lunes, 5 de octubre de 2009

Carlos Raffo, el “bulldog” del fujimorismo

“Ahora conocerán al fujimorismo” advirtió, despues de escuchar la nueva sentencia para su idolatrado lider, el que en los últimos años se ha colocado como el más ferviente defensor del cleptócrata Alberto Fujimori Fujimori.
Carlos Raffo pasó así de ser uno de los más creativos gestores de la propaganda fujimontesinista a finales de los noventa a ser en la actualidad su principal escudero.
A primera vista su apariencia mimetiza la facha de aquellos conductores de camiones que a menudo vemos degustando algún manjar al paso en cualquiera de esos “huariques” polvorientos diseminados como setas por la dilatada carretera panamericana; completando su aspecto está ese perfecto maridaje que hace con su verborrea de acento bulgar y populachon digno de aquellos parroquianos que pululan escandalosos esas conocidas cantina victorianas y que con esa mirada de pendejo va olfateando por las calles en busca de ese dinero y ese poder que ha jurado servir como el más fiel devoto.
Carlos Raffo, reúne ese perfil necesario como para hacer esa labor de defensor de lo indefendible, de mercachifle de mentiras, de llamador de camión basurero. Posee ese cinismo de celador de las duchas Auschwich y de los improvisados dentistas que retiraban los dientes de oro de esos apilados cadáveres judíos.
Raffo representa a esos miles y quizá millones de analfabetos funcionales que han perdido lo que en estas tierras es desconocido e inutilizable, hablamos de DIGNIDAD.
La barbarie del irrespeto a las leyes, la deshonestidad, el robo descontrolado, la corrupción descarada, la burla a la opinión pública, encuentran en personajes como Raffo su mejor ejemplo.
Ese 13 % de electores que ven a la heredera política de la dinastía Fujimori como futura primera dama tienen sus mismas características: el alma corrompida, su humanidad está marcada por lo sucio, por la “trafa”, dentro de esa mente y esa conducta escasa en valores humanos, desconocen los asesinatos de inocentes, le desaparición de 2 mil millones de dólares, la perdida de la libertad y están totalmente de acuerdo con que esta cultura plagada de enorme corrupción siga existiendo en nuestra sociedad peruana.
Mañana seguiremos viendo a Carlos Raffo con la misma mirada de siempre, fría y calculadora como solo poseen aquellos que por dinero y poder son capaces de cualquier cosa, y de esos encontramos en este país por millones, herederos directos de aquellas mediáticas estrellas que estelarizaban las repulsivas lamidas de axilas en el famoso programa de una hortera tratante de blancos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Una descripción impactante, pero certera, de alguien que se va erigiendo como el tipico arribista sin escrupulos,de estos tiempos.