor parte de personas que conozco descuidan su seguridad. Despreocupados siguen con su rutina, seguramente debido a esa excesiva religiosidad que les genera un pensamiento supersticioso y confiado, haciendo entregar cándidamente su resguardo a algún ser superior o dejarlo todo a una simple persignación o  al azar, quien sabe.
Desde aquel que toma una peligrosa combi sin fijarse en su estado o en la imprudente forma de manejar del conductor, o cuando no usan ese puente peatonal, o cuando confían su salud a una clínica privada cuyos dueños por el afán de lucrar contratan aprendices a sueldo mínimo, convirtiéndose en el corto plazo en verdaderos matarifes, provocando desgraciadas negligencias médicas en un parto o en una simple apendicitis.
O cuando ingresan a un mercadillo tugurizado sin fijarse en las salidas de emergencia, en los cables pelados, o en esa muchedumbre que negligente manipula artefactos pirotécnicos provocando más tarde terribles tragedias como la de Mesa Redonda o el de la discoteca Utopía.
Es que cuando de conductas se trata el peruano se homogeniza, aquí el bolsillo no discrimina, ni el color de la piel. Tanto aquel populacho que desapareció desintegrado mezclando sus cenizas entre todas esas víctimas anónimas -que a nadie les interesa-, tuvieron en vida la misma despreocupación por su seguridad que los pudientes jóvenes que abarrotaron ese mortal sótano que hacía de exclusiva discoteca, con sus salidas de emergencias encadenadas trancaban la única escapatoria, como así,  también lo hacían,  esas improvisadas tiendas y los cajones de esos ambulantes en Mesa Redonda.
Ambas víctimas tanto el pobre de Mesa Redonda como el rico de Utopía, al ingresar a sus tugurizadas trampas mortales no se detuvieron a meditar por su seguridad. Ambos muy religiosos creyeron confiadamente que algo o alguien les estaba protegiendo, alguna licencia comprada o simplemente el inexistente ente supervisor.
En la televisión uno de los familiares de las víctimas de la discoteca “Utopía” indignado y soberbio a la vez gritaba que la tragedia de utopía fue una “tragedia nacional”. No le discutimos. Si fue una tragedia nacional. Y es que es una tragedia nacional la improvisación. La falta previsión. Esa que nos hizo ingresar a una guerra con Chile cuando no estábamos preparados. Esa que hace a nuestros gobernantes permitir la existencia del irracional centralismo a costa del abandono de mejores regiones para el desarrollo. Es esa misma indolencia que te hace traer piezas incas por las puras huevas, sin saber una vez devueltas qué hacer con ellas ni donde las guardarás, y todo esto, solo por razones políticas. Es la misma actitud que tienen los que ahora nos gobiernan que por sus egoísmos y maldades no quieren sacar a buena parte de nuestra población de este agujero de pobreza y subdesarrollo.
Ese señor tiene mucha razón al decir que es una tragedia nacional lo ocurrido en la discoteca utopía. Porque nos ha mostrado que el peruano así tenga la billetera forrada en dinero y vacacione en Miami o haya estudiado en el Markham o en un colegio público siempre tendrá ese conjunto de pensamientos y esas conductas que le harán permanentemente girar en ese círculo vicioso de subdesarrollo y mediocridad.

