martes, 25 de julio de 2017

Uruguay, la tierra prometida

Cuando estamos cerca de un uruguayo  y un  argentino,  cualquiera creería que no hay forma de identificarlos  porque son muy parecidos, tanto étnica como por su marcado acento rioplatense. Pero sí establecemos un diálogo fluido con ellos encontraremos entre ambos esas diferencias, casi siempre, el uruguayo destaca por ser más instruido y lucido.   
Aunque la constitución política de muchos países de América Latina expresan claramente que existe una separación entre estado e iglesia,  esto resulta letra muerta cuando observamos  que en la realidad no se cumple con este mandato por la enorme influencia que aún tiene la iglesia católica en estos países.  
Parece algo sin importancia, pero esto significa que a un ser humano  se le está vulnerando  ese derecho tan fundamental que es la libertad de conciencia.  Bajo esta premisa hoy en algún lugar del Perú un ciudadano estará sufriendo un trato injusto porque no profesa la religión católica.
Las victimas en esta especie de “régimen fundamentalista católico”  será siempre el trabajador cuando se ve obligado a fingir que es un fervoroso católico para conservar su trabajo. Qué aterrador, cuando numerosos profesores agnósticos tienen que persignarse obligatoriamente todas las  mañanas en esa escuela pública porque el director o directora de ese colegio o de la UGEL es un devoto o devota creyente de  santos y vírgenes, y si no lo hace, es señalado y estigmatizado y hasta tildado de comunista. Y cuando este no creyente  clama honesto que es ateo y rechaza persignarse ante esa cruz, ahí comienzan sus problemas, porque se ganará automáticamente despiadadas enemistades  y la esperanza de su renovación de contrato se esfumara porque la inquisidora intolerancia católica le condenará al desempleo.
Es que no es un simple reclamo es una realidad que se vive todos los días en muchos lugares no solo aquí sino también en otros países que sufren este tipo de injusticias,  no tiene que ver con el hambre sino de que se respete un derecho y se tenga conocimiento de esto.
En este contexto, si bien es cierto que para un agnóstico honesto un  Perú dominado por la iglesia católica se vuelve un terreno incómodo y hasta hostil, nos damos cuenta, que existen en cercanas latitudes  islas de respeto.  
Es innato en el ser humano creer y no  creer en deidades así que las religiones siempre van a existir y los ateos también,  por esta razón creemos en la tolerancia a las distintas creencias religiosas, a pesar de que para esta época por las evidencias encontradas se han descubierto que son muy nocivas.
Uruguay, es en la práctica,  el único estado secular en América Latina, inclusive este progreso se observa en su calendario en donde no se menciona ninguna festividad religiosa, un avance que no posee ni siquiera países modernos como Francia.
A este país rioplatense,  la providencia ha dado lucidez a sus elites para  convertirla en un oasis de democracia y  respeto a los derechos fundamentales de los seres humanos, unos sanos valores que han impregnado al espíritu de esa nación destacándolo en Sudamérica  y ese equilibrio se nota, cómo no, en la educación y la autoestima de su población y que mejor muestra es el equipo “charrúa”  ejemplo de fuerza y sentido de pertenencia. Todas estas razones  para uno que cree en una verdadera sociedad secular definitivamente el Uruguay es la tierra prometida. 

sábado, 22 de julio de 2017

El profesor nocivo

Cuando tienes la oportunidad en el Perú de observar a un profesor dirigirse a sus estudiantes,  te das cuenta  de cómo influye en ellos. Una loable carrera, casi un apostolado. Es una de las profesiones más importantes porque constituye  una  pieza fundamental  para un país que quiere progresar realmente. Todo lo plausible de la labor de un docente  se vuelve una amenaza para la sociedad cuando en esa aparente  inofensiva  tarea  de enseñar entre cada lección lleva a sus discípulos todas esas taras que carga encima.
A continuación enumeraremos aquellas razones por las que un docente resulta siendo un verdadero peligro para los jóvenes estudiantes porque en  cada lección que imparte acompaña una enorme cantidad de estereotipos, supersticiones y prejuicios que lleva dentro.
Primero,  vivimos en un mundo diverso como diversa es también muestra sociedad, por estas razones la política educativa de los países que  van  a la vanguardia  priman en su educación  la tolerancia a los diversos tipos de pensamiento y origen étnico y cultural. En esta realidad no se puede permitir que muchos profesores desconozcan los derechos individuales de la persona, el que concierne a la libertad de  conciencia que poseen los estudiantes y sus respectivas familias,  y atropellándolos, intentan influir a sus alumnos sus ideologías políticas y sobre todo sus creencias religiosas.  Es común ver en los colegios públicos obligar a los alumnos a adorar imágenes religiosas porque la profesora o el director del colegio o de la UGEL es un ferviente devoto. De esta manera  no se está formando una sociedad  tolerante a esa diversidad que hablábamos anteriormente.
Segundo, el racismo y los prejuicios raciales es uno de los más graves problemas que arrastra muestra sociedad  y, los profesores no son ajenos a ello, a pesar de que gran parte son de origen andino, indio, amerindios o cholos,  siguen menospreciándose y venerando una mínima o ficticia herencia hispana en detrimento de sus propia raza y cultura,  gran parte de ellos se avergüenzan de tener ancestros indígenas y todo lo que le relacione con ellos, y es justamente, que estos miedos  y prejuicios lo difunden a sus estudiantes en  cada comentario y gesto. Así nunca podremos acabar con los terribles prejuicios raciales que anega a los peruanos.
Tercero, muchos maestros desconocen de la importancia de su labor por eso constantemente están  en búsqueda del conflicto entre sus colegas sin  valorar  las virtudes del otro, todo lo contrario,  lo niega y hasta lo difama, convirtiendo a su gremio en el más disociado y conflictivo de las profesiones. 
El subdesarrollo de muestra sociedad no se va solucionar con un decreto ley porque este siempre ha sido un subdesarrollo mental basado en los escasos conocimientos de la gente y esto uno lo pude averiguar simplemente visitando  un país desarrollado.
Por lo tanto, la labor del docente juega un rol fundamental para cambiar esta realidad de atraso y subdesarrollo.
Esta  labor de docente no es la última rueda del coche todo lo contrario, al pararse al frente de sus alumnos,  el maestro está obligado en, previamente, adquirir el mayor conocimiento posible para tener el criterio suficiente de saber qué brindar a sus estudiantes y tomar la decision de no continuar llevando a los alumnos esas ideas anacronicas y conductas muy discutidas en el mundo democratico y civilizado y que son una de las causantes de nuestro casi eterno atraso.
Siempre este ha sido el lineamiento educativo  de aquellas grupos humamos que han sabido destacar. El maestro desde siempre  a jugado un rol importante para que esos países lleguen a alcanzar esos objetivos.

