miércoles, 16 de mayo de 2018

Un Guerrero contra la FIFA corrupta y miserable


Son tiempos en donde los ídolos de barro se han caído estrepitosamente. Vivimos en una  era plagada de verdugos que ya no tienen vergüenza de mostrar sus verdaderos caretos,  bromean y juegan con el hormiguero humano,  instalados en sus grandiosas sedes de rascacielos de hormigón revestidos de cristales o templos de pesadas cúpulas y clásicas columnas. Somos víctimas de ellos y cada cierto tiempo hasta nos sacrifican en masa.
'The New York Times' lo informó en mayo del 2015. La redada nos trasladaba a las épocas de la prohibición cuando  “Los Intocables” incursionaban en esos nidos de rufianes de Al Capone;  de la misma manera el Ministerio de Justicia y Policía de Suiza detuvo esa madrugada a esos siete altos responsables de la FIFA por cargos de corrupción, cuando se reunían  en un lujoso hotel de la ciudad en Zúrich a pocas horas  de participar en un  congreso de aquella organización.   
Paolo Guerrero demostró al enfrentarse a la FIFA que tiene sangre inca, digna y guerrera, diferenciándose claramente  de los numerosos inhibidos e infectos que vagan por esta comarca.   
Esa FIFA podrida y tirana, (porque siempre van juntas estas perlitas), después de pisotear su honor de jugador intachable le dio la dadivosa  sanción de seis meses.
- Iba ser  la lucha entre la hormiga y el elefante.
-“Está bien pequeña hormiga, confórmate con esta sanción, ahora podrás jugar tu mundial, ya eres libre”, parecía recordarle  la FIFA.
Pero, Paolo Guerrero no le bastó  esta miseria, él quería salvar su imagen, su honor, porque es milenario como aquel peruano que se asume perteneciente  a una estirpe orgullosa y cuna de la civilización en el planeta; pero, todo esto eran baluartes inentendibles  para  esos funcionarios degradados que pululan en la meca del fútbol.
Gran osadía del guerrero enfrentarse a esa FIFA.  Era como la lucha de David contra Goliat.
Paolo Guerrero, el delantero y capitán de la Selección Peruana de Fútbol, quiso así proclamar su inocencia y apeló ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) esa sanción de seis meses de inhabilitación a causa del resultado analítico adverso en una prueba antidopaje tomada en Buenos Aires en octubre de 2017.
Esto era una afrenta terrible en contra de esa institución tirana y podrida.
Tal atrevimiento iba a  tener una sanción ejemplar para que sirva de escarmiento al resto del mundo de que lo dictaminado por la FIFA  es inapelable porque si no,  te joden  como lo están haciendo con este jugador sudamericano llamado Paolo guerrero.
Y así fue. Luego de esta larga y  tensa espera y aprovechando que la Agencia Mundial Antidopaje (WADA) había  pedido un mayor tiempo de castigo, este lunes el TAS decidió incrementar la pena a 14 meses, con lo que el Depredador no jugará el Mundial de Rusia, pese a haber sido la figura principal de la clasificación de Perú tras 36 años sin participar en ese torneo.
Paolo Guerrero en esta lucha siempre estuvo solo, porque el peruano siempre estará  solo cuando  trata de oponerse  a estas trasnacionales; en esa lucha nadie te defenderá, como ese campesino o la misma ciudad de Arequipa cuando reclama el pago de sus impuestos a su principal foco contaminante, la minera Cerro Verde.
La victoria de Paolo Guerrero está en la solitaria lucha que mantuvo  con  la FIFA. Con este asimétrico enfrentamiento limpió su honor frente a sus hinchas y eso quedará en  la historia  junto al recuerdo de los peruanos de que  este mundial de Rusia 2018 tendrá siempre  su nombre.