sábado, 5 de febrero de 2011

Mario Vargas Llosa, el marqués de la Avenida Parra

El sueño que seguramente tienen algunos, añorando a esa Lima, centro del colonialismo hispano en Sudamérica, junto a la figura de un noble virrey Amat, dándole ese infaltable toque aristocrático a esa villa malsana de mediados del siglo XVIII, cortejando a su indigna pero deseable “Perricholi”, complementando ese escenario las infaltables tapadas y el hecho de que los peruanos fuimos los últimos en tomar las ideas republicanas e independentistas, aderezadas con esa “Orden del Sol” de San Martin y su búsqueda infructuosa y desesperada de un rey en Europa, para intentar darle una forma de gobierno al joven estado que aún se estaba iniciando. Todas esas ideas arcaicas parecieran que todavía siguen vigentes con la entrega del título nobiliario de marqués a Mario Vargas Llosa.
Ese deseo de una minoritaria parte de la población por dejar de ser descendiente de unos plebeyos, barbaros y pestilentes conquistadores, tenía que algún día concretarse para algunos. Sus abuelos lo inculcaron a sus padres y ellos a sus hijos,  y él, desde pequeño, lo aprendió sin necesidad del maltrato.
Dejar de ser ese blanco ordinario y buscar por todas las formas esa “sangre azul”, tendría que ser el objetivo de vida.
Aún recuerdo esa cancioncita que escuchaba corear en unos niños con ojotas en medio de los Andes hace algunos años y que la letra decía: “Si la reina de España muriera y Carlos V quisiera reinar…..etc.”, me demostraban que el peruano había sido colonizado hasta el tuétano, incrustándosele una cultura hispana en la mente tan fuertemente como cuando se marca al ganado de forma perpetua con ese hierro al rojo vivo.
A pesar de poseer un rostro tan distinto del ibérico, desde sus adentros enfermizamente sigue añorando algún día formar parte de esa hispanidad y en algunos casos de esa nobleza que ahora Mario Vargas Llosa parece haberla cumplido.
Yo, me pregunto, ¿habrá meditado el escritor el significado que tendría aceptar ese vano, superficial e intrascendente título nobiliario?
Lo que está claro, es que el nobel al consentir este regalo y que lo justifica llamandolo como un gesto cariñoso del rey Juan Carlos I, nos ha mostrado su parte más repugnante por conservadora y mohosa, aquella que han levantado siempre sus más feroces críticas.
Esa cursilería de aspiración nobiliaria seguro le inspiró para nombrar en su libro “El pez en el agua” como Boulevard Parra a la calle donde había nacido, utilizó el término “Boulevard” como queriéndole dar un toque aristocrático a ese lugar, sabiendo que cuando lo escribía, esa arteria se había convertido en un lugar lúgubre poblado por innumerables bares y prostíbulos.
Aquí, seguro los huachafos de siempre, se volverán más insoportables que nunca. Esos que asisten a Acho cada mes de octubre para deleitarse con esa salvajada llamada corrida de toros. Con esta noticia, estarán brindando de contentos y deseando estar en el lugar del venerable premio nobel. Que insoportable estará la “gentita limeña” del “Club Nacional” y de la Asociación de Criadores de Caballos de Paso, porque ahora tienen entre sus congéneres un verdadero noble español.
Ahora, a los “pobres” cholos (mineros, empresarios, etc.) que han comenzado a engrosar la clase media peruana y que revientan su quincena en esos Retails que están proliferando por las principales ciudades del país, les seguirá llegando como ventarrón, toda esa cultura criolla medieval, conservadora y religiosa hasta el tuétano, dañándoles más, su ya alicaída identidad y   –obviamente- su por demás menoscabada autoestima, porque esas ideas trasnochadas para la mayoría de los peruanos siempre han significado un lastre.
Hoy esta bonanza económica que está viviendo nuestro país y focalizada en ciertos sectores de la sociedad está significando el resurgimiento de esos criollismos caducos y polvorientos, ridículas conductas que cada vez que los observo en mis compatriotas me llenan de vergüenza ajena, la misma que siento al ver a esas tribus de la National Geografic que obtusos se niegan a abandonar su estado primitivo.
Con este tipo de ideas nunca se podrá formar una verdadera nación moderna. Porque lo primero que hicieron los norteamericanos para crear una nación sustentable en el futuro, fue apartarse de todo tipo de influencia cultural británica, algunos, serian insalvables o necesarios como el idioma, paro en otros casos, y en ese objetivo, llegaron –inclusive- a inventarse nuevos deportes “nacionales” para que suplieran a algunos importados desde Inglaterra.
Esa España que añora Mario Vargas Llosa no existe ni existirá, y lo que escribo me lo confirmaría cualquier valenciano o gallego y ni qué decir del mas concertador poblador de San Sebastián o Mataró. Para ellos y para nosotros lo que ha hecho Mario Vargas al aceptar ese título es una verdadera gilipollez.
¿Qué dirá su epitafio? Seguro: “Aquí, descansa Mario Vargas Llosa, premio nobel de literatura y marqués de la avenida parra”.
Por qué el peruano al final, siempre las caga, ¡carajo!


