domingo, 5 de julio de 2009

Congreso peruano acaba sin querer con 500 años de opresión religiosa


La semana pasada el congreso peruano dio un paso enorme para sentar las bases de nuestra modernidad y desarrollo, aprobando la ley de libertad e igualdad religiosa en la comisión de constitución del congreso de la república. Lo trascendental de la aprobación de esta norma está en que deja sin efecto la obligatoriedad de los alumnos peruanos de llevar el curso de religión. Esto es un hecho histórico, ahora el siguiente paso lógico será el de quitar la exoneración tributaria que poseen las entidades religiosas en nuestro país.
Lo histórico de esta norma, está en el hecho de que en el Perú la obligatoriedad del aprendizaje de la asignatura de religión -en este caso la católica- se da desde el siglo XVI o sea desde el establecimiento del virreinato peruano, estamos hablando de cerca de 500 años.
Con esta norma ahora un colegio público no tiene la obligación de impartir el curso de religión con lo cual se aprovechará mejor esas horas con la enseñanza de conocimientos más acorde con los tiempos de competitividad y modernismo en el que vivimos.
En esta sociedad peruana en donde el ser humano estuvo condenado a recibir una educación fundamentalista católica, poco a poco gracias a la influencia positiva de la globalización llegan a nuestras tierras atrasadas estas ideas que no tienen discusión en el mundo civilizado pero aquí el trasnochado e hipócrita catolicísimo se respira desde un exclusivo café en Miraflores hasta una fiesta patronal de cualquier pueblito andino, representando para nosotros una de las raíces de los problemas que enfrenta nuestro país desde el siglo XVI.
Nos satisface mucho esta agradable noticia, por nuestros hijos que merecen tener un pensamiento más abierto y más lucido lo cual siempre se ha visto detenido por las trabas impuestas por la iglesia católica. Ella se escusa que es el reducto en la práctica de valores pero no es así, los valores humanos no pueden ser adueñados por ninguna concepción religiosa ni mucho menos por una iglesia, los valores humanos son humanos por antonomasia y no propiedad de ninguna institución religiosa.
El nuevo peruano que nacerá con la puesta en vigencia de esta norma tendrá un pensamiento más lúcido, más moderno y podrá con el tener un sentido crítico mucho más amplio.
Esperamos que sigan apareciendo así normas que representan ideas que han hecho libre el pensamiento a los occidentales desarrollándolos y ojala influencie en algo a estas poblaciones latinoamericanas que desde hace 500 años están viviendo en la oscuridad de las supersticiones, de los estereotipos y de los prejuicios producto de su enquistada incultura.

1 comentario:

Dr. Joao Da Silva dijo...

Veo muchas posiciones siempre referente a un tema tan polémico como lo es la religión. Si bien es cierto, la refieren como el opio de los pueblos y una forma de dominación cultural. También tiene buenas partes y todas las religiones las comparten que son modos de vivir mejor, basándose en valores. Refieres como que son inherentes del humano o dentro de su propia familia. Si deacuerdo, pero los valores en una sociedad chiita no son los mismo que una católica. Para cada uno independientemente son valores y como tales válidos. Los extremos no ayudan nunca.