jueves, 20 de julio de 2017

Mario Vargas Llosa y el segundo round

En cualquier escenario  todos tenemos una segunda oportunidad. En esta imaginaria línea del tiempo nos ubicamos  en plena campaña electoral de finales de la década de los años ochenta. Siendo imparciales y a pesar que sus asesores más duchos le aconsejaban  que no  lo hiciera,  el ser honesto con el electorado peruano al revelar que aplicaría austeras medidas económicas  y el hecho de haberse aliado con cadáveres políticos como Belaunde Terry  y Bedoya Reyes que en lugar de sumarle le restaron votos porque aún estaba fresco en la memoria de la población su nefasto gobierno accio-pepecista de 1980-1985, le pasaron  factura a  Mario Vargas Llosa costándole  esas elecciones generales de aquel año.
Todos este tiempo trascurrido y poniendo en la balanza tanto lo positivo y negativo nos damos cuenta que fue una equivocación  para los peruanos elegir como mandatario al autor de la excusa del bacalao.  Su peor herencia fue  darle a nuestros conciudadanos la certidumbre de que en el presente se encuentran dentro de una especie  de “república fujimorista” inestable  y del que no se libra nadie de estas denuncias de corrupción e inoperancia vulnerando así esta neonata democracia.
Hoy leí una buena noticia en mucho tiempo y lo extraño es que fue en el diario “El Pueblo”  que cada vez que lo ojeas literalmente te ensucia la mano. En ella, el nobel  peruano advertía que como en sus inicios en la política,  encabezaría una marcha en las principales ciudades,  siempre y cuando  PPK  se empeñe en indultar  al ex dictador Fujimori.
He vuelto a tener esperanzas en el futuro cercano. Es como un atisbo de aliento al ver que aún  puede  brotar algo bueno que cambie este panorama predecible  en toda esta tierra quemada por el fujimorismo.  Era como regresar a fines de los ochenta en esa Plaza de Armas de Arequipa  cuando Vargas Llosa iniciaba su campaña electoral. Eran épocas en las que aún guardábamos  ingenuas esperanzas. Los cambios liberales que auguraban un mundo más alentador se ensombrecieron con el sorpresivo ascenso de Alberto Kenya Fujimori Fujimori,  dejándonos con su dictadura una burda copia pirata de lo que significa el progreso.
En esa segunda vuelta del año electoral de 1990 se produjo un quiebre traumático en muestra historia reciente. Quien diría que en esos sufragios se iba a jugar tanto  y, perdimos.
Mario Vargas Llosa, en este momento, encabezando una marcha significaría  romper con esa pasada encrucijada que nos trajo todo esté presente sometido a los mandatos de un fujimorismo que sigue pasando sobre la voluntad de la mayoría de peruanos.
El Perú y el escritor arequipeño  tienen esta oportunidad de limpiar esa mancha en muestro  pasado.  Quién más podría  encabezar  esa protesta  congregando  a peruanos que aún tienen la esperanza de concluir aquello que no se pudo realizar en esos años buscando acabar con herencias déspotas y construir una  democracia  civilizada.   
El escenario es distinto a 1987 pero los  adversarios siguen  siendo los mismos: la impunidad al pillaje y el culto a los rezagos de una dictadura  que representa  todo aquello que nos ha hecho girar en este casi eterno subdesarrollo.
Mario Vargas Llosa con nuevos bríos  y su irrefutable e indemne lucidez tiene lo necesario  para completar quizás su mejor obra inconclusa  desde  esas accidentadas elecciones de 1990.  En la actual coyuntura política no tendría rival.