miércoles, 26 de enero de 2011

Karen Espejo y sus nocivos migrantes

Esta historia comienza hace algunos días después de leer aquel reportaje en el diario La República, sobre el decadente estado en el que se encuentra una importante arteria del centro de Lima, recordando su extraviado pasado aristocrático y describiendo además las causas de su actual deterioro.
Entre todo ese cúmulo de palabras impresas hubo algunas que me sonaron a letra bastardilla, infamias que se fueron instalando en mi mente para obligarme a teclear y levarme al mismo tema de siempre, los prejuicios.
Esa cita decía: “La llegada de migrantes, la crisis económica y el terrorismo terminaron por ahuyentar, a fines de los ochenta, a los lujosos negocios que allí se asentaban”.
Seguro que para alguno de ustedes, no encontrarían nada de raro en estas expresiones, lo entendemos, pero quiero hacer un alto en la palabra “migrantes”; porque al querernos resumir las razones que provocaron la actual decadencia de esa conocida arteria y en realidad de todo el centro histórico limeño, esa periodista, pone como primera causa a los migrantes. No tengo la suerte de conocerla, pero cuando leí aquellas expresiones me la pintaron de cuerpo entero.
Esa plaga de ruines forasteros a la que ella hace referencia en su reportaje jugaron el papel más importante en la tarea de derruir esa antigua hermosa ciudad, dejando en segundo plano a otros factores como la terrible crisis económica que sufrió el Perú desde mediados de los setentas y que se fue incrementando con los años, agudizándose durante la década de los ochenta y terminando por descrismar el país a comienzos de los noventa. La falta planificacion de las autoridades y tambien de recursos en los gobiernos municipales y en realidad en el presupuesto del estado provocado por esa aguda crisis, para esta periodista, no influyeron para que esos presupuestos menguados no alcanzaran para el mantenimiento de una ciudad y de un país, provocando un crecimiento desordenado y sin brújula.
Para esta periodista el terrorismo, la violencia en el medio rural, las matanzas y el arrasamiento de pueblos enteros en las aisladas estribaciones andinas, no fueron motivos suficientes para obligar a miles de campesinos a migrar a una ciudad que estaba en mejor situación si la comparamos con lo que aquel migrante dejaba atrás: pobreza, desempleo o quizás algunos matarifes con pasamontañas o uniformados que los esperaban impacientes entre esas frías estepas y montañas andinas.
El oscurecimiento de los burdos muros afrancesados de la capital no se debían al hollín dejado por unas destartaladas chatarras, si no a esos miles de migrantes de rostros andinos que merodeaban sus calles, haciendo de ellos, por ese simple hecho, la primera causa de la decadencia de ese centro histórico.
Aquel hombre o mujer migrante de no ser por sus habilidades de sobreviviente, no se hubiera atrevido a venir a esta ciudad y vender sus cachivaches en esas calles que algunos huachafos de comienzos de siglo habian intentado en vano darle un ambiente parisino a esta ciudad que más quedó con el cursi tufillo de una “afrancesada” Saigón anterior al desastre de Dien Bien Phu.