jueves, 12 de abril de 2018

La falsa bandera del Tahuantinsuyo


Cuando tuve la oportunidad de estar en el Cusco, logré olfatear  lo suficiente  la ciudad y sus habitantes para notar algo paradójico y hasta  extraño. Inexplicablemente,  gran parte de los cusqueños sentían una enorme vergüenza cuando lo identificaban  con un indígena,  despreciaban no solo los apellidos de origen andino sino  hasta el mismo hecho de hablar el idioma quechua;  preferían que los vean como mestizos antes que  indios  y  hasta algunos llegaban en sus delirios fatuos  a afirmar  que son  los descendientes lejanos de algún cura hispano.
Resultaba incoherente, nacer en la ciudad que fundaron los incas y no sentirte alagado u orgulloso cuando te relacionan con  lo quechua  con lo  indígena  o amerindio.
Ese miedo a muchos los convertirá con el tiempo en serios enemigos de todo lo andino,  y es justamente por estas razones que de los Andes casi siempre surgen los mayores racistas (un ejemplo es Alan García, descendiente de cusqueños y a la vez uno de los que más destacan  en desacreditar a Cahuide o  Manco Inca), como él también muchos pobladores pero esta vez  nacidos en ciudades andinas como el Cusco, Puno y tantas otras caen en lo mismo.
Pero, allá ellos con sus infiernos. Lo que me preocupa es que de esas atmósferas inhibidas  salen gentes rencorosas  hacia  todo lo indio; muchos de ellos llegan a  ocupar un cargo público destacado y desde ahí  se dedican a dañar  nuestra cultura milenaria,  censurando, denigrando y minando cualquier intento de rescatarla del abandono de parte del estado.
La historia del Perú precolombino, y más aún,  la etapa del Tahuantinsuyo,  está en proceso de descubrimiento;  por esta razón todavía falta demasiado por develar. Muchas veces lo que se sabe de ese grandioso imperio por ejemplo se limita a lo que dice la prensa que en lugar de informar seriamente confunde al destinatario.
Hace algunos años, se inició desde la ciudad del Cusco una bola de mentiras  que ha ido creciendo con el correr del tiempo. Un día apareció de pronto una bandera con los colores del arcoíris y de un momento a otro afirmaron que era el verdadero estandarte del Imperio de Incas. Tamaño error que se ha ido difundiendo equivocadamente por todo el país.
Importantes y reputados estudiosos lo han afirmado: esa banderola  multicolor que se asemeja al arcoíris NO ES EL VERDADERO ESTANDARTE DEL TAHUANTINSUYO.
¿Pero cuándo se dio origen a semejante disparate?  
Este craso error se inició  en la misma ciudad del Cusco hace ya varias décadas, cuándo una radio llamada “Tahuantinsuyo” se identificó con esa conocida banderola  multicolor parecida al arcoíris; tanto les gustó  a los cusqueños esa banderín que con el tiempo no solo identificaron con ella a esa radioemisora sino también a la ciudad y hasta al mismo imperio de los incas.
Con  los años esta confusión se ha ido propagando por el resto del territorio peruano y hoy se cree erróneamente que esa bandera multicolor que se asemeja al arcoíris fue el verdadero estandarte de los incas.
Si tuvieron o no un estandarte los incas a ciencia cierta aun no lo sabemos; pero, de lo que sí estamos seguros, es que esa conocida y muy difundida bandera multicolor que se asemeja al arcoíris de ningún modo lo fue.

martes, 10 de abril de 2018

El Señor de los océanos


                                    

Mientras los enormes  portaaviones de los Estados Unidos dominan la superficie de los océanos, debajo de ellos, sigilosamente,  una amenaza silenciosa  los observa sin  que nadie lo advierta; es el submarino más grande del mundo, es  ruso y lleva el nombre de Dmitriy Donskoy.
El Dmitriy Donskoy (TK-208) es un submarino de misiles balísticos nucleares de la Armada rusa , designado como clase del Proyecto 941 Akula ( nombre de la OTAN con el nombre Typhoon ). Con el desmantelamiento y el desguace de sus barcos hermanos Typhoon (TK-202, TK-13, Simbirsk, Arkhangelsk, Severstal y TK-210), es el submarino más grande del mundo en servicio activo.
El número de casco TK-208 fue el buque líder de la tercera generación del proyecto soviético Clase 941 Akula ( nombre de la OTAN que informa Typhoon ) de submarinos de misiles balísticos . Fue colocada en el astillero Sevmash , Tsekh No. 55, en Severodvinsk el 30 de junio de 1976 y se lanzó en septiembre de 1980. Con 175 metros de longitud, se convirtió en el submarino más grande del mundo, un récord junto con otros submarinos Typhoon.
En 1990, ingresó al dique seco de Severodvinsk para realizar mejoras y reparaciones. Debido a problemas tanto económicos como tecnológicos, la finalización fue severamente pospuesta. En 2000, el trabajo en el submarino se intensificó.
En junio de 2002, ahora sirviendo en la Armada rusa, TK-208 finalmente abandonó el dique seco de Severodvinsk. Después de 12 años de revisión y modificaciones, ahora había recibido el nombre Dmitriy Donskoy , llamado así por el gran duque de Moscú Dmitry Donskoy (1359-1389), el reputado fundador de Moscú. Los veinte lanzadores de los misiles R-39 que originalmente transportaba fueron reemplazados por lanzadores para el misil balístico lanzado más avanzado hasta la fecha, el RSM-56 Bulava . A pesar de que fue construida como un submarino de tercera generación, el barco ahora se conoce como un submarino de cuarta generación debido a sus extensas modificaciones.
El primer lanzamiento de un misil Bulava fue llevado a cabo por Dmitriy Donskoy el 27 de septiembre de 2005. El buque salió a flote y disparó el misil desde un punto en el Mar Blanco . El 21 de diciembre de 2005, el nuevo sistema de misiles fue probado bajo el agua por primera vez. Golpeó con éxito un objetivo en el campo de pruebas de Kura en la península de Kamchatka .
El 9 de diciembre de 2009, Dmitriy Donskoy lanzó un misil Bulava. La tercera etapa del misil falló, y fue visible en Noruega haciendo una brillante espiral en el cielo.
El 7 de octubre de 2010, el submarino lanzó otro misil balístico Bulava desde el Mar Blanco . Los objetivos en el Campo de Pruebas Kura en el Extremo Oriente ruso fueron exitosos.
De los 6 de su tipo que se construyeron es el único que actualmente está en actividad y esperemos que siga así por un buen tiempo.