jueves, 30 de julio de 2009

Federico Salazar, de suertudo “niño rico” a caricato periodista


Ver en la actualidad la prohibitiva programación de los canales peruanos de señal abierta es entrar en un mundo donde ese televidente embelesado tendrá que ser un verdadero idiota o sufrir de un avanzado retardo mental para soportar toda esa "basura televisiva".
Esa deprimente realidad crea también sus propias figuras y personajes como el señor Federico Salazar.
El dicho que lo que se hereda no se hurta le cae como anillo al dedo a este personaje si hurgamos en su biografía.
Tuvo sus pininos como periodista en el desaparecido diario La Prensa, ingresando a trabajar, no producto de una rigurosa selección como se acostumbra generalmente con los nóveles practicantes, sino, porque él tuvo la fortuna de tener como director de ese diario nada más y nada menos que a su padre, el conocido periodista Arturo Salazar Larraín (congresista y abanderado defensor del fujimorismo en la segunda mitad de los años noventa); quizás ahí encontraremos el valor que le dio siempre a esta profesión y al aburguesado sentido crítico de este periodista.
Sus contactos con la farandula coronarían su ya superficial carrera periodística, acompañando a esto sus frecuentes comentarios intrascendentes y tratando de cumplir como muchos otros de sus colegas de la época, acomodándose a un régimen que ya se mostraba cleptócrata y dictatorial.
Pero fueron sus propias palabras las que van a calificar mejor su biografía. Alguna vez, cuando no hubo periodista alguno que condujera el programa dominical “Cuarto Poder” debido a esos imprevistos despidos o renuncias, frecuentes finales a las que nos tienen acostumbrados las televisoras locales cada cierto tiempo. Asumió la conducción de forma apresurada y accidental de ese descabezado espacio nada menos que el señor Federico Salazar, conducción que fue por demás desastrosa, por lo cual, él no tuvo mejor elogio que decirse: “me quedó grande el programa”. Demostrando que no solo le quedó grande la conducción de aquel programa sino, también, y sobre todo, la verdadera misión de ser periodista.
En una sociedad como la nuestra, se necesitan periodistas con otro espíritu, aquellos que no se hagan de la vista gorda con los casos de corrupción ni convivan con todo aquello que se muestra en pueblos como el nuestro, caracterizados por los frecuentes abusos y las enormes desigualdades.
Esta clase de periodistas son comunes en Chad o en cualquier otro país subsahariano y con el perdón de estos, pensamos que no merecemos que proliferen en nuestra sociedad, porque creemos que merecemos mejores profesionales -es decir- mejores seres humanos.
Él, en estos momentos sigue interpretando el mismo papel de siempre al que tiene acostumbrado a los televidentes peruanos, por lo que ahora se le considera junto a la hortera Magaly Medina, uno de los periodistas más importantes del país.
Conformándose con ese limitado papel miserable y tercermundista de entretener a esa teleplatea transmitiéndoles solo noticias tan “importantes” y “formativas” como el nacimiento de un bebe con dos cabezas o las sórdidas vidas de personajes tan grotescos como Abencia Meza o Marco Antonio.
Federico Salazar, cuando está frente a sus alumnos como profesor de periodismo, ¿Qué enseñanzas les dará? cuando por ejemplo toque el tema sobre el perfil del verdadero periodista, dirá –seguro- que para poder facilitarse el empleo y los buenos dividendos debe ser un periodista que no critique a los gobiernos de turno, ni mucho menos se busque problemas por defender la ética, porque el pueblo peruano no sabe agradecer y no se lo merece, lo mejor, es darle payasadas y críticas moderadamente maquilladas para el disfrute de toda esa platea inculta y salvaje. Que alumnos de periodismo formará este señor, que como periodista el mismo resumió su biografía y el verdadero trato que le da a esta profesión con un simple pero significativo “Me quedó grande el programa” o la ocupación.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

En una sociedad como la nuestra al periodista solo le interesa cobrar a cada quincena lo demas es palabreria.

Anónimo dijo...

Perdone que recuerde a los lectores que ademas de ser cierto que este periodista no sea representante del periodismo critico - lo cual no es un pecado deontologico, tan solo una forma de periodismo, creo que gran parte de su talento se lo debe a las agudezas con que acompana su oficio informativo y al publico le gusta, guste o no.
El cuarto poder si le quedo grande..como el quinto peso que lo aplasta en cualquier superficie horizontal.....
Un gran saludo al periodista, que dista mucho de ser tonto y feliciano...aunque no se quede por pragmatico

Anónimo dijo...

Federico Salazar , efectivamente no es un periodista critico , sino de informacion, si nacio "niño rico" , pues suerte para el ( osea que no es su culpa ), pero de que realiza un programa entretenido al informar,no hay duda, dandole la seriedad que requiere la informacion , en un pais convulsionado por los conflictos sociales, es muy positivo contar con comunicadores que mantengan la calma y el buen humor, caso contrario este pais seria mas efervecente y agrio de lo que ya es, solo me gustaria saber que quiso decir mi antecesor con " el quinto peso que lo aplasta en cualquier superficie horizontal" parece una improvisacion, de "literato barato" que al tratar de lucir su verbo, se olvida de ser explicito y entendible. ( espero no se moleste, consejos a hasta de un cone....)