Para esta periodista todo este drama no era suficiente para que esos miles de refugiados se atreviesen a abandonar sus hogares en los Andes para abarrotar las calles de una ya desamparada Lima; el terrorismo y la crisis económica que sufrió nuestro país, fueron menos destructivos que la llegada de esos millones de migrantes. Probablemente lo mismo habrían ocurrido allá por los años setenta con los urbanistas neoyorquinos, cuando hablaban del estado decadente en el que se encontraba Times Square, lleno de delincuencia y violencia callejera, seguro , las autoridades culparon a los migrantes puertorriqueños o italianos de su desgracia. Quizás, también los británicos, cuando tratan de recuperar algún barrio histórico de Londres, antes de hacerlo, responsabilizan a los migrantes de su deterioro.
Ese sigue siendo el problema del limeño actual, los prejuicios. Esta periodista no escapa de ello, porque bajo ese cariz insalvable nombra a los migrantes como el primer causante del deterioro urbano. Bajo ese raciocinio entonces estaríamos hablando que las ciudades no deberían crecer nunca, cuando todos sabemos que las migraciones son fenómenos que se han dado en todas las grandes ciudades de Latinoamérica como Buenos Aires, Sao Paulo o México o es que jamás pensaron que nunca se iba a poblarse Lima. Seguro para estos hubiera sido preferible, mantenerla permanentemente como aquella pequeña villa de alrededor de cien mil habitantes de comienzos del siglo XX, esperando poblarla seguramente con el tiempo, con esos millones de inmigrantes, no de Junín, Cajamarca, Ancash o Puno, si no , de unos desesperados tiroleses o sicilianos.
Que esperaban. Para esos minusválidos de coherencia, pero eso sí , atestados de prejuicios, qué características deberían haber tenido el tipo de inmigrante que iba poblar su ciudad, haciéndo de ella la metrópoli que es ahora, seguro en sus cuadriculados céfalos soñarían con miles de inmigrantes italianos como en Sao Paulo o Buenos Aires; entiéndanlo -y espero no herir susceptibilidades trasnochadas-, estas tierras para los europeos nunca fue visto como un atractivo foco de inmigración porque siempre fue percibida tan lejana e imposibles de poblar ya sea por su clima u otros factores como el Bután o el Himalaya.
Ese raciocinio equivocado es una de las causas de que Lima sea ahora una ciudad anómala desordenada, sin espíritu, violenta, fraccionada e incomunicada, en donde la población no se siente identificada con su ciudad como si sucede hasta con el habitante de Bogotá.
La decadencia de algún sector de la ciudad se debe a muchas causas y no solo se limita a la venida de nuevas gentes.
Qué delito han cometido los migrantes si lo único que han hecho es intentar buscarse algún bienestar en la urbe, ya que en el campo les ha sido negado. O es que cuando llegaron las oleadas de migrantes pobres a Barcelona, Nueva York o Santiago, treinta o cuarenta años después culparían de sus problemas urbanos a sus antiguos migrantes o a sus descendientes.
Los prejuicios los encontramos de todos los tipos y nuestra sociedad peruana -que ya la conocemos-, está plagado de ignorancia e incultura, porque la incultura va de la mano con la religiosidad -una muestra de ello son las expresiones del curita Bambarén-, todo esto sirve como el mejor caldo de cultivo para que aquellas ideas trasnochadas provoquen conceptos errados confundiendo permanentemente a las personas e induciendo a la crítica para cualquier mente lúcida que logre percibirlas.

