lunes, 15 de junio de 2009

El alma africana de la “Lima la horrible”


Un comentario a uno de nuestros post, decía: “Lima es un monstruo que te absorbe y te cambia, impregnándote de su cultura”. Y esto es muy cierto y lo viven en carne propia todos esos millones de inmigrantes asentados en la capital peruana desde hace ya varias décadas. Millones de almas que absorben esa denominada cultura limeña. Cultura que está plagada sobre todo de manifestaciones de origen africano como la música y otros aderezos más,  influenciando enormemente la conducta del denominado“limeño mazamorrero”, formando esa reconocida cultura “Zamba” de la Ciudad de los reyes.
Al asentarse los primeros españoles en el valle del Rímac, por distintas razones fueron dándole la espalda  a los Andes y sus milenarias tradiciones. Compensando este divorcio, curiosamente asimilaron el “modus vivendis” de la población de origen africano que en gran número poblaban estas regiones costeras peruanas.
Desde ese entonces, Lima se fue constituyendo en una paradójica ciudad caribeña en medio de la fría corriente de Humboldt. Esta paradoja trajo también  grandes paradojas en el devenir de la cultura peruana y una de ellas fue mostrar una distorsionada imagen de la realidad étnica de la población peruana.
Esta equivocada forma de ver al Perú,  lo hace ser percibido desde fuera como parte de ese grupo de paises con marcada influencia étnica africana, cosa que en la realidad no es así.
Esta cultura africana que influenció las costumbres de la población primigenia de la capital peruana quedó preservada   en unas  tradiciones  marcadas por la exagerada  veneración a lo africano,   desplazando ciega y torpemente  a todo lo andino.
Esto, claramente se distingue en sus  distintas manifestaciones culturales, lo cual, no pasaría de ser un aporte más a nuestra conocida diversidad cultural, si no entrara en contradicción, haciendo quepor culpa del centralismo  esta cultura afro-peruana que influencia la capital, tenga que ver en algo con el resto del Perú,  mostrandolo como un pais de marcada  influencia africana, cosa que en la realidad no es así. Costintuyendo sin saberlo una de las causas de nuestras vulnerabilidades.
No quiero entrar en estereotipos, pero es que esa complacencia del español-criollo virreynal con lo negro zambo a creado algo que no nos favorece mucho.
Es que lo negativo de esto, está en que esta cultura africana en estos territorios  vuelve al limeño acriollado, con tendencia al despilfarro y a la holgazanería, además le da  un carácter despreocupado y con poca tendencia a la fortaleza y al amor propio, si no, a todo lo contrario. La cultura africana a impregnado al limeño de una conducta con tendencia a la fiesta callejonera , cobardona y corruptible.
Qué diferencia a los valores del “chacarero” arequipeño o del “morochuco” ayacuchano que rivaliza en amor propio y fortaleza con el más aguerrido poblador chileno, por ejemplo.
Esa ha sido una de las causas de que en el extranjero denominen al peruano (que en la realidad es limeño-costeño) como “gallina”. Esa cultura displicente, relajada, despreocupada y cobarde, tienen sus orígenes en esa marcada influencia africana de la primitiva Lima “Zamba” colonial.
Este país nació con una equivocada escala de valores lo cual debe ser corregida para sentar unas bases sólidas, con lo cual, se pueda crear un nuevo peruano que logre alcanzar los más altos niveles de desarrollo, que por su condición de perteneciente a una cultura milenaria, está obligado a realizar.

lunes, 8 de junio de 2009

El huevo de Genaro Delgado Parker




En los últimos veinte años en la vida de este cómico país, a través de la televisión, hizo su aparición, siempre de forma esporádica, la figura de los hermanos Delgado Parker, destacando de todos ellos nítidamente la presencia de Genaro.
Con el correr de los años, como todos aquellos que se la dan de pendejos eternos en esta forma de “mercadillo popular” en el que se ha convertido nuestra sociedad, terminan en el ocasos de sus carreras desprestigiados por toda esa mierda que soltaron con ventilador durante sus años de señores de esta chacra en la que convirtieron a este deprimente país.
El huevo que reventaba en el rostro de Genaro esa noche, lo volvía a esa realidad de carne y hueso, sintiendo en carne propia y dándoles en la yema del gusto a los que lo despreciaban por el abuso y la burla a las que sometió cuando eran sus trabajadores.
Genaro Delgado Parker, representa eso, al típico empresario peruano que durante sus primeros vagidos y balbuceos,  heredó de su madre,  seguro una típica mujer conservadora, católica a morir, racista honorable, y amante pasiva de un marido civilista que le apestaba el Perú y miraba a los militares como una salvación contra esa, a veces, incontenible indiada salvaje, amamantó  con su  leche  una peculiar y degradada escala de valores  que viene desde la época de la conquista: cuando una bárbara gavilla de bandidos llegó en 1532 a estos territorios y al verse con tan tremendo botín, no se les ocurrió  mejor idea que eliminarse entre ellos.
Ese modelo de conducta, lo plasmaron en el Perú sus hijos y los hijos de sus hijos. Es la filosofía del encomendero: rezar sin trabajar, dejando el esfuerzo a esa gran masa de indios explotados y esclavizados. Ese tipo de pensamiento colonial se fue enquistando en la mente del empresario peruano. El burgués peruano no ha evolucionado, como no ha evolucionado el país. Este país fracasado es el producto de esa burguesía ineficiente, fracasada y llena de prejuicios.
El libre mercado a hecho de Taiwan y Corea del Sur lo que son ahora y tiene a Tailandia con un 10 % de pobreza. En el despegue económico de estos países tuvo mucho que ver la calidad de su clase empresarial. Los empresarios de estas verdaderas potencias emergentes tienen la autoestima y la eficiencia suficiente como para progresar ellos y dejar progresar al resto de su población;  y no son la clase de empresariado,  como el peruano, en donde, campea la argolla, la falta de creatividad, de competitividad, la pendejada y escasea la innovación, la disciplina y la siempre necesaria eficiencia.
Genaro Delgado Parker es el más claro ejemplo de esto, sumido en esa corrupción moral, viven en una felicidad sicodélica seguramente de la cocaína que inhalan, conformándose con  la dignidad del más elegante comerciante sajón de opio de finales del siglo XIX y doran sus cuerpos grasosos en alguna playa apartada de Asia o Miami.
Él, en este momento estará mirando al Perú lamentándose del furibundo huevazo y soltando quizás una irónica sonrisa que solo emiten aquellos embaucadores que han aprendido a burlarse de ellos mismos cuando les falla alguna de sus ocasionales víctimas.
Creemos en la democracia, en la libertad de expresión, en el libre mercado, en la libertad en todos los sentidos, pero también creemos que al igual que el peruano de a pie necesita salir del subdesarrollo y barbarie, el empresario peruano -en un gran numero- debe modernizarse y dejar esa conducta tercermundista que solo corresponden al más salvaje de los coloniales encomenderos.