martes, 18 de enero de 2011

Insomne estadista

Apenas abandonaron los británicos su territorio y se escindieron de la india y Bangladesh, el joven estado de Pakistán mantuvo como centro económico del país a Karachi la antigua capital colonial británica, pero hicieron un fundamental cambio con el gobierno, lo trasladaron al interior del país, al milenario valle del indo. Para ese fin construyeron una nueva ciudad y le pusieron de nombre de Islamabad.
Ni bien finalizaron las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial a comienzos de los años noventa del siglo anterior se produjo la reunificación alemana. Ellos tomaron esa decisión a pesar de los problemas que ocasionaría, pesaron más las razones históricas y geopolíticas antes que cualquier interés económico para regresar la capitalidad política a Berlín.
Los mexicanos tuvieron la suerte que los españoles mantuvieran a Tenochtitlán con otro nombre como la capital de la Nueva España continuando esa con esa política el nuevo estado mexicano.
Cuando nombro Berlín de Alemania, La relativamente nueva Islamabad de Pakistán, Ciudad de México de los Estados Unidos Mexicanos, Moscú de Rusia -y no San Petersburgo-, Londres de Inglaterra, Beijing de China, Tokio de Japón y Cusco del Perú; al relacionar estas ciudades con sus respectivos países existe una coherencia razonable tanto por motivos históricos o geopolíticos para que sean sedes de sus respectivos gobiernos.
Que es lo que propondríamos en ese régimen liberal del que anteriormente habíamos hablado, mantendríamos a Lima como el centro económico de la nación peruana, pero trasladaríamos la capitalidad política al interior del país como lo hizo Brasil y Pakistán, pero nosotros no construiremos una nueva ciudad como ellos lo hicieron sino que aprovecharemos que la capital histórica del Perú sigue viva. por esta y otras razones que pasaremos explicar detalladamente más adelante trasladaríamos el gobierno de la hacinada Lima a la tranquila ciudad del Cusco.
Como ya dijimos este traslado seria también por razones geopolíticas. En una guerra moderna la defensa de la ciudad andina frente a un posible ataque chileno o brasileño, sus montañas y la inaccesibilidad de su geografía haría de su ubicación casi un lugar inexpugnable, cosa que es totalmente distinto si la comparamos con la vulnerabilidad de la actual ciudad Lima.
Para mantenerla comunicada con el resto del País se construirían cuatro autopistas que partirían de la misma ciudad, una la uniría con Lima, otras con Ayacucho, Arequipa y Puno respectivamente, como las vías que parten del DF al resto de México, de Madrid hacia Barcelona, Valencia, Sevilla, Bilbao, La Coruña y a Lisboa, o como en el caso de Moscú que esta comunicado por sus cuatro costados con el resto de la Rusia europea. De esta manera La ciudad de Cusco seria un importante polo de desarrollo para ese extenso y empobrecido trapecio andino pero rico en recursos naturales. Deteniendo de esta forma la migración que se da y se seguiría dando hacia esa costa árida y dramáticamente sedienta de mediados del siglo XXI.
Por qué tendría una motivación geopolítica el retorno del ejecutivo al Cusco. No solamente por una cuestión defensiva si no que debido a que esperamos que el Perú siga creciendo las próximas décadas serian un nuevo centro de irradiación cultural porque sus núcleo urbano e histórico se encuentra a la misma distancias de Quito y Tucumán. Cusco representaría el foco geopolítico del sector andino sudamericano así como Buenos Aires es de la cuenca del plata-paraná y Brasilia lo es del espacio brasileño.
El Perú tendría una capital de una federación abierta a todo aquel estado que se sienta cercano a él.
El Perú es el centro geopolítico de una de los espacios geográficos más importantes de Sudamérica, los andes, y nosotros le estamos dando ese orden que necesita nuestro estado para que asuma esa posición a largo plazo.
Bolivia y Ecuador será para el Perú lo que ucrania es para Rusia y California, así como Nuevo México y Texas lo será para el emergente México.
Si algo creo es que el peruano está para grandes cosas y desde esta humilde ventana no nos cansaremos de pregonarlo con el único fin de despertar esa luz de energía que todos tenemos y que está esperando pacientemente para despertar cuando aquellas ideas coherentes con sus genes y sus entrañas les inste a seguir junto a aquel mesías que lo colocara en el lugar que todo buen padre quisiera tener a sus queridos hijos que han vuelto a su hogar.

jueves, 13 de enero de 2011

Tierra de caínes

Cuando escribo sobre mis compatriotas y no siempre refiriéndome a ellos con términos agradables sino destapando muchas veces conductas realmente grotescas, no es porque le tenga una inquina especial a todos ellos, ni mucho menos, solo nace de referir sin exagerar lo que todos los días distingo con un olfato de sabueso y que algunas veces no es necesario tenerlo porque el solo hecho de encender la televisión o leer los diarios nos confirman que lo dicho por este humilde servidor no tiene mejor asidero.
Hay una frase muy popular por estas tierras que dice: “No hay peor enemigo para un peruano que otro peruano”. En la escuela en la calle en el trabajo nunca esperas de tu conciudadano unas palabras honestas y alicientes. Tu amigo tu compañero o los que te rodeen en ese momento, todos se encuentran a la defensiva, como si estuvieran en sobre aviso para responder algún improperio infame que equivocadamente sospechan que el otro está preparando para ellos, como esos programetes de televisión en el que sus conductores se enfrascan en luchas para medir quien es el más rápido para burlarse del otro, con el mismo torpe mal gusto como si estuviéramos viendo al más tonto grupo de adolescentes.
Esta mala leche como ya dijimos lo encontramos en el trabajo, cuando un empleado muestra de repente eficiencia y creatividad, rápidamente, aquella eficacia es respondida por el resto no con la adhesión ni mucho menos con el alago, sino con el verduguillo furtivo y el ninguneo cobarde.
Este rencor del peruano hacia sus propios connacionales se vio y se ve todos los días como cuando aquella actriz peruana y de rasgos andinos recibía el “Oso de oro” de la Berlinale, no faltaron aquí esas desatinadas expresiones de algunos de sus compatriotas, preguntándose si su estadía en esa ciudad europea era para recibir un premio o simplemente estaba ahí para vender alguna artesanía de su tierra natal, o cuando la misma actriz meses después ganó el casting para participar en una película española, no faltó la respuesta de una conocida y despechada actriz nacional de ascendencia africana ninguneando algún posible talento, minimizando a la ayacuchana como una simple “india” con suerte.
Recuerdo hace algunos años cuando llegó la noticia que el conocido ex jugador peruano Guillermo “Chemo” del Solar había asumido un importante cargo en uno de los clubes de futbol más importante de España. Estaba por ese entonces dirigiendo las divisiones menores del Real Madrid. Ni bien asumió el cargo “Chemo”, aquí en Lima eclosionó en los medios locales una antigua prueba de antidoping hecha al jugador hace ya varios años, en donde salió positivo y con rastros de cocaína, el efecto no se dejo esperar, a las pocas horas el “Chemo” tuvo que abandonar ese importante cargo en ese club madrileño.
Ese peculiar rencor anti peruano hacia el propio peruano se da también cuando por las simples e insanas envidias de unos caciques locales movilizan azuzando a toda la población de una provincia cusqueña para oponerse irracionalmente a la construcción de una represa como de Angostura en Arequipa o cuando gritaban hace más de cien años muchos políticos y militares limeños: “Antes que Santa Cruz, los chilenos”.
Quizás esta pusilánime felonía tan peruana se deba dentro de otras causas a que los fundadores de este orden social establecido en nuestro país, terminaron eliminándose entre ellos, sin siquiera, darse el tiempo de disfrutar del oro y los esclavos que habían conseguido como trofeo en su reciente conquista. Las cabezas de Pizarro y Almagro avizorarían estas vilezas tan peruanas hace más de cuatro siglos o es que también no eran hermanos Huáscar y Atahualpa. Es que aquí la deslealtad pareciera milenaria no le parece.
Como cuando abandonas al que en el pasado protegió tus espaldas, aquel que fue tu mejor lugarteniente. Eran otros tiempos. En esa época su principal líder estaba perseguido, en ese momento nadie se atrevía a mencionarlo, su nombre significaba desfalco, embuste y había un precio por su cabeza y el régimen fujimorista se había obstinado en obtenerla a toda costa. Por ello aparecían denuncias de todo tipo en una seguidilla interminable de ataques en contra de Alan García. Nadie en ese momento se hubiera atrevido a levantar un dedo por la defensa del prófugo ex presidente, solo uno de sus lugartenientes había sobrevivido y se mantenía atrincherado defendiendo su causa. Ese personaje era Jorge del Castillo. Durante esos años noventa misántropo, este personaje aprista solitariamente hacía del mejor escudero de Alan García, por aquellos días se lo veía enfrasco en una pertinaz defensa de su exiliado ex presidente.
Como han pasado los años. Ahora, lo veo solo y con esa expresión en el rostro que solo poseen aquellos que se sienten abandonados a su suerte por aquel y a quien anteriormente depositaron toda su confianza. Sentado y frente a esos periodistas que entre suspicacias, trataban inútilmente de extraerle el nombre de la persona que lo quería fuera de la lista congresal aprista para estas elecciones, pero dando a entender que el que estaba detrás de todo esto, era nada menos, el que hace diez años había defendido lealmente.
Miren, no es que sea exageradamente pernicioso con mis comentarios, pero el peruano es así, nunca guarda las formas cuando se trata de acabar con alguien y sobre todo cuando se trata de su compatriota, en eso, no hay nadie que les gane, así el costo sea la debilitación de su propio partido político.
Podrá ser un partido político un país una familia unos hermanos. Nunca faltaran las escusas y la ocasión para que ese homo peruviano muestre esa vil herencia que pareciera insalvable con los ejemplos que hemos dado anteriormente.

jueves, 6 de enero de 2011

Pensando como neoyorquino

Muchas veces hemos hablado sobre un liberalismo para nuestro país sin parangón con otro en su historia, en donde el federalismo, la secularidad y sobre todo la enseñanza del idioma Quechua serian dentro de otras tantas reformas uno de nuestros derroteros a seguir. Aun recuerdo aquel comentario de uno de nuestros lectores exigiéndonos que dichas ideas se concretizaran ya en un partido político.
Este post se origina de una noticia que hablaba de que en alguna universidad de la ciudad de Nueva York y de otras de los Estados Unidos se estaban incrementado la enseñanza del idioma Quechua debido al enorme interés que había despertado en los estudiantes por aprender este idioma andino. Hoy una vez más me alegra que lo que pensamos, otras personas y en otros hemisferios concuerden con nosotros, que para ser honestos, para el Perú son ideas muy vanguardistas, porque algo hemos leído y nos mueve solo el hecho de ver un peruano con mejor autoestima.
Quiero dilucidar sobre la conveniencia de la obligatoriedad de la enseñanza del idioma Quechua en la población de todo el territorio nacional, junto –claro- con el idioma ingles. Y a continuación paso a explicar las razones. Obviamente no pretendemos descubrir la pólvora, ni mucho menos, solo nace después de compararlo con otras realidades y procesos para luego aplicar nada más que el sentido común, claro está, sin un menor atisbo de prejuicios ni estereotipos.
¿Por qué enseñarlo?
Lo explicamos en ese pasado post. Sería por las mismas razones y objetivos por las que se enseña en las aulas de las escuelas del Paraguay el guaraní, en Irlanda el gaélico, en el País Vasco el euskera o en Cataluña el catalán.
En nuestro país existe un buen numero de peruanos que sufre -y para nadie es un secreto- de un problema de autoestima baja, los ejemplos son muchos dandose en todos los estratos y en diversas actividades. Los especialistas lo vienen mencionado casi siempre por los distintos medios de comunicación hasta el hartazgo, encontrandolo en el deporte, en la política, en la calle, en el colegio, en la familia, etc.
Una de las razones de esta baja autoestima, es que el peruano no se acepta como es, no acepta su rostro su apellido , a su madre a su abuela. Hay un grave problema de identidad, y esto es más patente cuando por la vergüenza se ve obligado a negar todo tipo de vinculo con su ascendencia autóctona o sea andina, y esto se da sobre todo en forma de prejuicios que se siguen manteniendo desde hace ya buenos siglos. Por este motivo, la única forma de acabar con este lastre seria obviamente la educación y dentro de ella la enseñanza obligatoria del idioma Quechua en todas las escuelas con el fin de que este idioma que es muy rico en palabras – fácilmente abalado por cualquier lingüista desprejuiciado-, posee términos que constantemente ligan al hombre con la naturaleza, así como un trato cariñoso y de respeto con todo lo que le rodea notándose sobre todo cuando se utiliza en el permanentemente los diminutivos. De conocer esto el peruano, estoy seguro, tendría otra visión sobre él y el mundo que lo rodea, abriendo los ojos para encontrar esa belleza extraviada y que le haría quererse y querer también su cultura.
El 80 % de los peruanos tiene ascendencia andina, pero cuántos de ellos aceptan esa herencia racionalmente. Se da cuenta de lo que estamos hablando.
Ahora con el crecimiento económico que se está viviendo el Perú aquellos nuevos peruanos ricos -esperamos- que elijan mejor esos libros de donde se nutren de nuevos conocimientos para que de esta forma y solo de esta forma les traerá como consecuencia una persona alejada de prejuicios, consecuentemente una persona más culta que intentara formarse una verdadera identidad, de esto estamos seguros, pero, para que esto ocurra, primero debe producirse esa mejora del aspecto económico y luego el resto cae por su propio peso. Porque la educación que se brinda en los estados unidos hace que aceptes y te sientas orgullosos de tus orígenes así despues formes parte de una país de inmigrantes de diferentes culturas pero al final estadounidense, integrándose de esta forma a su cultura local. Por esta razón, aquellos inmigrantes recién llegados a la tierra del Tío Sam, en esos primeros meses, todavía cargaban sus maletas, no solamente con sueños sino con los insalvables prejuicios, pero sus hijos ya no, porque tuvieron otra formación, tendiendo con el tiempo a reconciliarse con sus raíces y una forma de manifestar ello es conociendo sus idiomas originarios, y es justamente, lo que está ocurriendo ahora con el enorme interés que se está despertando en esos hijos de inmigrantes peruanos al inscribirse en alguna de esas universidades norteamericanas con el único fin de aprender su idioma originario para así fortalecer su identidad personal y elevar esa autoestima, digna de un ciudadano del primer mundo civilizado.